Las tradiciones construidas alrededor del nacimiento, son múltiples a la vez que fascinantes. Una de ellas, quizá la más bella e incluso misteriosa, es la llamada «nacer con el velo veneciano». También se la conoce como «nacer con el velo de la Virgen» o venir al mundo con «camiseta» o «manto». Realmente curioso.

Pero, ¿qué es realmente? Nacer con «velo» es simplemente venir al mundo con la bolsa amniótica íntegra o intacta, es decir, sin romper y cubriéndonos por completo con esa protección natural que teníamos en el interior de nuestra madre. Líquido amniótico incluido. Es lo que los médicos conocen como un parto velado.

Ahora bien ¿sabías que según la tradición popular estos niños son muy especiales el día de mañana? Te lo explicamos. Te lo «desvelamos».

Nacer con gracia, nacer con velo

Venir al mundo con la bolsa amniótica es algo excepcional. A decir verdad ocurre muy pocas veces, pero aún así, es posible. Dado lo particular de estos casos, es normal que alrededor de este hecho se haya construido toda una imaginería popular desde la antigüedad.

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Bebé en el interior de su bolsa amniótica

Se dice que estas criaturas, dado el modo tan extraordinario en el que han venido al mundo, disponen el día de mañana de varios dones. Pueden ver lo que otros no aprecian. Son intuitivos y muy sensibles. Son capaces de curar enfermedades y, durante toda su vida, disfrutan de una especie de «gracia» muy especial.

Obviamente no hay nada de científico en ello. Es una simple creencia muy arraigada en escenarios rurales. Leyendas populares cargadas de magia y, por qué no, de cierta belleza. Al igual que el fenómeno de «nacer con velo», existen también otros hechos considerados especiales. Tales como que nuestra madre, nos escuche llorar en su vientre. Si esto ocurría, toda madre sabía que debía guardar silencio y no decir nada de lo acababa de acontecer. Puesto que según la tradición, el niño que lloraba en el interior de su madre y ésta la escuchaba, el día de mañana podía convertirse en un «saludador», es decir, en una persona con habilidades para curar. Si revelaba a alguien este hecho, el niño que aún no había nacido perdería «su gracia».

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Suele decirse que en la actualidad, son cada vez menos frecuentes los nacimientos con «velo» o con la bolsa amniótica intacta. ¿La razón? Las pautas médicas. Son muchas las veces en las que los partos son acelerados o se realizan cesáreas. Apenas se ven estos bellos fenómenos a no ser que, simplemente, permitamos a la naturaleza seguir sus pasos.

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Aún así, lo más normal es romper aguas de pronto, instante previo que precede al parto. Nacimientos normales que traen al mundo niños igual de mágicos y especiales para sus familias, de eso no hay duda. Pero aún así, no dejan de ser fascinantes este tipo de creencias, y de hecho, son muchas las madres que ansían que su niño venga al mundo «enmantillado» y sin que el amnios se haya roto.

Cabe señalar que, según datos estadísticos, se dice que pueden sucederse este tipo de partos en uno de cada 80.000 nacimientos. Así que si esperas un niño o lo tienes planeado, siempre cabe la posibilidad de que aparezca la «magia».

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¿Conoces quizá a alguien que haya nacido con «velo veneciano»? ¿O has nacido quizá tú de este modo? ¿Qué tipo de creencias alrededor del nacimientos hay en tu país?

No dudes en dejarnos tus comentarios. Mientras te dejamos con otro interesante artículo, el caso de las quintillinzas de Dionne.