Las redes sociales están llenas de videos de perros hipnotizados viendo Bluey, la serie animada sobre una familia de pastores ganadores australianos que enamora a niños de todas las edades. Una posible explicación es que cada episodio de Bluey tiene colores y movimientos que los cerebros caninos pueden procesar con enorme claridad, algo que no ocurre con otras series animadas.
Si quieres saber por qué, lee este artículo, donde te explicaremos por qué los Chihuahuas y los Grandes daneses pueden pasar horas y horas frente al televisor viendo las aventuras de Bluey. ¡Haz scroll!
La visión dicromática
La retina de un perro tiene dos tipos de células fotorreceptoras o conos que captan longitudes de onda larga y cortas. El cono azul detecta ondas cortas y el cono amarillo detecta ondas largas, lo que significa que la gradación va de un azul intenso a un amarillo brillante, pasando por los grises.
Es por eso que, para los perros, el rojo es una sombra oscura o un ocre apagado, y el verde es percibido como blanco sucio o tonos amarillentos deslavados. ¡Esas características hacen que Bluey capte tanto su atención!
Muchas series animadas están diseñadas para captar la atención del ojo humano, con colores primarios vibrantes como el rojo y el naranja (Elmo y Peppa Pig son dos ejemplos), colores que los perros perciben como tonos marrones muy poco estimulantes; sin embargo, Bluey tiene una animación que los atrae:
- Saturación de azules. Bluey, la protagonista, es de un tono azul que cae en el pico de sensibilidad de los conos de onda corta de los perros y, por eso, brilla en la pantalla con una nitidez que, para nosotros, sería un color neón.
- Balances con el amarillo. La casa de Bluey, los juguetes y los personajes secundarios tienen tonos amarillos o crema, lo que crea un contraste muy alto en los cerebros de los perros, pudiendo ver la imagen sin esfuerzo. Para que tengas una idea, es como cuando leemos letras de color negro sobre un papel blanco.
- Manejo de los fondos. En Bluey, el césped tiene matices tienden hacia tonos que permiten que los perros puedan distinguirlo de los personajes. Esto evita el efecto del camuflaje y mantiene la atención de las mascotas.
Además, las sombras en la serie suelen tener tintes azulados o violetas, no son negras o grises, como ocurre en otras series animadas. Esto mantiene el sistema visual del perro activo, por decirlo de alguna forma, y hace que cada episodio de Bluey no se vea borroso o apagado en ningún momento.
La frecuencia y el movimiento
Para que entiendas un poco más el fenómeno detrás del Bluey, es importante que sepas que el cine y la televisión son una sucesión rápida de imágenes fijas que, cuando pasan lo suficientemente rápido, son procesadas por el cerebro, creando la ilusión de movimiento rápido; por eso, pensamos que las imágenes se mueven.
Entonces, los ojos de los perros han evolucionado para detectar hasta el más mínimo movimiento de una presa en la naturaleza, lo que hace que su sistema de visión sea mucho más rápido que el nuestro; de hecho, los perros necesitan 75 a 80 imágenes por segundo para percibir fluidez.
Antiguamente, muchos televisores tenían una frecuencia de actualización de 50 o de 60 imágenes por segundo. El ojo humano percibía la película a un ritmo normal; sin embargo, los perros veían una serie de imágenes parpadeantes y muy molestas, llenas de ruido visual que no captaban su atención.
Con la aparición de las pantallas LED en alta definición y con tasas de refresco elevadas (120 imágenes por segundo o más), muchas series animadas alcanzan la velocidad de procesamiento de los ojos de los perros, como ocurre con Bluey, teniendo una estabilidad que resulta mucho más natural.
Desde luego, la tecnología es solo una de las razones por las que Bluey retiene la atención de los perros. La animación influye en gran medida:
- Planos sostenidos. En los episodios de Bluey, la cámara suele quedarse quieta y los personajes se mueven dentro del encuadre, lo que le da a los perros el tiempo suficiente para fijar su vista y seguir los objetos con un rastreo ocular natural.
- Movimiento predecible. La animación de la serie es fluida y los personajes se mueven como si tuvieran pesos, masas y extremidades reales que reaccionan a la gravedad. Esto podría estimular el instinto de rastreo visual del perro y mantener su interés, pues sigue todos y cada uno de los movimientos con atención.
Los sonidos
El sistema auditivo de un perro puede detectar frecuencias de hasta 45.000 Hz y una serie como Bluey está llena de muchos estímulos sonoros. Para empezar, los sonidos son muy reales, como cuando se escuchan los pájaros autóctonos de Australia, el viento entre las hojas o las pisadas en el césped, y activan el instinto de orientación de las mascotas, manteniendo su atención en la pantalla.
Además, el uso del piano, de cuerdas y de guitarras genera una música con ritmos regulares y con frecuencias medias que podrían reducir los niveles de cortisol en los perros. El efecto es similar al de la música clásica o al del reggae suave, que son capaces de relajarte casi sin que te des cuenta.
De hecho, los episodios de Bluey están libres de sintetizadores agudos, explosiones cómicas y gritos de alta frecuencia que resultan irritantes y dolorosos para los oídos de los perros, que son sensibles.
Otra característica que atrae la atención de los perros son las risas y las voces infantiles, que suelen tener un tono juguetón, calmado y muy afectuoso. Aunque las mascotas no entienden las palabras, entienden la entonación de la voz y responden de forma muy positiva a esa atmósfera de tranquilidad y de bienestar.
Como ves, Bluey es una combinación de elementos visuales y auditivos que hacen que cada episodio sea una experiencia sensorial para algunos perros. No hay pruebas que demuestren que los productores de Ludo Studio hicieron esto a propósito, pero lo que sí es cierto es que mascotas (y niños) de todo el mundo aman seguir las aventuras de Bluey y su familia, Bandit, Chilli y Bingo.


























