Si has tenido la suerte de estudiar algún trimestre o año académico en otro país, estamos seguros de que lo recuerdas como una de las mejores experiencias de tu vida. Son momentos que marcan un antes y un después, que expanden la mente y que además, te hacen vivir situaciones increíbles, algunas ridículas, otras tan intensas que son como perfumes inolvidables que van más allá de un álbum de fotos.

Si lo conseguiste con una merecida beca o si las circunstancias te llevaron a ese país diferente al tuyo, estamos seguros de que te identificarás con alguna de estas dimensiones.

1. La maleta, ahí donde meter un fragmento de nuestra vida y cultura

Te hubiera gustado meter en la maleta ese cocido que hace tu madre, ese pastel que hace tu abuela, ese café que bebes por las mañanas y una pata de jamón entera en vista de que ahí donde vas, carecen sin duda de esos lujos. ¿Y si lo envaso al vacío? ¿Pesará menos?

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Luego están los que van más allá e incluyen un buen cargamento de crema de afeitar (por si allí no es igual), su acondicionador de cabello, las compresas (por sí allí tampoco las venden de su marca habitual), un buen cargamento de ropa de invierno (por si allí el frío es casi polar), el cargador del móvil, del ordenador, los adaptadores… Mientras cierras la maleta te preguntas si lo habrás puesto todo, y entonces te giras y ves a tu mascota, a tu perro, a tu gato… descubriendo cómo la vas a echar en falta.

2. Cuando te das cuenta que el nivel de tu idioma es mínimo

Tienes un sinfín de diplomas que acreditan tu dominio del inglés, del francés, del italiano… Has hecho incluso varias pruebas, pero cuando llegas ya al avión y alguien se dirige a ti te das cuenta de «que algo falla». ¿Hablan en algún tipo de dialecto, quizá?

Mismo idioma

Más tarde, cuando llegas a la universidad la desesperación sigue creciendo, desearías que todos andaran con subtítulos bajo la barbilla, pero la realidad es la que es… Vas a tener que sufrir un poco para entender y hacerte entender.

3. Hacer frente a los estereotipos

Es inevitable. Cuando uno va a un país extranjero en más de una ocasión acaba cayendo algún comentario estúpido sobre tu cultura. ¿Bailas flamenco? ¿Cantas rancheras? ¿Echas de menos las corridas de toros? ¿Vas a hacer la siesta?...En algún momento puntual este tipo de cosas acaban «cayendo».

4. Nuevos horarios difíciles de asumir

¿Cómo puede hacerse de noche a las 5 de la tarde? ¿Por qué todos los pubs los cierran tan temprano? ¿Cómo pueden cenar tan temprano? Al principio, como todo es nuevo nos parece hasta divertido, pero a medida que pasan los días tu organismo sigue sin adaptarse.

Son esos instantes en que de pronto llega la primera nostalgia de las rutinas caseras, de esas quedadas con tus amigos en tu país… No obstante, esa sensación no dura más que unas semanas. Al poco tiempo eres ese camaleón capaz de comer cualquier plato insípido de los propios nativos, y hasta descubrir, que no están nada mal…

5. Cuando te juntas con otros estudiantes de tu país

Es algo que no te suelen recomendar: siempre será mejor relacionarte con la gente nativa, para mejorar el idioma, para coger costumbres, para abrir la mente y empaparte de su cultura.

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Ahora bien, cada cierto tiempo lo que necesitas de verdad es empaparte de las fiestas y conversaciones de los tuyos, de esa complicidad que disfruta de las risas, de las ironías, de esa camaradería propias de tu gente e1en un país extranjero.

6. Relaciones en las distancias y nuevas relaciones

Es muy posible que dejaras tu país de origen con muchas lágrimas, muchas fotos en tu móvil y la promesa de una cita diaria a través de Skype con tu pareja. Y sin duda lo cumples las primeras semanas, los primeros meses.

No obstante, poco a poco, las conversaciones duran un poco menos, los mensajes son más espaciados y las citas con los nativos más frecuentes, más divertidas… Ahí no hay nostalgia, ni un «¿me has echado de menos?», en tu realidad todo es nuevo, intenso y emocionante. Quizá por ello se hace tan difícil mantener una relación en la distancia. Y de ahí, que al cabo de los meses en nuestro viaje de navidad a casa llevemos a alguien nuevo a casa que no podrá comunicarse muy bien con nuestra madre porque no habla nuestro idioma.

París

Y ahora dinos, ¿Has ido a estudiar fuera en algún momento? ¿Qué experiencias no puedes olvidar?

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