Los Amish, viaje a otro tiempo
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Si has viajado a Estados Unidos o a Canadá, es posible que te hayas encontrado alguna vez con ellos. Es fácil identificarlos: viajan en pequeñas carretas tiradas por caballos, visten cofias, largos vestidos, y colores muy poco llamativos. Sus expresiones denotan serenidad y algo de reserva, tal vez, porque no se sienten cómodos en un mundo dominado por la tecnología y las modernidades.

Son los Amish. Un grupo religioso y étnico, descendiente de inmigrantes  alemanes y suizos que desarrollan sus vidas a lo largo de 22 asentamientos en Ohio, Pensilvania  Ontario.

Un pueblo de otro tiempo

Son anabaptistas, gentes aparentemente sencillas que nos obligan a volvernos hacia ellos para observarlos con curiosidad e incomprensión. ¿Cómo pueden vivir con tanta humildad y aislamiento? Es como si los años y los siglos no hubieran llamado jamás a las puertas de sus hogares para traerles las comodidades y los adelantos. No tienen televisores ni lavadoras, ni jamás se acercarán a un teléfono móvil ni tendrán su perfil en Facebook.

Defienden el pacifismo, la vida sencilla, evitan la tecnología moderna e intentan mantener los férreos principios del siglo XVII. Nada de gas en sus cocinas y aún menos luz eléctrica. Sus humildes hogares están iluminados por lámparas de petróleo… tampoco necesitan más: sus vidas se inician al alba y acaban cuando el sol bosteza ya en el horizonte. Integrados por completo con los ciclos de la madre naturaleza.

cultura amish

Las normas de los Amish

Cada comunidad de Amish, de las 22 que hay registradas en la actualidad, disponen de su propio líder religioso, una figura que puede ser más o menos estricta. Son ellos quienes pautan el estilo de vida de su grupo de hombres y mujeres, y ellos quienes interpretan las normas de la Biblia de acuerdo a unas leyes no escritas y transmitidas de modo oral, llamadas Ordnung. 

Los Amish más estrictos rechazan cualquier tipo de tecnología moderna. Otros, sin embargo, pueden admitir un ligero cambio en las cofias de las mujeres, los tirantes de los hombres e  incluso admitir por ejemplo el uso de botones (asociados para ellos a las ropas de las Fuerzas Armadas, de ahí que sus ropas solo puedan cerrarse mediante corchetes…)

La moda que suelen seguir no necesita de vaqueros ni de los últimos modelos de los grandes almacenes. En absoluto, son extremadamente espartanos en su estilo: los hombres suelen llevar trajes de colores oscuros, sombreros de paja y largas barbas. Las mujeres, por su parte, utilizan vestidos largos con cofia y delantal, no pueden llevar joyas  y jamás, jamás se cortan el cabello. Se limitan a enrrollárselo en un moño detrás de sus cofias.
Una curiosidad bastante singular de los Amish, es que las muñecas con las que juegan las niñas no tienen cara. ¿Y por qué? te preguntarás. Se trata de una costumbre  que tiene su origen en la  Biblia:

«No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.»

«No te postrarás ante ellas ni les darás culto. Porque yo, Yahveh tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian» (Deuteronomio).

muñeca amish

Esto justifica también el que los Amish  eviten ser fotografiados  o grabados. La religión, sus principios y sus tradiciones, son guías esenciales que hay que seguir para que las comunidades sigan conservando sus principios frente a la imparable modernidad, siempre seductora. ¿Cómo conseguirán los más jóvenes resistirse a este mundo atractivo de vídeos musicales, cine, fiestas e Internet? Lo desconocemos. Tal vez el misterio se encuentre en su armonía como grupo, como comunidad. Ante cualquier problema los Amish se reúnen de inmediato para ayudarse.

Entre ellos no existe la violencia, los enfrentamientos o las palabras amenazantes (en teoría). Los padres educan a sus hijos desde pequeños enseñándoles que no deben herir los sentimientos de los demás, que no deben enemistarse ni dejar de lado a un amigo o un hermano (de hecho, es normal que tengas hasta 11 hermanos).
Un modo de vida respetable, sin duda…aunque para muchos de nosotros difícil de entender. Y tú ¿podrías vivir como un auténtico Amish? Si es así, ya sabes, empieza por dejarte crecer la barba, ponte una cofia o un delantal… y cierra de inmediato el ordenador o el móvil con el que estás leyendo este artículo.

5 Comentarios

  1. Siempre me han parecido interesantes las formas de vida en comunidad que devienen o bien de las normas bíblicas (judíos ortodoxos, amish, griegos ortodoxos) o se culturas nómadas ancestrales (los gitanos). Buen post y sería genial ver algo sobre los gitanos que tanta presencia han tenido en el imaginario popular de la península y de América.

  2. Genial este articulo, he visto documentales de Amish que los llevan a La Vegas o ciudades grandes a que conozcan mas del nuevo mundo, muchos se arriesgan y deciden quedarse en la actualidad.
    Me parece genial, creo que es como una forma de mostrar que por todo lo que hoy sufrimos (Tecnología) ellos ni lo notan, por que viven con lo que tienen, con lo que la naturaleza les da y bueno a decir verdad el ser humano no necesita mas que esto…
    Excelente articulo!

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