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Todos hemos oído hablar del Juramento Hipocrático y de que los médicos deben cumplirlo, pero pocos saben qué es lo que les exige realmente y si todos realizan el juramento. Estamos seguros de que los médicos que actuaron criminalmente amparados por el nazismo se saltaron su juramento, así como otros que utilizaron su profesión para causar el mal en vez de ayudar al prójimo. En Supercurioso hemos creído interesante averiguar qué decía el Juramento Hipocrático original ¿Habrá quedado desfasado con los años?

El Juramento Hipocrático original

El Juramento Hipocrático es un juramento de contenido ético y de carácter público que pueden realizar los nuevos graduados en medicina antes de iniciar el ejercicio de su profesión. Empezó a universalizarse en el siglo XIX, no es obligatorio y ha ido variando para adecuarse a la escala de valores de las diferentes épocas y lugares. Durante el Tercer Reich, las universidades alemanas no tomaron el juramento a sus alumnos, aunque todos conocían perfectamente el principio médico de «no causar daño a conciencia». Lo que juran los médicos actuales suele estar basado en el Juramento Hipocrático original.

El Juramento Hipocrático original que no todos los médicos cumplen hoy

El médico griego Hipócrates (siglo V a. C.) inició una tradición médica que se consolidó con el médico romano Galeno (siglo II). El juramento se encuentra en el «Corpus hipocráticum» y se cree que lo escribió alguien cercano a Hipócrates cuando éste empezó a instruir, apartándose de la tradición, a discípulos que no eran de su propia familia. La tradición se perdió hasta el renacimiento en que la influencia griega y latina hizo que se retomase en algunos países y fue  extendiéndose hasta la Segunda Guerra Mundial. No obstante, muchos países lo ignoran y en los que se realiza su valor es puramente ritual, ya que el pronunciar el juramento marca de alguna manera el paso entre ser un estudiante y un médico.

El Juramento Hipocrático original que no todos los médicos cumplen hoy

El juramento original decía:

«Juro por Apolo, médico, por Asclepio, Higía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia.

Tributaré a mi maestro de Medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiré con ellos mi fortuna y los socorreré si lo necesitaren; trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa.

Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se me unan bajo el convenio y juramento que determine la ley médica, y a nadie más.

Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos.

Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla.

En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos.

Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar, sea o no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en tales casos. Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria.»

Como veis, algunos de los conceptos están claramente desfasados, no sólo por poner como testigos a dioses en los que actualmente no cree nadie, sino por el especial hincapié en la protección de los del propio gremio y la no realización de determinados actos médicos. A pesar de esto, sí está plenamente vigente en otros de sus puntos como el secreto profesional, la voluntad de hacer el bien, no realizar faltas injuriosas o actuar evitando todo mal e injusticia.

El Juramento Hipocrático original que no todos los médicos cumplen hoy

El juramento que suele realizarse actualmente en muchos lugares es el de la Convención de Ginebra de 1948, que es de alguna manera una adaptación del original modernizado.

«En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad.

Conservaré a mis maestros el respeto y el reconocimiento del que son acreedores.

Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones.

Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí.

Mantendré, en todas las medidas de mi medio, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica. Mis colegas serán mis hermanos.

No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase.

Tendré absoluto respeto por la vida humana.

Aun bajo amenazas, no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad.

Hago estas promesas solemnemente, libremente, por mi honor.»

Realmente emotivo. Se han eliminado a los dioses y el compromiso, que no juramento, se toma ante otros seres humanos. Si un medico no lo cumple, no existe ningún castigo por ello, sin embargo se ha creado la figura de la «negligencia médica» que recoge muchas de las faltas al juramento. ¿Qué opinas? Si eres médico, ¿has realizado el Juramento? ¿Si te licenciaras en medicina, lo harías?

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Imagen: Penn State

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