Imagina sumergirte en las profundidades del océano, a miles de metros bajo el nivel del mar, y encontrar algo que parece imposible: una línea de costa, un oleaje suave y un lago que se extiende frente a ti en el propio lecho marino.
Aunque suena a ciencia ficción, los lagos submarinos son completamente reales y representan uno de los hallazgos más fascinantes y extraños de la oceanografía moderna.
Conocidos, científicamente, como pozas o estanques de salmuera, estos cuerpos de agua descansan en el fondo del mar sin mezclarse con el agua salada que los rodea; además, tienen sus propias orillas, generan sus propias ondas internas y poseen una frontera tan definida que los sumergibles de exploración pueden, literalmente, «flotar» sobre su superficie, tal como lo haría un bote en un estanque terrestre.
Esto es posible por una combinación de química extrema, de física de densidades y de depósitos minerales con millones de años de antigüedad que ha creado ecosistemas que están ayudando a los científicos a buscar vida en otros planetas.
¿Quieres saber más?
En este artículo, analizaremos la ciencia detrás de los lagos debajo del océano, la física de su formación, los misteriosos animales que habitan sus mortales orillas y los ejemplares más impactantes descubiertos en las profundidades de nuestro planeta. ¡Sigue leyendo!
¿Cómo se forma un lago en el fondo del mar?
La formación de los lagos submarinos se basa en un elemento sorprendentemente cotidiano: la sal.
Hace, aproximadamente, 200 millones de años, en la era del Jurásico, existían mares superficiales que terminaron evaporándose debido a cambios climáticos extremos y, al secarse, dejaron, tras de sí, enormes capas de sal (principalmente, halita) que alcanzaban varios kilómetros de espesor.
Con el paso de los milenios, el movimiento de las placas tectónicas y los sedimentos enterraron estos depósitos bajo el actual fondo marino y, cuando el agua del océano que conocemos logró abrirse paso a través de fisuras en el lecho marino y entró en contacto con estas gigantescas reservas de sal «fosilizada», la disolvió.
Esto generó un fluido subterráneo altamente tóxico y cargado de minerales que terminó filtrándose, de nuevo, hacia la superficie del fondo del mar.
Esta nueva mezcla, conocida como salmuera, es entre tres y ocho veces más salada que el agua de mar convencional; además, la concentración de sal y de metales pesados hace que el fluido sea increíblemente denso y pesado.
En lugar de diluirse y de mezclarse con las corrientes marinas, esta agua superpesada se hunde hacia el fondo, como si fuera mercurio o sirope, y se acumula en cuencas, en cráteres y en depresiones del lecho oceánico.
Anatomía de un lago debajo del océano
El choque entre ambas aguas crea una barrera física y química llamada haloclina y es esta transición abrupta de densidad la que le da al lago submarino sus características más espectaculares:
- Superficie definida. La barrera es tan espesa que las luces de los vehículos submarinos operados a distancia (ROV) rebotan en ella como si fuera un espejo; incluso, los submarinos pueden, literalmente, posarse y «flotar» sobre el lago.
- Orillas y acantilados. Los bordes de estas fosas se solidifican con cristales de sal, con minerales y con depósitos de metano, lo que crea litorales rocosos muy similares a las costas terrestres.
- Oleaje interno. El movimiento de las corrientes marinas (o el paso de un submarino) puede agitar la salmuera y crear olas lentas que rompen contra las orillas del fondo marino.
Tipos de lagos submarinos que los científicos han descubierto
Aunque todos comparten la característica de ser acumulaciones de agua hiperdensa, la composición química, la temperatura y el aspecto de los lagos debajo del océano dependen, directamente, de la actividad geológica del subsuelo marino sobre el que descansan.
De hecho, los científicos los han clasificado en tres categorías principales:
1. Lagos de salmuera masiva
Se caracterizan por tener niveles de salinidad extremos, a menudo, letales, y por estar completamente desprovistos de oxígeno (una condición conocida como anoxia).
Además de sal, estas aguas suelen estar saturadas de metales pesados y son entornos gélidos y densos, muy comunes en el fondo del mar Rojo, del mar Mediterráneo y del golfo de México; por eso, ¡cualquier pez que entre en ellos por error puede morir casi al instante!
2. Lagos de metano y de sulfuro
En ciertas regiones del lecho oceánico, existen «filtraciones frías» y, cuando un estanque de salmuera se forma sobre una de estas filtraciones, el lago se nutre de hidrocarburos líquidos y gaseosos.
