Esta historia parece sacada de una película de terror. Sin embargo, es una historia real que sucedió en los años 60. Por aquel entonces, Leonid Rógozov¹ se encontraba en una expedición en la Antártida. La misión de este no era otra que construir una base soviética durante dos largos años. Así pues, la situación no hizo más que complicarse cuando Rógozov sintió un intenso dolor en el lado derecho de su abdomen. Sin duda, era un signo inequívoco de apendicitis aguda. ¿Quieres saber como sigue la historia? En Supercurioso te traemos la historia del cirujano que extrajo su propio apéndice², ¡sigue leyendo!

El cirujano que extrajo su propio apéndice

Era el 29 de abril de 1961, por la mañana Rózogov comenzó a experimentar debilidad general, náuseas y fiebre moderada. Conforme pasaban las horas, el dolor en el cuadrante inferior derecho se hacía insoportable. Así pues, Rózogov probó varios tratamientos y ninguno le funcionó. Al día siguiente, los síntomas pusieron en evidencia que, el protagonista de esta historia, padecía una peritonitis. A partir de entonces las cosas no hicieron más que empeorar.

El cirujano que extrajo su propio apéndice 1

Aunque la nueva estación de Novolazarevskaya fue terminada en febrero, Rógozov, como hemos dicho, estaba en una situación de vida o muerte. En la nueva estación no había nada y la base Mirni era la estación soviética de investigación más cercana, situada a 3074 kilómetros de donde se encontraba Leonid Rógozov. Además, las estaciones de investigación de otros países tampoco contaban con avión para trasladar a este a la base Mirni. Asimismo, aunque hubiera habido una nave para trasladarlo, las severas condiciones climatológicas de la Antártida impedirían su despegue.

En esta situación, a Rógozov no le quedó otra opción que practicar una autocirugía. De esta forma, la cirugía comenzó a las 22.00 horas de ese mismo día. Rógozov utilizó anestesia local ya que, de esta forma, estaría consciente y en plenas facultades para extirparse el apéndice. Para ello, se tumbo en una cama en posición semireclinada. Además, contó con la ayuda del conductor de tractores y el meteorólogo los cuales le alcanzaban los instrumentos y sujetaban un espejo para que Rógozov viera las áreas no visibles directamente.

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La operación duró dos horas en las cuales tuvo que realizar varias pausas a causa de los mareos, vómitos y la debilidad que sentía. Así pues, la cirugía concluyó de forma satisfactoria para el médico y en dos semanas pudo reanudar sus actividades normales. El apéndice, según el informe de Rógozov, tenía una perforación de 2 cm en la base. Sin duda, la valentía de este hombre es digna de admirar y, por ello, fue galardonado con el Orden de la Bandera Roja del Trabajo por la Unión Soviética.

No hay duda que se trata de una historia fascinante y muy poco habitual. Pocas personas tendrían la valentía que demostró Rógozov para practicarse a sí mismo la cirugía. Cuentanos, ¿qué te parece la historia del cirujano que extrajo su propio apéndice? ¿Crees que fue valiente? ¿Si estuvieses en peligro serías capaz de realizar una hazaña de este calibre? ¿Conocías la historia del cirujano que extrajo su propio apéndice? Déjanos tus comentarios, ¡estaremos encantados de leerte!

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– ¿Qué utilidad tiene el apéndice?

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