El embarazo es un momento especial en la vida de una pareja: la ilusión de anunciarlo a familiares y amigos, la espera de la llegada del recién nacido, las clases de preparación para el parto, las visitas al médico, comprar la cuna, el carrito, la ropa, los pañales… Pero biológicamente también es un momento especial para las hormonas de la futura madres… y del padre. Y si no te lo crees, aquí tienes unas cuantas pruebas:

1. ¿Padres embarazados?

El síndrome de Couvade afecta a algunos futuros padres, que también se despiertan con migrañas, sienten pataditas en el abdomen, tienen antojos o empiezan a subir kilos.

Padre

Se da en un 10% de padres, aunque en los embarazos con riesgo llega al 25%.

2. No hace falta comer por dos

Es uno de los grandes mitos del embarazo, pero basta con ingerir unas 300 calorías más al día, el equivalente a unas berenjenas rellenas o una ensalada de couscous.

3. Se acentúan el gusto y el olfato

Esto es bastante conocido, pero… ¿sabías por qué? La mayoría de hipótesisi dicen que ayuda a las embarazadas a identificar pequeñas toxinas que, si bien no suponen ningún peligro para los adultos, sí son perjudiciales para los niños.

4. Unos pies más grandes

Durante el embarazo se ganan unos 11 o 12 kilos de media, pero también algún número de pie. Los tendones liberan tensión para ayudar con el embarazo a medida que pasan las semanas, y uno de los ejemplos más evidentes son los pies. El arco desaparece y se alargan los pies, por lo que se puede ganar algún número.ecografia

Tras el parto, la situación vuelve a ser la de siempre, aunque si se han ensanchado mucho, puede que los cambios sean permanentes.

Si te ha parecido curioso este artículo, no te pierdas la explicación de por qué no nos acordamos de nuestro nacimiento.

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