Los gatos son animales de compañía adorables que nos hacen muy felices, pero… ¿y si fueran los posibles principales responsables de provocar algunos trastornos de la personalidad? Esto es lo que hoy descubriremos, pues un estudio ha brindado luz sobre un tema nunca antes descubierto.

¿Te vienes con nosotros a descubrirlo?

Los gatos pueden provocar serios trastornos de la personalidad

Un estudio realizado por la Universidad de Chicago en la revista Science Daily señaló a los gatos como los principales responsables de los ataques de furia que podían padecer las personas. Pero, ¿qué es esto de los ataques de furia?

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Los ataques de furia se conocen científicamente como Trastorno Explosivo Intermitente (TEI). Esta patología tan extraña provoca en quien lo padece que sufra repentinos ataques de ira inexplicables y que lo convierten, a ojos de los demás, en un loco.

Nadie sabía hasta el momento el motivo exacto por el que este trastorno se manifestaba, hasta que unos investigadores se dieron cuenta de que se cumplía un patrón en todas las personas que lo padecían: tenían gatos.

Al parecer, los gatos son los máximos responsables de estos ataques de furia, pero ¿qué puede haber malo en ellos? ¿Tal vez el pelo como los alérgicos? Nada de eso, la razón de este trastorno se encuentra en las heces de los felinos.

Toxoplasma Gondii

Los investigadores de Chicago descubrieron que un 22% de los pacientes que sufrían el TEI estaban infectados por un parásito llamado Toxoplasma Gondii y se transmite, especialmente, por las heces de los felinos.

Esto no quiere decir que tener un gato te haga vulnerable a padecer este tipo de trastorno tan extraño, pero sí que ha sido clave en este estudio para determinar el origen de estos ataques de furia inexplicables.

Es importante señalar que este parásito es extremadamente resistente. Puede alojarse en el cerebro de su huésped y vivir en él durante años y años hasta que se digna a aparecer.

Pero, este parásito no siempre se encuentra relacionado con los ataques de furia, sino también con otras dolencias como las jaquecas, el trastorno bipolar o la esquizofrenia. Curioso, ¿verdad? Además, es importante que las mujeres embarazadas se encuentren precavidas porque este parásito puede provocar alteraciones graves en el cerebro del feto.

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¿Conocías esta patología? ¿Qué piensas sobre este estudio? A pesar de los resultados, tener gatos no implica sufrir necesariamente estas enfermedades así que ¡no te preocupes!

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