Las clases gobernantes de todas partes y de todas las épocas han querido diferenciarse del común de la gente, quizás para justificar por medio de signos corporales su supuesta superioridad sobre el pueblo sometido. Y no sólo los gobernantes, las familias pudientes, que en los sistemas sociales humanos estarían ubicadas en lo alto de la estructura social, también tenían distintivos, ya fuera el tipo de ropa o el color de las mismas, o algún accesorio que sólo ellos podían llevar.

Así ha sido desde que el ser humano se organizó socialmente, unas sociedades podían ser más abiertas que otras pero siempre la estructura estuvo diseñada para marcar las diferencias entre quién mandaba y quiénes eran los mandados. La práctica del alargamiento de cráneos es una de estas costumbres para señalar diferencias, tal y como veremos.

Cráneos alargados, evidencias mundiales

Alargar el cráneo es modificarlo artificialmente para cambiar su forma original. Se distorsiona el crecimiento normal del cráneo infantil a través del uso de la fuerza, y puede ser de varias maneras: plana y alargada –vendando dos placas de madera a los lados de la cabeza–, redonda –vendado con telas– y cónica.

Este procedimiento se hace cuando el bebé es un recién nacido, pues en esta etapa el cráneo es sumamente maleable y los huesos aún no se han soldado. Aproximadamente se comienza al mes de nacido y dura al menos 6 meses, hasta que el cráneo tiene la forma deseada.

Ejemplos de estas prácticas inusuales se han encontrado en períodos de hasta 45.000 años de antigüedad, en cráneos de homo sapiens proto neolíticos hallados en la cueva de Shanidar, en Irak. Pero también ocurría en las poblaciones neolíticas, un poquito más modernas, del sudoeste asiático.

Esqueletos de dos niños de Grimaldi, de 11.000 años de antigüedad. Museo Nacional de Arqueología en Saint Germain, Francia
Esqueletos de dos niños de Grimaldi, de 11.000 años de antigüedad. Museo Nacional de Arqueología en Saint Germain, Francia

Hipócrates, en el 400 a.C., describe por primera vez esta deformación craneal en una tribu africana, y fueron llamados Macrocéfalos o Cabezas Largas.

Un poco más acá en el tiempo, en Europa, tanto los hunos como los alanos (euroasiáticos los primeros, iranios los segundos) también practicaron esta costumbre de alargar los cráneos, y en los años 300-600 d.C., los pueblos germánicos orientales –gépidos, hérulos, ostrogodos, burgundios y rugios–, gobernados por los hunos, adoptaron la práctica. En cambio, entre los pueblos germanos occidentales no era nada común.

El caso de América

En este continente, los mayas y los incas –y ciertas tribus de Estados Unidos– practicaban el alargamiento craneal. En Estados Unidos, se hacía sobre todo entre los pueblos Chinook (al noroeste) y Choctaw (al sudeste). Había un grupo que se conocía como los cabeza plana, pero no porque modificaran su cráneo sino precisamente por no hacerlo, en contraste con pueblos Salishanos que sí modificaban la cabeza para ponerla más redonda.

Pintura de Paul Kane. Se muestra a un niño chinook en el proceso de deformación craneal, y a un adulto con el cráneo alargdo
Pintura de Paul Kane. Se muestra a un niño chinook en el proceso de deformación craneal, y a un adulto con el cráneo alargdo

Todos estos pueblos practicaban el aplanado de cabeza atando la cabeza del bebé a un portabebés de madera.

Los Paracas

Fue un pueblo preincaico que vivió al sur de la capital, en la costa de Perú. Diversas investigaciones arqueológicas sugieren que existió entre el 700 a.C. y el 100 d.C., pero no hay pruebas concluyentes al respecto por las escasas pruebas de carbono 14 que se han hecho en la zona y en los hallazgos orgánicos.

Desde finales de los años 20 del siglo pasado, se supo que los ladrones de tumbas habían encontrado unos grandes lotes de materiales fúnebres, textiles costosos, ofrendas ceremoniales y cerámicas en un sitio, Cerro Colorado (hoy área protegida en la Reserva Ecológica Paracas), y Julio C. Tello coordinó las excavaciones.

paracas

Aquí se han encontrado muchas cosas extrañas, y la más extraña de todas y por ello da título a nuestro artículo, es que la nobleza practicaba la deformación craneal, y no sólo eso sino que dos arqueólogos, Juan Navarro y Brien Foerster, encontraron al menos 5 formas diferentes de cabezas alargadas, pudiendo distinguirse los tipos en cementerios específicos.

Los cráneos más grandes y más sorprendentes son de Chongos, cerca del pueblo de Pisco, al norte de Paracas.

El procedimiento

Como señalamos al comienzo del artículo, entablillaban la cabeza de los bebés y así se iba perfilando el cráneo a medida que crecían, se alargaba el rostro y se estiraba la cabeza, y duraba más o menos dos años, hasta que se conseguía la forma deseada.

No eran todos los niños de la nobleza; a algunos se les elegía desde su nacimiento, y estaban destinados a formar parte de la élite política y religiosa, queriendo que ellos mismos se sintiesen especiales y fueran vistos por el resto como privilegiados.

Lo cierto es que con esta práctica, estos antiguos pobladores de Perú conseguían aumentar la capacidad craneal en un 25% más que los cráneos contemporáneos, y pesaban 60% más, según las pruebas hechas. Las cavidades orbitales también eran mayores y las mandíbulas más grandes y gruesas.

estudio

Sin embargo, los especialistas suponen que al comprimirse los lóbulos, el sistema motor podría haber quedado afectado, y lo mismo pasaría en las zonas posteriores del cerebro       –que se hundían–, pudiendo generar en estos “elegidos” distorsiones visuales. Ambas cosas, la dificultad motora y sus extrañas “visiones”, serían interpretadas como pertenecientes a una “estirpe sagrada”.

Explicaciones

1. Muchos investigadores han tratado de explicar esta práctica. Hay quienes piensan que la deformación craneal era para representar la pertenencia a determinados grupos o, como hemos visto, para demostrar estatus social. Las migraciones explicarían la adopción de la práctica en distintos lugares.

2. Otros creen que modificar el cráneo podía obedecer a ansias de alcanzar ciertos atributos estéticos (como en Vanuatu –en el Pacífico sur–, donde actualmente se sigue haciendo la deformación craneal, una persona con el cráneo alargado es considerada más inteligente y más próxima al mundo espiritual. O en la República del Congo).

Dos niñas esclavas del Congo, entre 1900 y 1915
Dos niñas esclavas del Congo, entre 1900 y 1915

3. Y hay otros, como el investigador de objetos extraños y de posible origen no terrestre, Lumir Janku, que dice que esta práctica obedecía al impulso de imitar culturas extraterrestres superiores, que habrían contactado al ser humano hace miles de años en diversos puntos del planeta, y eso explicaría por qué en lugares tan alejados geográficamente existe dicha costumbre.

Sea como sea, la deformación craneal aún no tiene una explicación suficientemente concluyente, lo que da cabida a las más diversas teorías.

¿Habías oído hablar de esta costumbre? Y si te gustó el artículo, no te pierdas el que publicamos sobre los Yanomami, un pueblo muy curioso.

Imágenes: Didier DescouensMarcin Tlustochowicz, Evan Bench, Ashley Van Haeften, Robin Fernandes, Trzęsacz

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