El metano y el sulfuro de hidrógeno, que, en la superficie, olería a huevos podridos, saturan el agua; es por esa razón que, en ocasiones, parece que estos lagos están «hirviendo» por las constantes burbujas de gas tóxico que emergen del fondo y quedan atrapadas, temporalmente, bajo la densa superficie del lago.
3. Pozas hidrotermales
Las pozas hidrotermales se forman cerca de chimeneas volcánicas o dorsales oceánicas donde el magma subterráneo está muy cerca de la corteza. ¡El agua supersalada y cargada de minerales que se filtra hacia arriba está, literalmente, hirviendo!
Para que lo imagines, estos lagos submarinos son como un caldero químico a altas temperaturas que proporciona energía química para sustentar vida microscópica.
¿Existe vida en los lagos debajo del océano?
¡Entrar en un lago submarino es una sentencia de muerte para casi cualquier criatura marina!
Debido a la ausencia total de oxígeno y a las concentraciones de sal que deshidratan las células al instante, los peces, los calamares y los cangrejos que caen, accidentalmente, en la salmuera sufren un choque tóxico inmediato.
Básicamente, quedan flotando sin vida en la «superficie» del lago o se hunden hacia el fondo, donde la falta de oxígeno evita que sus cuerpos se descompongan.
Lo irónico es que, en los lagos debajo del océano, sí existe vida y eso es posible gracias a la quimiosíntesis.
En lugar de aprovechar los rayos del sol, ciertas bacterias y arqueas extremófilas han aprendido a «comer» las sustancias químicas nocivas que brotan de estos lagos, especialmente, el metano y el sulfuro de hidrógeno, y convierten los gases tóxicos en materia orgánica.
¡Eso las hace el primer eslabón de una cadena alimentaria totalmente independiente del sol! Por ejemplo:
- Mejillones de profundidad (Bathymodiolus): forman arrecifes que delimitan la «costa» del lago y, en sus branquias, alojan bacterias simbióticas que procesan el metano del agua para nutrir a ambos.
- Alfombras bacterianas: son extensas capas de microbios de colores (blancos, naranjas y amarillos) que cubren los sedimentos que rodean la salmuera.
- Cangrejos y camarones carroñeros: son especies inmunizadas que patrullan las orillas y se alimentan de las bacterias o se arriesgan a hacer breves incursiones en el lago para devorar los cadáveres intactos de animales.
Datos científicos curiosos sobre los lagos submarinos
Hay un «Jacuzzi de la Desesperación» en el golfo de México
Ubicado a 1000 metros de profundidad en el golfo de México, este lago de salmuera de 30 metros de circunferencia se conoce así por su temperatura, que es engañosa.
Mientras que el agua de mar circundante está a 4 °C, este estanque alcanza los 19 °C debido a la fricción y a la actividad geotérmica; además, su combinación de calor, de metano y de salinidad extrema hacen que sea una trampa mortal para cualquier criatura que busque refugio térmico.
Existen cadáveres que pasan intactos por décadas
La ausencia total de oxígeno en el interior de estos lagos submarinos impide que las bacterias comunes de la putrefacción sobrevivan; por ello, los peces, los calamares o los cangrejos que caen por accidente no se descomponen.
En su lugar, sufren un proceso de curado y de momificación natural que hace que estén preservados en el fondo del estanque durante décadas.
Tienen sus propias olas y reflejan la luz
Debido a la diferencia de densidad en la haloclina, la turbulencia provocada por un sumergible o por corrientes marinas genera ondas internas que se desplazan por la superficie del lago abisal.
Además, la capa límite es tan nítida que la luz de los focos de exploración se refleja en ella, creando un «efecto espejo» idéntico al de un estanque en la superficie terrestre.
Son laboratorios para buscar vida en otros planetas
La NASA y otras agencias espaciales estudian estos ecosistemas extremos porque ¡las condiciones de anoxia, de alta presión y de quimiosíntesis son el modelo análogo perfecto de lo que podríamos encontrar en los océanos subterráneos de Europa (luna de Júpiter) o Encélado (luna de Saturno)!
Entender cómo prospera la microfauna en la salmuera ayuda a diseñar los instrumentos para detectar vida extraterrestre. ¿Puedes creerlo?
¿Te ha sorprendido la existencia de estos lagos bajo el mar? Porque ¡a nosotros sí!
Los lagos submarinos amplían nuestro conocimiento sobre los ecosistemas en lo más profundo de los océanos y redefinen la búsqueda de vida en otros planetas. Desde Supercurioso, estaremos monitoreando los próximos descubrimientos y, si no te los quieres perder, no dejes de visitar nuestro blog.

























