Mientras que la mayoría de las personas siente repulsión y miedo ante quienes cometen actos atroces, ¡existe un grupo de individuos que experimenta una profunda e irracional atracción! A este fenómeno, se le conoce, clínicamente, como hibristofilia.

La hibristofilia es una parafilia en la cual una persona experimenta excitación sexual, fascinación o una profunda atracción romántica hacia individuos que han cometido delitos graves, como asesinatos, violaciones o robos a mano armada.

El término fue acuñado en la década de 1980 por el psicólogo y sexólogo neozelandés John Money y, popularmente, se le conoce, también, como el síndrome de Bonnie y de Clyde.

Quienes experimentan hibristofilia no se sienten atraídos por el criminal a pesar de sus crímenes. En muchos casos, la atracción surge y se alimenta, precisamente, por el estatus de criminalidad, de peligro y de notoriedad pública de la persona.

En este artículo, conoceremos los casos más impactantes de hibristofilia, desde Ted Bundy, Jeffrey Dahmer o Richard Ramirez hasta criminales de nuestros tiempos como Diego Santoy, Chris Watts o Luigi Mangione, para que entiendas cómo una persona puede llegar a enamorarse de un criminal.

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1. Ted Bundy

El caso de Ted Bundy es el ejemplo clásico de hibristofilia en la cultura popular.

Durante su mediático juicio en la década de 1970, el asesino en serie cautivó a cientos de mujeres que asistían al tribunal, fascinadas por su encanto superficial y por su atractivo físico.

Su caso fue tan sonado porque, en pleno juicio, ¡Bundy le propuso matrimonio a Carole Ann Boone!, una antigua compañera de trabajo que testificaba a su favor. Ella aceptó, se casaron legalmente frente al juez y, tiempo después, concibieron una hija mientras él esperaba su ejecución en el corredor de la muerte.

2. Richard Ramirez, el Acosador Nocturno

Richard Ramirez aterrorizó California en los años 80, pero su extrema crueldad no impidió que se convirtiera en un imán para mujeres con hibristofilia. Tras su condena, ¡Ramírez recibía un promedio de 75 cartas de amor al mes!

El caso estalló en los medios cuando Doreen Lioy, una editora de revistas con un alto coeficiente intelectual, comenzó a escribirle y, tras años de correspondencia, Lioy logró casarse con el Acosador Nocturno en 1996 dentro de la prisión de San Quintín.

El impacto mediático fue que una mujer educada y aparentemente normal defendía, ciegamente, a un asesino satánico y despiadado.

3. Charles Manson y su joven prometida Star

El líder de «La Familia», responsable de los trágicos asesinatos de 1969, demostró que la hibristofilia no entiende de edad o del paso del tiempo.

En 2014, el mundo se conmocionó al descubrir que Afton Elaine Burton, una joven de 26 años que se hacía llamar «Star», había obtenido una licencia de matrimonio para casarse con Manson, ¡quien, entonces, tenía 80 años! La joven había pasado años visitándolo y mudándose cerca de la prisión de Corcoran.

El caso fue sumamente mediático por lo extraño de la situación y por los rumores posteriores que apuntaban a que el verdadero interés de la chica era comerciar con el cadáver de Manson tras su muerte.

4. Los hermanos Menendez

Lyle y Erik Menendez, condenados a cadena perpetua por el asesinato de sus padres en Beverly Hills, desataron una auténtica locura mediática en la década de los 90.

Durante las retransmisiones televisivas del juicio, los pasillos del tribunal se llenaban de chicas adolescentes que los veían como ídolos incomprendidos; de hecho, ambos hermanos lograron casarse en prisión con mujeres que los contactaron por correspondencia tras verlos en televisión.

Recientemente, su caso ha vuelto a ser viral gracias a TikTok y a las adaptaciones en plataformas de streaming, y ¡ya tienen una nueva generación de admiradoras!

5. Jeffrey Dahmer

A pesar de la naturaleza horripilante de sus crímenes, que incluían desmembramiento y canibalismo, Jeffrey Dahmer recibió cartas de amor, dinero y regalos de decenas de mujeres mientras estuvo en prisión.

El fenómeno cobró una preocupante relevancia actual tras el éxito de la serie de Netflix protagonizada por Evan Peters, ya que ¡la ficción provocó un resurgimiento de la hibristofilia en internet!

Usuarios de redes sociales comenzaron a romantizar la figura de Dahmer y a justificar sus actos basándose en sus traumas y en el atractivo físico del actor que lo interpretaba.

6. Diego Santoy, el Asesino de Cumbres

El caso del mexicano Diego Santoy es uno de los más impactantes, pues, en 2006, fue condenado por el asesinato de los hermanos menores de su exnovia en Monterrey.

A pesar de la brutalidad del crimen, su apariencia física y la cobertura amarillista de los medios provocaron que ¡un grupo de jóvenes fundara un club de fans oficial para defenderlo!

La historia llegó a su punto álgido en 2009, cuando Silvia, una de las líderes de este club de admiradoras, se casó con Santoy dentro del penal y, posteriormente, tuvieron un hijo, lo que demostró el poder de la fama criminal en la psique de sus seguidoras.

7. Chris Watts, el Monstruo de Denver

El caso de Chris Watts, ¡condenado a cadena perpetua en 2018 por asesinar a su esposa embarazada y a sus dos hijas!, demostró que la hibristofilia sigue muy presente en el sistema penitenciario moderno.

A las pocas semanas de su ingreso en prisión, salieron, a la luz, decenas de cartas de mujeres que le enviaban fotos en bikini, le declaraban su amor e insistían en que «sabían que, en el fondo, era un buen hombre».

Este caso generó gran repulsión e indignación pública, pero sirvió para que psicólogos explicaran el complejo de redención, donde mujeres fantasean con ser las únicas capaces de sanar y de cambiar a un hombre destructivo.

8. Luigi Mangione

Tras ser detenido por el asesinato del CEO de UnitedHealthcare, el rostro de Luigi Mangione inundó las redes sociales y, lejos de recibir un rechazo unánime, ¡plataformas como TikTok y X se llenaron de videos que editaban sus fotos, elogiaban su sonrisa y romantizaban su imagen!

El caso fue sonado porque mezcló el atractivo físico del criminal con un trasfondo de resentimiento social anticapitalista, lo que generó un ecosistema tóxico donde miles de jóvenes lo elevaron, rápidamente, a la categoría de «antihéroe» atractivo.

Como ves, la hibristofilia es un fenómeno complejo en el que se cruzan la psicología individual, los patrones de apego y la fascinación cultural por el morbo.

A medida que las plataformas de streaming y las redes sociales continúan amplificando la figura de los criminales mediáticos, la barrera entre la repulsión y la fascinación romántica se vuelve cada vez más difusa; por eso, comprender esta condición permite desmitificar la romantización del delito y analizar cómo la cultura popular y la exposición digital moldean nuestras respuestas emocionales ante la violencia y el peligro.