El bingo es y siempre ha sido uno de los juegos más populares en España. Un juego que ha creado escuela y que ha marcado el tiempo de entretenimiento de mucha gente en el siglo XX. Desde que sus raíces tomaron forma en Italia, para después ir germinando por Estados Unidos y de ahí a España y al resto del mundo, son muchos los usuarios que se han ido aficionando a eso de cubrir cartones de números y estar al tanto de las bolas que van saliendo de un bombo. De hecho, en muchos territorios el acudir a una sala de este juego suponía una especie de ritual por el que ya se consideraba adulta a una persona.

Pero con la llegada de las nuevas tecnologías, el bingo ha ido en dirección a dos caminos, uno mejor que el otro. Por un lado, en los primeros años del siglo XXI perdió muchos adeptos, también propiciado por la crisis económica que asoló a la península. En el norte y en el sur, pocas comunidades se libraron. Y por otro, ahora ha vuelto a resurgir gracias a los nuevos sistemas online de juego y las webs de azar que han conseguido regular su situación. También las salas físicas españolas han conseguido afianzarse, una vez que han sido capaces de adaptarse a la era tecnológica y han invertido de manera óptima en ella.

Aunque casi todo el mundo sabe jugar al bingo por su sencillez, seguro que hay datos que no conoces sobre este juego y que son muy curiosos. Seguro que te va a sorprender.

Diez curiosidades sobre el bingo que no conocías

Diez curiosidades sobre el bingo que no conocías 2

Ejercita nuestro cerebro

Una de las funciones más curiosas del bingo es que es capaz de desarrollar una mayor capacidad de memoria en las personas. Varias universidades de Estados Unidos han estudiado sobre el tema y han descubierto este hecho, puesto que repercute en las habilidades cognitivas de los jugadores y las mejora. De esa manera, un usuario que practique bingo con normalidad puede llegar a tener una agilidad mental superior al resto. El cerebro se estimula a través de la atención que hay que tener en los cartones y abandona el estrés.

Ayuda a la educación

El bingo es un juego de azar y estimula el entretenimiento, pero también se utiliza en algunos procesos de aprendizaje en los sistemas educativos. En concreto, Alemania instaló ejercicios con bingo en sus escuelas primeras para la materia de matemáticas. Otros países han seguido después su ejemplo y lo han aplicado en la utilización de otros idiomas. Incluso, en las fuerzas armadas también se permite que los aspirantes lo practiquen por las habilidades que se desarrollan a través de él.

Fomenta las relaciones personales

Uno de sus mayores beneficios es que permite la creación de nuevas amistades y de relaciones personales entre jugadores. Así lo afirman tanto los que habitualmente acuden a locales en los que se practica bingo, como los que prefieren unirse a la moda y jugar de forma online. A fin de cuentas es un pasatiempo sencillo y requiere de charlas con otros usuarios para no saturarse.

Genera puestos de trabajo

Aunque no lo parezca, el bingo es un juego popular que se comercializa por muchas empresas del sector. En España el bingo genera alrededor de 9.000 puestos de empleo fijo y eso es gracias a las más de 300 empresas que se dedican a este sector. Sin ir más lejos, las salas enracha, pertenecientes a la marca The Rank Group, en territorio nacional cuentan con una masa de trabajadores superior a otras factorías del mismo tipo en las principales ciudades españolas. Es solo un ejemplo de toda la industria montada alrededor y que supone más de 1.800 millones de euros en ventas.

Presencia femenina

El bingo es el juego de azar que cuenta con mayor número de jugadoras, de hecho, alcanza el 80% en el viejo continente. El país que mejor puede reflejar esta cifra es el Reino Unido, donde el porcentaje sube hasta el 85%. Un dato sorprendente, teniendo en cuenta que en el azar predomina un mayor número de usuarios masculinos, como por ejemplo en el poker.

Más rentables que los sorteos

Los estudiosos sobre la industria del bingo han desvelado que existen algo menos de millón y medio de posibilidades de juego y mejores probabilidades de ganancia que en otros sorteos. Los juegos pertenecientes al Estado contienen de media las mismas ganancias que un bingo, pero las opciones del jugador para salir ganador son bastante menores.

España, la excepción europea

A pesar de estar muy extendido en Europa, el viejo continente ha notado una caída bastante considerable en jugadores de bingo. En España mantiene sus índices de popularidad y es en los pocos en los que está creciendo. Países de América están concentrando una cantidad de partidas bastante importante y están equilibrando una balanza que hace años era incontestable.

Crea mucha superstición

Al igual que los deportistas o jugadores habituales de otras disciplinas como dados, blackjack o poker, los jugadores de bingo tienden a ser supersticiosos. La mayoría de ellos prefiere jugar en lugares o plataformas en las que puedan estudiar a sus rivales y eso les hace seguir una rutina fija para no modificar hábitos que les lleven a la desconcentración. Los amuletos son menos convencionales que en otras prácticas de azar, pero hay algunos que los utilizan.

Los problemas de su creador

Concretamente, los cartones de bingo fueron creados por un profesor estadounidense llamado Carl Leffler. Las matemáticas eran su pasión y en el primer tercio del siglo XX se dedicó a buscar combinaciones de cartones lo más amplias posibles. Su leyenda cuenta que después de aquel episodio se obsesionó demasiado y acabó perdiendo el juicio.

Popular entre adultos

Uno de los mayores mitos a romper es que el bingo lo suelen jugar las personas de mayor edad. Las cifras reflejan que el jugador tipo suele situarse entre los 40 y los 50 años, además de producirse un aumento muy significativo en el rango de edad de menores de 35 años. Eso de que es un juego para la tercera edad cada vez queda más en el olvido.

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