Es un disgusto como pocos, una desagradable sorpresa capaz de arruinar un momento que debería ser feliz. Aquellas personas que descubren que están en un fichero de morosidad el día que intentan financiar un coche, pedir una tarjeta o contratar una simple línea de teléfono, no pueden más que llevarse las manos a la cabeza y desistir de su empeño, al menos de momento. No sabían que figuraban en ningún registro hasta que alguien les cerró la puerta, produciendo frustración, desasosiego e incluso ira. No encontrar el motivo de esta situación les desorienta y quieren una solución cuanto antes.

De forma general, los afectados suelen aparecer en bases de datos como ASNEF Equifax, BADEXCUG Experian o en la central de riesgos del CIRBE y, la mayoría de ellos, sin tener claro el origen del problema. Es realmente exasperante no conocer el motivo ni mucho menos el importe exacto por el que está recluido en estos listados, no recuerda que ninguna empresa lo comunicase ni si esa inclusión es correcta. Rápidamente, se piensa en cuál es la fórmula más acertada para deshacer este entuerto, sin embargo, antes de hacer nada, conviene consultar fichero de morosos y ver con datos qué está ocurriendo realmente.

La primera sorpresa suele ser que la deuda es antigua, discutible, mínima e incluso ya pagada. Y, aun así, el efecto sobre la vida financiera es inmediato, terrible, con una sensación de indefensión que clama al cielo.

Qué son estos registros y por qué pesan tanto

Comencemos, en cualquier caso, por entender qué son estos listados. Los ficheros de morosidad existen para que bancos y empresas valoren el riesgo antes de conceder financiación o firmar contratos. Es su forma de protegerse frente a posibles impagos o de malos pagadores. El problema es que, cuando apareces ahí, tu perfil queda marcado de forma automática, aun siendo todo lo contrario a un mal pagador.

No importa si la deuda es de 80 euros por una factura telefónica en desacuerdo. Para quien consulta el registro, el mensaje es claro e inequívoco, ofrecerte dinero implica riesgo. Y esa etiqueta pesa demasiado.

Desgraciadamente, son muchas las inclusiones que se producen sin que la persona haya sido correctamente avisada, con errores de datos o con deudas que ya no deberían figurar. El desconcierto es total, el afectado no sabe ni por dónde empezar.

Lo que cambia en tu día a día cuando estás dentro

La teoría dice que es solo un registro informativo, la práctica, sin embargo, es otra cosa. Empiezan las negativas con préstamos rechazados, financiaciones que no prosperan, contratos que no se aprueban y situaciones que, vistas desde fuera, parecen incomprensibles.

Esto genera sensación de impotencia, puesto que no se trata solo del dinero, sino de sentir que algo invisible está condicionando decisiones importantes de tu vida, posiblemente con base en un error.

En este sentido, se debe evitar pensar que con pagar la deuda todo se soluciona. En muchos casos, eso no es suficiente. El registro puede seguir ahí si no se gestiona correctamente la cancelación.

Cuándo la inclusión puede ser ilegal y reclamable

Para que alguien sea incluido en un fichero de morosidad deben cumplirse varios requisitos legales muy concretos. La deuda debe ser cierta, vencida, exigible y, sobre todo, notificada previamente al afectado.

Cuando esto no se cumple, la inclusión puede considerarse indebida. Y en esos casos procede la eliminación del registro y también la posibilidad de reclamar una indemnización por los daños causados.

Abundan las personas que nunca recibieron aviso, deudas prescritas, errores de identidad, importes incorrectos. Situaciones que, revisadas con detalle, cambian por completo el enfoque del problema.

Cómo abordar la situación con apoyo profesional

Contar con la ayuda de expertos como el equipo de SolvenciaOnline se ha convertido en un apoyo habitual para quienes se encuentran en esta situación y no saben cómo gestionarla.

En SolvenciaOnline te pueden ayudar con todas las gestiones relacionadas con los ficheros de morosidad. Se encargan de tramitar de forma urgente la solicitud de informes a ASNEF Equifax, BADEXCUG Experian y CIRBE, revisan la documentación y estudian cada caso con un equipo de abogados especializados.

A partir de ahí, se plantean soluciones reales. En algunos casos, el objetivo es salir del fichero de morosos lo antes posible. En otros, se analiza si procede una reclamación por inclusión indebida que incluso puede derivar en una compensación económica.

El mayor problema de estos registros es la falta de información, el desconocimiento de los derechos y la dificultad para comunicarse con las entidades que gestionan estos ficheros. Por este motivo, contar con asesoramiento personal cambia por completo la experiencia. Permite entender qué está pasando, qué opciones existen y cómo actuar paso a paso sin improvisar.

Al final, resolver una situación en un fichero de morosidad es una gestión administrativa especializada que permite recuperar la normalidad financiera, dejar de encontrarte con negativas inesperadas y volver a tomar decisiones sin ese freno invisible que condiciona cualquier actividad financiera.