La Divina Comedia fue el gran poema de Dante Alighieri, en el cual, guiado por Virgilio (el poeta romano, el mismo Dante se adentra en las profundidades del infierno, así como el purgatorio y el paraíso. Es una obra clásica italiana, del siglo XIV. Hay quienes dicen, no obstante, que tanto el paraíso como el purgatorio no son sino adornos, y que lo verdaderamente grande en la obra es el infierno de Dante. Ahora bien, sin estar necesariamente de acuerdo con tales comentarios, dedicaremos este artículo al infierno, a ver si con eso te animas a ojear el poema completo.

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La Divina Comedia
  • Dante Alighieri
  • Editor: Grupo Anaya Publicaciones Generales
  • Edición no. 0 (11/05/2013)

Cabe destacar, antes de dar inicio, que la repercusión que tuvo esta obra en los siglos posteriores fue tan inmensa como la institucionalización de un idioma, pues antes del infierno de Dante pocas grandes obras se habían escrito en italiano, pues para la época lo que predominaba entre los académicos era el latín, y con esta gran recopilación de una serie de términos y palabras, que en ese entonces eran no solo mal vistas sino despreciadas por los grandes autores, Dante moldeó y le dio forma a lo que luego sería la lengua italiana, una de las grandes lenguas romance. Además, ¿de dónde creen ustedes que viene el término «dantesco»? Pues sí, del infierno de Dante. A continuación, en Supercurioso te lo contamos todo, y te sugerimos esta recopilación de Frases de Dante Alighieri.

Cómo es el Infierno de Dante, autor de la Divina Comedia

El infierno, como bien lo sabemos de la cultura popular-religiosa, es el lugar al que van a parar los pecadores, quienes descreen de Dios, en casi todas las religiones, pero más marcado en la religión católica-cristiana, fe que profesaba Dante. Ahora bien, para la época de Dante el infierno era un lugar oscuro, del que se podían deducir cosas, pero no demasiado claras, ni mucho menos estaban a la orden de todo el mundo en unos siglos donde la mayoría del poder y, por lo tanto, el conocimiento, lo mantenía la iglesia.

Habría que remontarse hasta allá: ni internet, ni periódicos, ni librerías, solo uno que otro papiro, libros hechos artesanalmente, muchas veces en los conventos, y que iban a parar adonde los dueños de la iglesia católica lo determinara: la desinformación era el común denominador, y la única verdad disponible era la del predicador. Es en un contexto como este donde se escribe el infierno de Dante, pero no necesariamente para ir en contra del poder establecido, sino para ilustrar las cosas que no podían llegar a la visión del hombre común: lo celestial y lo maldito.

Es por ello que Dante se adentra, junto con Virgilio, en el Hades, para descubrir que el infierno está compuesto por nueve círculos y que los pecadores están estratificados en ellos, de mayor a menor, estando los últimos círculos en lo más hondos del averno y, por lo tanto, lo más distante posible de la luz de Dios.

1. Los 9 círculos del Infierno de Dante

De los nueve círculos del infierno de Dante, en el primero, el más cercano a Dios, se encuentran los no bautizados y los paganos que, pese a su mala fe (en el sentido de fe no cristiana) fueron en vida hombres virtuosos. En este círculo, pese a pertenecer al infierno, no se tormenta a los condenados, a diferencia del segundo círculo, que pertenece a los lujuriosos, y donde son atormentados con vientos que los arrastran contra las paredes y entre ellos, como una metáfora de como ellos mismos se dejaron arrastrar en vida por sus pasiones. 

En el tercer círculo del infierno de Dante se castiga a aquellos que se dejaron llevar por la gula, quienes son abatidos por un fuerte granizo mientras son aturdidos por los ladridos de Cerbero (el can del infierno: enorme y de tras cabezas), quien, además, los ataca con dientes y uñas. El cuarto círculo Danto lo reserva para los avariciosos, pero también los derrochadores, quienes están condenados (casi como Sísifo) a llevar grandes pesos de un lado al otro, en sentido opuesto los unos con los otros.

El quinto círculo está reservado para los iracundos y los perezosos, mientras que el sexto es para los herejes, y en este último, según Dante, se encuentran muchos intelectuales del pasado que prefirieron la voz de su razón a la fe verdadera.

En el séptimo círculo del infierno de Dante se castiga a quienes se dejaron llevar por la violencia, quienes pasan la eternidad hundidos en un río de sangre hirviendo. También en este círculo aguardan los suicidas y los violentos contra dios, con castigos más penosos. Y en el octavo, se encuentran aquellos que fueron condenados por fraude, quienes están divididos en diez fosas distintas y que reciben un castigo distinto según su categoría.

En el noveno círculo del infierno de Dante, finalmente, se encuentran aquellos que fueron condenados por traición, quienes se diferencian de los simples fraudulentos por engañar a alguien de entera confianza o con quien tuvieran una relación especial. Lejos de la usual imagen del infierno, ese horno siempre caliente, los traidores aguardan congelados en un lago de hielo, y dentro de los traidores se dividen, a su vez, en distintos grupos, encontrándose los peores a mayores profundidades.

 2. La importancia del Infierno de Dante

Además de inaugurar la lengua italiana (o, al menos, cohesionarla en un texto), el Infierno de Dante, así como el resto de la divina comedia, fueron libros fundamentales durante siglos e, incluso hoy en día, son una referencia infaltable de aquellos siglos oscuros de la humanidad, donde poco era lo que se sabía y mucho lo que se imaginaba, una lectura necesaria para entender al hombre de la época dentro de su propia circunstancia.

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