A diferencia de la poliginia (un varón que tiene dos o más esposas a la vez) que está aceptada, incluso actualmente, en la mayoría de países de religión musulmana, la poliandria es un fenómeno mucho menos extendido histórica y geográficamente. Acompáñanos a conocer 4 Sociedades que practicaron la poliandria.

4 Sociedades que practicaron la poliandria

En la poliandria, una mujer tiene dos o más esposos al mismo tiempo. En la mayoría de los casos que se conoce, incluso históricamente, la poliandria es debida a la escasez de mujeres en edad casadera respecto al número de varones. Muchas veces esto es debido al infanticidio de mujeres al nacer, no al hecho de ser sociedades matriarcales. De la poliandria suelen derivar los matrilinajes, ya que la única línea cierta es la de la madre.

1. Poliandria fraternal en Tíbet, Nepal e India

Se llama poliandria fraternal cuando una mujer está casada con dos hermanos o más. La finalidad de ésta es conservar el patrimonio familiar unido. En Europa se instauró la primogenitura: heredaba el mayor de los hijos, y en el Tíbet y algunas zonas de Nepal e India, se optó por la poliandria. Si varios hermanos se casan con la misma mujer, los hijos son de todos y no se van subdividiendo las propiedades. Esta práctica está apoyada también por el hecho de que los varones se ausentaban frecuentemente por largos períodos, y así siempre había alguno en la casa. En el Tíbet este tipo de poligamia fue prohibido al tomar el control del país las autoridades chinas.

4 Sociedades que practicaron la poliandria

2. Guanches de algunas Islas Canarias antes de la conquista

Se han hallado pruebas de que los antiguos Guanches practicaron la poliandria, por ejemplo en Gran Canaria, antes de la conquista española. Durante los siglos XIV y XV, este pueblo sufrió una gran hambruna y se sacrificaba a las niñas al nacer ya que no tenían recursos para mantener a toda la población. Al cabo del tiempo, como resultado de esta práctica, hubo una escasez de mujeres en edad fértil que condujo a la poliandria. La cultura se adaptó a este hecho y se permitió a cada mujer casarse con un máximo de 5 hombres.

3. Inuits

El pueblo Inuit, conocido antes como «esquimales», es otra de las culturas en que estuvo permitida la poliandria. En este caso era el primer marido el que elegía al segundo, en muchos casos un hermano, para que protegiera la casa y a la familia cuando él no pudiera estar presente. Su filosofía era que si la mujer quedaba embarazada en su ausencia, por lo menos el retoño sería hijo de alguien a quien él había elegido.

4 Sociedades que practicaron la poliandria

4. Antiguos Espartanos

En Esparta se practicaba también, en algunos casos, una poliandria de tipo fraternal para conservar el patrimonio dentro de la familia. También era corriente que un hombre mayor, permitiera que su joven esposa se relacionase con un hombre de menor edad, siempre con su consentimiento. Los hijos de esta relación pasaban a ser adoptados por el marido, como si fueran propios.

Otras culturas a lo largo de la historia han practicado también la poliandria, como los Masái en África o el pueblo Mosuo en China. ¿Conoces otros casos? Si te ha interesado este artículo, quizá quieras leer el post: El matrimonio, distintos ritos y distintas culturas.

8 Comentarios

  1. Es muy interesante la nota, pues en la historia no se tocan estos temas tabú, sólo se habla de la poligamia, jamás de la poliandria. Y esto me hace pensar que entonces deben quedar restos de estas prácticas en los genes de todos los humanos. Pues viviendo en una sociedad como la que tenemos en la actualidad, que existen muchos divorcios y la mayoría es porque existe una tercer persona en la relación. La cual no es aceptada en la sociedad, pues los matrimonios son de dos.
    Creo que deberíamos revisar y estudiar mejor la historia y costrumbres ancestrales, en las cuales se practican estas uniones y ver la efectividad de éstas y si fueran benéficas para estos tiempos.

  2. Perdonen, hay un error en el texto: no he oído nunca que se practicara la poliandria en la isla de Gran Canaria. Pero sobre la isla de Lanzarote, también en Canarias, hay referencias seguras: creo que se confundieron de isla, ya que se trata de dos islas distintas del mismo archipiélago. Por cierto, lxs antiguxs habitantes de Canarias no se llamaban guanches: esos eran sólo los antiguos habitantes de Tenerife, aunque vulgarmente se suele utilizar la palabra «guanche» para todos lxs antiguxs canarixs. Concretamente, los de Lanzarote y Fuerteventura se llamaban majos (y majas).

