Hay un hecho que últimamente está colapsando foros y grupos de opinión de todo el mundo, una sombra alargada que se instala en todos y cada uno de nuestros hogares guiándonos en algo tan cotidiano y simple como es el ir a comprar.

Puede que seas de esas personas que evita el consumismo de las grandes marcas, puede que evites por ejemplo la compra  de la todo poderosa Coca-cola para no hacer más grandes las arcas de esta empresa americana. ¿Qué te parecería si te dijésemos que no puedes escapar de ella? Es más, puede que te sorprenda si te revelamos que en el mercado existen diez marcas que se erigen como dueñas y señoras de nuestras compras, extendiéndose como una compleja red de araña impidiendo que exista libertad de elección… ¿Te interesa saber más?

Conspiración en las sombra de nuestros supermercados

 

Si piensas que eres libre a la hora de llenar tu carrito de la compra te equivocas. En EEUU están dando desde hace poco la voz de alarma, existen diez compañías que acaparan todo el mercado de consumo: Coca-cola, Pepsico, Kraft, Nestlé, General Mills, Kellog´s, Mars, P&G, Uniliever, Johnson&Johnson, se trata de un entramado donde estas grandes industrias fabrican a su vez otros productos con otras marcas pero partiendo de sus mismas raíces.

Esta información se publicó hace más de un año en el espacio Reddit, para después, ser ampliada por el grupo empresarial PolicyMic. La mecha encendida ha arrastrado un gran oleaje de críticos y defensores, los hay que sencillamente no pueden creer que estas marcas compongan de alguna manera el 80% de nuestra cesta de consumo, sería exagerado pensarlo, siendo que además existen otras muchas marcas que escapan a este infograma, como por ejemplo las llamadas “marcas blancas”.

Pero luego está el sector crítico que ve con objetividad esta realidad: se trataría nada más y nada menos que de un oligopolio, un conjunto de firmas que se reparten  la mayoría de los productos controlándose a la vez unos a otros en materia de acciones y competencia. ¿Dónde queda pues el consumidor? En una falsa creencia de libertad, inmersos seguramente en unos estados que regulan, controlan y favorecen determinadas empresas impidiéndonos encontrar alternativas. Es lo que ocurriría también con las industrias eléctricas, las empresas de gas o de combustibles. En el mercado alimenticio tenemos a estos diez titanes  ¿Alguien se ha dado cuenta por ejemplo de la infinidad de productos que llevan el sello de Nestlé?

A pesar de ello cabe decir que los pobres consumidores aún tenemos unos pequeños hilos de poder sobre estas megaempresas. Tenemos una pequeña capacidad de elección aunque no lo creamos, un producto que no reciba nuestra aprobación no seguirá hacia delante, dejará de venderse y seguramente las empresas de la competencia saquen al mercado otro producto para sustituir el rechazado.

Pequeños gestos que aún nos permiten tener una humilde sensación de control en medio de estos gigantes comerciales, aunque bien es cierto que en países como España y debido a la crisis, se ha dado un auge muy considerable de las MDD, las llamadas marcas blancas, llevándose casi un 50% de las ventas, de ahí que en la televisión hayan proliferado últimamente un sinfín de anuncios recordándonos la necesidad de comprar las “marcas de siempre”, porque según ellos tienen mayor calidad. Seguramente, las grandes industrias se estén percatando de esta pérdida de influencia en algunos países debido a la crisis, nuestra decisión de “no-compra” tal vez esté alterando de algún modo su orgulloso poderío en los mercados.

 

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