¿Te gusta el chocolate? Espeso, más líquido, negro, con leche, con almendras o nueces, con unos buenos churros… como sea, es uno de los sabores más exquisitos que alguien puede probar. En Supercurioso te diremos de qué fruto viene y te contaremos un poco de su interesante historia.

La serpiente emplumada

Cuenta una leyenda azteca que el dios Quetzalcóatl descendió de los cielos para darles conocimiento a los hombres y les llevó un regalo: una planta de cacao. Los demás dioses no le perdonaron que diera a conocer un alimento divino y lo desterraron para vengarse; el dios Txktlpohk fue el encargado de expulsarlo.

Más o menos así dice el mito. Cual Prometeo, que regaló el fuego a la humanidad, Quetzalcóatl nos dejó el cacao.

Quetzalcoatl
Quetzalcoatl

Pero aunque esta leyenda proviene de México, el cacao nace en Sudamérica, hace 4.000 años, extendiéndose hasta el sur de México, donde se domesticó alrededor del 1.100 a.C. Los indígenas del Orinoco sólo chupaban la pulpa madura y los de los Andes venezolanos hacían una bebida llamada chorote, bastante parecida al chocolate.

Origen de las palabras «chocolate» y «cacao»

La palabra «cacao» deriva del maya ka’kaw, que alude al fuego que esconden sus semillas, y «chocolate» viene del náhuatl xocolatl, la bebida que se prepara tostando y moliendo estas semillas. Hay innumerables referencias en los cronistas de Indias acerca de su preparación, de su sabor y de lo que provocaba en el cuerpo.

Ciertamente el chocolate es un potente estimulante del sistema nervioso, además de contener una gran cantidad de  proteínas, fibra y agua.

Cacao silvestre

Ya un paje de Hernán Cortés nos indica sobre el chocolate: “El que ha bebido de eso una taza, puede viajar todo el día sin más alimento, sobre todo en los climas calidísimos, porque el chocolate es de natural frío y refrescante”.

Antes de la llegada de los españoles, los indígenas americanos usaban las semillas de cacao como moneda y la bebida estaba reservada sólo a las personas con más riqueza: beber chocolate era literalmente beberse el dinero, por lo que los de menos recursos no se podían dar el lujo de preparar esta deliciosa bebida.

Una vez aclimatados los hispanos en tierras del Nuevo Mundo, y en palabras del cronista Joseph de Acosta:

“… es la bebida preciada y con que convidan a los señores que vienen o pasan por su tierra, los indios y los españoles, y más los españoles hechos a la tierra, se mueren por el negro chocolate.”

El cacao pasa a Europa en el siglo XVI y se popularizó tanto que se convirtió en artículo de primera necesidad. Los españoles eran quienes conocían la fórmula para prepararlo y mantenían la receta casi en secreto de estado; el cacao les llegaba primero de Tabasco y Guatemala y luego de Venezuela y Guayaquil.

El oro negro no era el petróleo

Llegó a ser tan preciado este fruto que, después de los metales preciosos, el producto más valioso proveniente de América era el cacao. Y a su lado estaban la vainilla, el azúcar, el tabaco y la grana.

Se dice que un italiano, Antonio Carletti, robó la receta y la llevó a Italia en 1606 donde se popularizó. Cien años después, las cafeterías de Venecia y Florencia se harían famosas por el chocolate que vendían.

chocolate

Luego pasó a Francia en 1651 la moda de beber chocolate, moda que impuso Ana de Austria, hija de Felipe II que casó con Luis XIII de Francia, pero fue su nieta, María Teresa, esposa de Luis XIV, quien lo popularizó 45 años más tarde.

Y la primera fábrica de chocolate surge en Inglaterra en 1657.

Chocolate fundido fábrico

La pasión por esta exquisitez no ha parado desde entonces y en todo el mundo el chocolate se come y se bebe por adultos y niños, sin ninguna restricción.

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