    Aquí tienen un enlace al documento del siglo XV, el manuscrito francés Le Canarien, escrito por los conquistadores de la isla, donde se habla del tema (edición moderna de Alejandro Cioranescu): «Los habitantes son gentes hermosas. Los hombres van desnudos, a parte una capa por detrás, [que cae] hasta las corvas, y no se muestran vergonzosos de sus miembros. Las mujeres son hermosas y andan vestidas decentemente con grandes túnicas de pieles que llegan hasta el suelo. La mayor parte de ellas tienen tres maridos y sirven por mes; y el que debe tenerla después, los sirve todo el mes que el otro la tiene, y siempre hacen así, cada uno a su turno. Las mujeres crían muchos hijos muy hermosos y graciosos y son blancos como los nuestros, pero se ponen tostados al viento, por falta de vestidos. Las mujeres no tienen leche en sus tetas en aquella isla y amamantan a sus níños con la boca, y por esto tienen generalmente el bezo inferior más largo qu-e el superior, lo cual es una cosa muy repulsiva. Y en cuanto a las de las otras islas, no lo hacen así, sino que amamantan a sus niños al pecho, como lo hacen en tierra de cristianos». Le Canarien (véase página 1033 del pdf: http://mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/MDC/id/70485 ). Por cierto, que el texto original no dice nada de por qué se practicaba la poliandria, así que esos motivos vienen probablemente de lxs estudiosxs actuales: el motivo por el que se hiciese en ese concreto contexto lo desconocemos, y a mí me huele a sexismo el tener que estar buscando explicaciones a la poliandria (parece que en cambio la poliginia la encontramos natural, no tenemos que encontrarle explicaciones demográficas…).

    Más información aquí: http://www.fcmanrique.org/recursos/publicacion/Majos.pdf (página 98 del libro, página 85 del pdf ). Por favor, sería genial si pudieran corregir el dato. ¡Gracias!

    • Hola Tosca,
      Muchas gracias por tu comentario. Utilizamos el término «guanche» porque es más fácil identificarlo con las Islas Canarias, si bien tienes razón al decir que en algunas de las islas se llamaban majos y majas. En cuanto al tema de la poliandria, conocíamos la de Lanzarote, pero por el poco espacio disponible sólo mencionamos la de Gran Canaria, te dejo un enlace al texto de referencia: http://mdc.ulpgc.es/cgi-bin/showfile.exe?CISOROOT=/aea&CISOPTR=1593&filename=1594.pdf . Seguro que nuestros lectores agradecerán tu explicación sobre la poliandria en Lanzarote que nosotros obviamos por no alargar en demasía el artículo. De nuevo muchísimas gracias por el comentario y por la aportación.

      • Hola Carmen,

        el asunto de la poliandria en Gran Canaria, a pesar de haber sido recogido en muchos sitios durante las últimas décadas, e incluso en textos de algunos especialistas locales, no está – hasta la fecha – para nada fundamentado desde el punto de vista histórico.
        Para decirlo de forma muy cruda, es un bulo, que se ha sustentado en la condescendencia hacia una figura muy «institucional».
        El autor que citas ha ido insistiendo sobre este punto al menos cuarenta años y nunca pudo aportar más datos aparte de su única referencia textual, la que nombra aquí también: él, a su vez, es el único estudioso que siempre se cita para defender esta suposición con respecto a Gran Canaria (diferente es el caso de Lanzarote, donde la hipótesis de poliandria tiene credibilidad).
        Lo sorprendente es que esa única referencia textual, en efecto, ¡…no corrobora la tesis del buen profesor! Es probable que él ni siquiera se haya molestado en consultar la fuente.
        Y, a falta de nuevos e imprevistos hallazgos en archivos o excavaciones, es todo lo que hay, según él mismo admite.
        No quiero difundirme más en público porque muy posiblemente voy a publicar un artículo científico sobre el tema, pero si tienes curiosidad puedes escribir a mi correo electrónico asociado a este comentario, que supongo el sistema informático de la página te irá pasando: te proporcionaré más detalles.

        Entiendo, en todo caso, que para publicar una pieza como esta que comentamos no se requiera, justamente, un conocimiento de la materia de nivel académico: considero perfectamente normal, adecuado y correcto que hayas confiado en fuentes de apariencia respetable (aunque ciertas salidas de tono homófobas y racistas a duras penas se justifiquen por la edad avanzada que en ese entonces – 1981 – ya tenía el autor).
        El fallo, en este caso, no es tuyo, sino del sistema de producción y reproducción del conocimiento: por superficialidad o comodidad se ha dejado proliferar una falsedad que ahora, en la época de internet, será muy complicado acotar.

        Un saludo,
        Gabriele B.

        • Hola Gabriele,
          Muy interesante tu aportación. Por favor, cuando tengas el artículo científico publicado haznoslo saber y modificaremos el nuestro añadiendo un enlace a tu texto. Muchas gracias de nuevo.

    • Terrible tu uso del castellano al reemplazar las declinaciones correctas,desarrolladas por el idioma durante más de mil años,por «x».Suenas en el cerebro chirriante.Me imagino que cuando hablas no lo harás de modo tan molesto para el sentido del oído.

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