En una época llena de represión para las mujeres, la valiente reportera Nellie Bly logró exponer el oscuro mundo de las instituciones mentales en los Estados Unidos, donde los abusos y maltratos a los pacientes eran algo casi común. Gracias a su impresionante trabajo, se convirtió en un icono del periodismo de investigación y su historia es absolutamente fascinante. Descúbrela con nosotros.

Nellie Bly, la periodista que fingió sufrir un trastorno mental para revelar los abusos en los hospitales psiquiatrícos

El nombre real de Nellie Bly era Elizabeth Cochran Seaman, nacida el 5 de mayo de 1864. Esta periodista estadounidense también fue escritora, inventora y filántropa, destacada por ser una pionera en su campo, y lanzar un nuevo tipo de periodismo de investigación,  basado en la infiltración. 

Nellie tuvo una infancia privilegiada antes de convertirse en un icono feminista y periodístico. Su padre fue un estimado juez y empresario, que se casó dos veces y tuvo 15 hijos entre sus dos esposas (Elizabeth fue la número 13). Murió cuando ella tenía seis años y, por desgracia, no reconoció a su segunda familia en su testamento, por lo que la familia de Elizabeth atravesó una dura situación económica.

Nellie Bly

A los 15 años, comenzó a estudiar para ser profesora, pero pronto se quedó sin dinero para continuar con su educación. Su historia podría haber terminado allí, si no fuera por una carta anónima que escribió al editor del Pittsburgh Dispatch, respondiendo a una columna que criticaba lah idea de que las mujeres trabajaran. El editor quedó tan impresionado ante la escritura de Elizabeth, que le ofreció un trabajo como reportera. Tenía sólo 21 años en aquel momento.

Como escritora, adoptó el pseudonimo Nellie Bly, como solían hacer las periodistas mujeres en la época. Centró sus primeros trabajos en la difícil situación de las trabajadoras, escribiendo una serie de artículos de investigación sobre las mujeres que eran obreras, pero la presión editorial la empujó hacia las llamadas «páginas femeninas».

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Insatisfecha con estos deberes, tomó la iniciativa y viajó a México para servir como corresponsal en el extranjero. Aún con sólo 21 años, pasó casi medio año informando sobre las vidas y costumbres del pueblo mexicano. Sus escritos más tarde fueron recopilados y publicados en forma de libro, titulado Seis Meses en México. Nellie escribía lo que pensaba, sin rodeos. En un informe de su estancia, protestó sobre el encarcelamiento de un periodista local por criticar al gobierno mexicano, durante la dictadura de Porfirio Díaz.

Nellie Bly, 21 años, México
Nellie Bly, 21 años, México

Cuando las autoridades mexicanas se enteraron de lo que había escrito Bly, la amenazaron con arrestarla, lo que la llevó a abandonar el país. Ya desde casa, describió a Díaz como un tirano que oprimía al pueblo mexicano y controlaba la prensa.

Sin embargo, cuando se hizo evidente que el Dispatch, el diario que la había permitido iniciar su carrerano le permitía crecer, escribiendo los artículos que ella tanto deseaba, se fue. Se mudó a Nueva York y encontró un trabajo con la editorial New York World. El periódico encargó a Nellie que investigara el asilo de la isla de Blackwell, una institución para mujeres diagnosticadas como dementes.

Nellie Bly, la reportera que se infiltró en psiquiátrico y destapó sus abusos

En 1887 a la edad de 23 años, Nellie aceptó fingir ser una persona mentalmente trastornada con el fin de entrar en el asilo e investigar de encubierto.

Para ello, se presentó como Nellie Brown e interpretó su papel en una «boarding house», la casa de una familia en la que podías pasar temporadas, a cambio de un precio. No tuvo que esforzarse mucho para que los dueños de la casa la consideraran «una loca», tras negarse a ir a la cama y decirles que parecían dementes. Después de engañar a varios médicos que la consideraron mentalmente trastornada, fingió una angustiosa amnesia (gritaba repetidamente «¡No recuerdo nada! ¡No recuerdo nada!») ante un tribunal, que declaró que alguien debía haberle proporcionado algún tipo de medicación o droga que la había dejado en aquel estado.

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Posteriormente también en el Hospital de Bellevue se la consideró demente y Nellie, al fin, logró infiltrarse en Blackwell.

La isla de Blackwell fue construida como un refugio para las personas incapaces de integrarse en la sociedad. Allí fue confinada Nellie, donde se dio cuenta de lo terribles que eran las condiciones, experimentándolas en sus propias carnes.

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Los pacientes eran sometidos a baños de hielo, temperaturas frías y comidas no comestibles. El personal ataba, maltrataba psicológicamente y golpeaba a los pacientes y los mantenía en condiciones inseguras y antihigiénicas.

La comida estaba en mal estado y el agua estaba sucia, haciendo difícil que sólo alguien desesperado se atreviera a beberla. Además, el suelo estaba sembrado de restos de esos alimentos, que nadie limpiaba, lo que hacía que las ratas camparan a sus anchas por todo el recinto.

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En cuanto a los pacientes, Nellie reflexionaría lo terrible del tratamiento que recibían y la imposibilidad de mejorar, siendo sometidos a tales torturas. Nellie y sus compañeros pasaban los días, de 6 de la madrugada a 8 de la tarde, sentados en unos bancos duros e incómodos, sin la posibilidad de moverse o hablar, ni siquiera de leer. Como imaginarás, si se atrevían a hacerlo, eran maltratados severamente.

Pasaban frío y nadie les brindaba ropa de abrigo, y según su experiencia, incluso cuando uno se encontraba temblando, con los dientes castañeantes y los labios azulados, un trabajador no dudaría un segundo en tirar cubos de agua helada sobre el paciente, sin importar cómo se sintiera.

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Nellie no necesitó mucho tiempo para estar segura de que el asilo era totalmente inadecuado para cualquiera, pero se había disfrazado demasiado bien. Incluso después de revelar su cordura, el personal del hospital le negó el alta.

Permaneció en Blackwell durante diez días, hasta que el periódico envió a un abogado para liberarla.

Después de su liberación, publicó un artículo titulado «Ten days in a Madhouse (Diez días en un manicomio)». En él, Nellie retaba a quienes la habían enviado al psiquiátrico a permanecer en él una temporada y mantener bajo esas condiciones su tan preciada cordura. Según su opinión, cualquier mujer sana como ella, pasados 2 meses en aquel horrible lugar, terminaría trastornada para siempre.

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El artículo causó tal revuelo, que Nellie fue llamada a testificar frente a un gran jurado sobre las experiencias que ella y sus compañeros pacientes habían sufrido.

Posteriormente, el asilo echó a los miembros del personal responsables de los abusos y maltratos y gestionó la mejora de la alimentación y el saneamiento de la institución. Más importante aún, la historia de Nellie causó que el comité de asignaciones reservara 1.000.000 de dólares adicionales para incrementar la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué te ha parecido este caso? Nosotros nos quitamos el sombrero ante la valentía de Nellie Bly, que se atrevió a experimentar ella misma los horrores, para poder hablar de ellos y denunciarlos, provocando el cambio de una desgraciada situación. ¡Gracias a personas como ella, se logran muchas mejoras!

Si te interesa ampliar información, puedes encontrar el trabajo de Nellie Bly en Amazon (aunque en inglés):

10 Days in a Madhouse (en inglés)

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Imágenes: Wikimedia Commons

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