Chardonay, Rioja,  Albariño, Cabernet Sauvingnon, Rivera del Dureo… vino, elixir de los dioses a base de sabrosas uvas con la cantidad adecuada de alcohol. ¿A quién no le gusta acompañarse de ellos en una buena cena? No hace falta ser el dios Baco para disfrutar de él ni consumirlo en cantidades industriales para gozar de sus afrutados efectos. Pero…¿Es el vino realmente bueno para nuestra salud? Todos disponemos de algún que otro amigo aficionado a su consumo y que presenta una voluminosa barriga, personas que suelen amanecer al día siguiente con los vapores de los excesos y la resaca.

Los expertos nos dicen que consumir alcohol de forma excesiva, como por ejemplo en el caso anteriormente señalado, tiene como consecuencia no solo la obesidad, sino altas probabilidades de desarrollar cáncer además de otras enfermedades relacionadas con el hígado. ¿Entonces? La clave está en la cantidad. Tomado de un modo adecuado, el vino nos hará vivir más años y con más salud que Obelix cuando cayó a la marmita mágica.

Dos vasos de vino al día: la receta de la longevidad

Efectivamente. La medida adecuada es la siguiente: para las mujeres es recomendable el consumo de entre una y dos copas al día de vino, siendo el tinto el más acertado. Los hombres pueden beber de dos hasta tres vasos. La incidencia de enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes, cirrosis hepática y epilepsia se reducen de este modo en un grado muy elevado.

Vino bueno para salud

En cierto modo todos conocíamos las virtudes del vino, pero habitualmente su consumo se suele hacer de modo equivocado. Es necesario que se consuman siempre las cantidades justas. En esto mismo han concluido varios estudios a nivel internacional recientemente publicado en el British Journal of Nutrition y desarrollado en el Instituto de Salud Carlos III, la Universidad de Navarra, y el CIBEROBN. Son unas conclusiones llevadas a cabo por un equipo de expertos. Un complejo estudio donde los científicos realizaron un seguimiento a cerca de 20.000 participantes durante 7 largos años, analizando sus dietas, estilo de vida, peso…  descubriendo que, efectivamente la mortalidad se reducía cuando se consumía alcohol, pero no un alcohol cualquiera, sino vino elaborado al estilo tradicional mediterráneo y siempre acompañando a las comidas, nunca solo.

Si se consume vino a lo largo de la semana y evitando sobrepasar esta medida encontraremos grandes beneficios. Nos advierten además que no es recomendable que en fiestas, reuniones o otros eventos, aumentemos la cantidad propuesta, de lo contrario los efectos pueden ser no solo los ya conocidos: borrachera y resasca, sino que el equilibrio de nuestro organismo se alterará  derivando en problemas a nivel digestivo y cardíaco. ¿Merece la pena? Desde luego que no.

Los científicos nos señalan además lo ya indicado anteriormente: el mejor vino para nuestra salud es el tinto, siempre el tinto antes que el resto de bebidas destiladas. En su  sangre de uva carmesí, se esconde el verdadero elixir de la longevidad y la salud. ¿Cómo dejarlo escapar?

Así que ya sabes, puedes acompañar tus comidas y cenas con esas dos copas diarias de vino. Tu paladar y tu organismo lo van a agradecer.

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