Si no conoces la teoría de la «tierra hueca» o la cultura de los llamados seres «intraterrestres», seguro que te vas a sorprender. Para ello deberás imaginar a este planeta en el cuál vives de un modo ligeramente distinto, como una esfera donde existen dos grandes aberturas, justo en cada polo. Espacios internos donde es posible la vida, una vida muy distinta a la que conocemos pero posible al fin y al cabo.

Lo sabemos, la teoría de la «tierra hueca» o «hollow earth» no es muy científica (de hecho no se sustenta de ninguna manera), de ahí que veamos términos como el de los Annunaki o los famosos Reptilianos. Ideas de las que ya nos hablaron en su momento Julio Verne o H. P Lovecraft. Te abrimos pues, las puertas a una nueva visión de la Tierra que te va a sorprender, ¿Preparado?

La tierra hueca y el sol interior

Mantengamos el supuesto que antes te hemos presentado: la Tierra dispone de dos oquedades en los polos terrestres, y aún más, de que en su interior hay un sol que nos aporta energía. En cierto modo tampoco es muy descabellado, puesto que como ya sabes en nuestro centro interno existe todavía ese núcleo de magma todavía activo aportando gran energía. Pero vayamos más allá, y aceptemos durante un momento que las condiciones de dicho interior son las adecuadas para que sea posible la vida. ¿Qué tipo de seres existirían pues en dichos huecos terrestres que dan entrada a todo un mundo subterráneo?

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Los amantes de la conspiración nos hablan de razas alienígenas. De Anunnakis y Reptilianos. De civilizaciones quizá más antiguas a la raza humana, de seres que habitan la zona inversa de la Tierra y que tal vez fueron puestos ahí por entidades alienígenas superiores. La teoría en sí produce algo de inquietud, lo sabemos, pero hemos de detenernos un momento para tener en cuenta la gran cantidad de referencias históricas de las que disponemos sobre la idea de estos agujeros terrestres. Mitos como el de Agharta,  o el de Shambhala, nos hablan por ejemplo de la existencia de un mundo subterráneo avanzado muy cercano al Himalaya.

¿Hay evidencias sobre una verdadera «Tierra hueca»?

John Cleves Symmes Jr, marino y delegado del congreso de Nueva Jersey en el siglo XVIII, fue uno de los máximos propulsores de esta idea. Para él, la Tierra disponía de cuatro mantos inferiores con huecos en ambos polos y corredores subterráneos en su interior. Para demostrar su teoría tenía prevista una expedición al Polo Norte que el propio presidente de EEUU, John Quincy Adams aceptaba y apoyaba económicamente. La lástima es que no llegó a tiempo para poder realizarla, porque al poco llegó un nuevo presidente, Andrew Jackson, quien puso toda clase de barreras para que dicha expedición se cumpliera.

Pero Symmes Jr. no fue el único que defendió esta idea. William Reed nos trajo ya en el siglo XX un interesante libro que te invitamos a descubrir «El fantasma de los Polos», ahí donde asegura aportar pruebas de que, efectivamente, existen dos huecos en ambos polos de la Tierra que conducen a un camino interior. Más tarde, Lady Paget Walburga, nos dejó su obra «Colloquies with an unseen friend» un trabajo exquisito en el cual mostrarnos que bajo nuestra Tierra, hay todo un mundo a descubrir, civilizaciones como Atlantis que dejaron la superficie para habitar en ese mundo interior para todos desconocido.

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Pero ¿qué dicen al respecto nuestros geólogos? Obviamente que esto no puede ser posible. Que la Tierra es compacta, y que a pesar de que efectivamente está dispuesta en diferentes capas y estratos, éstos se disponen de modo continuo sin dejar espacios, oquedades o mundos subterráneos. Sin contar claro, con la fuerza del campo magnético terrestre, solo posible por una alta cantidad de metal dispuesto en el interior de la Tierra capaz de generar esta atracción y este movimiento perpetuo.

Tampoco disponemos de imágenes que nos den ni siquiera una pista de que dichos agujeros existan en los polos, ni tampoco perforaciones como la realizada en el Pozo Superprofundo Kola en Siberia de la que ya te hablamos en Supercurioso, han demostrado nada, puesto que dicha prospección (12,262 metros) solo supuso el 0,1% del diámetro terrestre.

Así pues, de momento, la famosa teoría de «la Tierra hueca» no es más que material de novelas de ciencia ficción, y alimento para los amantes de las teorías conspirativas. ¿O tal vez no? Esperamos, como siempre tu acertada opinión al respecto.

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