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La paradoja del gato de Schrödinger es un experimento mental que ideó el físico Erwin Schrödinger, uno de los científicos que primero emprendió en mecánica cuántica, a mediados de los años 30, y que se hizo especialmente popular después de su aparición (de la paradoja, no del científico) en la popular serie de televisión The Big Bang Theory de la cadena Warner Chanel? Ah, ya recordaste, ¿no? Seguro te habrás reído en aquel capítulo, sin entender del todo de qué iba, por eso mismo en esta oportunidad en Supercurioso te explicamos de qué va el gato de Schrödinger.

Comencemos por el principio: nunca hubo un gato inmiscuido en este asunto. O, bueno, sí lo hubo, pero solo un gato imaginario. Podemos asegurar con certeza que ningún gato salió herido durante el experimento de Schrödinger, ni ningún felino fue encerrado en una caja, bajo riesgo de muerte. No, el ejercicio de el gato de Schrödinger fue solo un dilema planteado por el científico, con la finalidad de exponer algunas de sus ideas y explorar algunas dudas.

El Gato de Schrödinger: la paradoja más popular de la física cuántica

Hagamos un repaso al experimento de Schrödinger, que va más o menos así: el gato de Schrödinger es encerrado en una caja. Eso es lo más básico, pero también sucede que en la misma caja en la que es dejado el gato, hay un cápsula con cianuro de hidrógeno, un gas venenoso que mataría al gato en pocos segundos, y, a su vez, esta cápsula esta conectada a un martillo conectado a un contenedor que se desactiva con radioactividad.

Entonces, lo que Schrödinger pensó que podía ocurrir con este experimento (mental, insistimos) es que dentro de cierto período de tiempo, habría, digamos, un 50% de probabilidades de que dentro de la caja ocurra alguna especie de desintegración radioactiva de algún átomo, lo que desactivaría el contenedor del martillo, haciendo que el martillo descienda directo a la cápsula de cristal, rompiéndola y, por lo tanto, liberando el gas que mataría al pobre gato.

Pero así como había un 50% de probabilidades de que esto ocurriera, había un 50% de probabilidades de que no ocurriera, y mientras el gato estuviera ahí encerrado (digamos que sin poder maullar o patalear ni poder dar ninguna otra señal de vida), entonces, decíamos, mientras el gato estuviera ahí encerrado, nosotros, como espectadores externos, seríamos incapaces de determinar si el gato estaba, en esencia, vivo o muerto. 

Lo que el gato de Schrödinger le hizo entender, o le permitió mostrar, al científico, fue que mientras el gato estuviera ahí encerrado, sin poder nosotros verificar, el gato estaba igualmente vivo y muerto a la vez, pero no como una metáfora, ni es un decir, como que el gato está muerto en vida, sino que, en ausencia de verificación, el gato puede estar en ambos estados.

1. La explicación de la paradoja del gato de Schrödinger

¿Puede estar un gato vivo y muerto a la vez? Sí, el gato de Schrödinger es un experimento bastante confuso. Hay que pensarlo un poco: si no tenemos cómo verificar, el gato estará, por lo tanto, en cualquiera de los dos estados, pero esto no lo utilizaba Schrödinger para describir, realmente, el estado de un gato que se encuentra encerrado en una caja, sino para explicar el principio mismo de la física cuántica, o mecánica cuántica, según la cual (partiendo del principio de incertidumbre de Heisenberg), un átomo no puede ser observado en su estado real, sino que un átomo siempre está vivo y muerto a la vez, y lo que vemos en él en un instante, un momento pequeño en el que logramos captar el átomo, es lo que determina lo que pensamos de él. En otras palabras: el átomo no es una cuestión fija, sino en constante movimiento (dentro de sí mismo), un constante no saber que creemos solucionar cuando lo miramos. 

Sí, tal vez nuestros sentidos nos indiquen que el gato tiene que estar vivo o muerto, y que no pueden ser ambas cosas, y es verdad, si el gato de Schrödinger hablara estrictamente de los gatos, tendríamos razón, pero las leyes de la física cuántica son bastante distintas de las que conocemos y rigen nuestro mundo cotidiano: de ahí que se nos haga tan difícil asimilarlas.

2. ¿Cómo salvar de la muerte al gato de Schrödinger?

Sin embargo, recientemente se ha descubierto que el gato de Schrödinger puede ser salvado. Algunos investigadores de la universidad de Yale han descubierto que, pese a la creencia común, los «saltos cuánticos» no son tan impredecibles como se creía, sino que, al contrario, es posible adelantarse a ellos, lo que, sin duda alguna, sería la salvación del gato de Schrödinger, que escaparía a la muerte si su amo, antes de que algún salto cuántico ocurriese, abriera la caja.

En todo caso, ahora entiendes un poco más de qué va todo esto, aunque sientas que comprendes mucho menos la física cuántica de lo que creías. Es normal, a todos nos pasa. Menos a los físicos, suponemos. O ni siquiera.

Si te ha gustado conocer en mayor profundidad la explicación del gato de Schrödinger, te invitamos a consultar también nuestra entrada sobre La Paradoja del tiempo. Además, te animamos a que nos dejes un comentario contándonos todas tus impresiones.

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