¿Quién dice que hacer la siesta es cosa de vagos? La siesta es uno de los pequeños placeres de la vida, es increíblemente saludable y nos ayuda a tener una mejor calidad de vida. Pero eso sí, basta con una cabezadita de 26 minutos, nunca más. Un pequeño descanso con el que volver a nuestra actividad diaria con todas las energías recuperadas.

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La siesta perfecta: sólo 26 minutos

Algunos países discriminan a otros porque tienen como costumbre practicar el sano ejercicio de la siesta. Piensan que es un modo de perder el tiempo, una muestra de pasividad y holgazanería. Gran error. Y si necesitamos una justificación para demostrarlo podemos usar centenares de estudios que nos lo avalan, de hecho, la última institución en demostrarnos sus beneficios es la NASA. Los datos aportados por la Junta de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos demostraron que dormir la siesta, ayuda a que los controladores aéreos sean más efectivos. Pero eso sí, el tiempo necesario de descanso son 26 minutos. Ni más ni menos.

Dormir durante este tiempo nos otorga un 34% de mayor rendimiento. Estas informaciones también han sido respaldadas por el Hospital Quirón de Valencia (España), demostrando que hacer la siesta, nos permite afrontar el día con mayor energía.

Beneficios de la siesta

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Tal vez te interese conocer cuál es el origen de la palabra «siesta». La cuñaron los romanos en referencia a la llamada «hora sexta», es decir, aquellas comprendidas entre  las 14 y las 16 horas, ahí donde existía la sana costumbre de descansar tras la comida, para enfrentarse después al resto del día con ánimos renovados. Es decir, los beneficios de la siesta se conocían ya desde la antigüedad, pero veamos detalladamente que aspectos nos aporta.

  • Es relajante, con solo media hora logramos despejar la mente, destensar nuestro cuerpo del estrés y la ansiedad acumulada durante la mañana.
  • Su efecto reparador oxigena nuestras células, previniendo el estrés, el envejecimiento, y ayudándonos así a tener una mejor calidad de vida y a vivir más años.
  • Según varios estudios hacer la siesta mejora nuestra creatividad y la capacidad de resolver problemas. Puede que te suene exagerado, pero tiene una explicación. En ocasiones, las presiones diarias bloquean nuestro cerebro,estamos agotados y colapsados por la tensión. Un pequeño descanso a medio día nos libera de esa opresión para relajarnos, para aliviarnos. Nos sentimos mejor y es entonces cuando vemos las cosas con mayor claridad.
  • Reduce el riesgo de infartos.
  • Nos ayuda a mantener una buena belleza sana y natural. No hay nada como levantarse un poco más relajados y tranquilos para tener una mejor expresión en el rostro.
  • Mejora nuestro rendimiento laboral.
  • Nos ayuda a mantener una buena salud psíquica, a ser un poco más positivos y a enfrentarnos a las cosas con mayor ánimo y energía.
  • Combate la ansiedad y el estrés.
  • Mejora nuestra digestión, el hacer la siesta favorece la relajación muscular ayudando a nuestro aparato digestivo a funcionar con mayor efectividad.
  • Estos beneficios solo serán posibles si la siesta es corta. Nunca más de media hora. De dormir más, empezaríamos a alterar los ciclos del sueño, ya no tendríamos ganas de ir a dormir por la noche, nos acostaríamos más tarde y nuestra salud y ritmos acabarían alterándose.

Así pues no dudes en dar esa pequeña cabezacita al medio día.

Imagen: Bryon LippincottAris Sánchez

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