¿Sabías que existen perros paracaidistas? Así es, de hecho, uno de ellos llegó a ser un verdadero héroe de guerra. Su nombre era Bing y formaba parte del 13º Parachute Regiment and Airbone Force, en la Segunda Guerra Mundial. Un perro valiente y perfectamente entrenado que en 1944 formó parte aquel día memorable del desembarco de Normandía. Te explicamos qué fue lo que ocurrió.

Los «parachuting dogs» o perros paracaidistas

Ya en 1943 el Primer Ministro británico, Winston Churchill, y el Presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt, tenían pensado que la única opción para dar un buen golpe de efecto al transcurso de la guerra era planear la entrada por Normandía, con el fin de iniciar la liberación de la Europa ocupada.

Dentro de las tropas británicas y de las fuerzas aerotransportadas de la época, estaba también la pequeña unidad de los perros paracaidistas, una pieza que Churchill juzgó que también sería de utilidad para los planes previstos. Dicha unidad estaba formada por tres fantásticos perros: Bing, Monty y Ranee.

Perro paracaidista
Perro paracaidista

Era en la base de Larkhill Garrison donde los perros recibían el fantástico adiestramiento necesario para localizar minas y explosivos. Y no solo eso, los perros solían utilizarse como vigilantes y mensajeros, animales brillantes que no temían a los sonidos de la guerra, que no se asustaban por las explosiones y los tiros. Su entrenamiento era muy eficaz y muy intensivo, en especial en lo relativo al salto desde los aviones. Parece increíble ¿verdad? Habitualmente su formación en materia de paracaidismo canino, se basaba en pasar varias horas en las cabinas de los aviones. De ese modo se habituaban al sonido, a los motores y a la altitud.

Luego venía la parte complicada: el salto. Se les estimulaba con su comida favorita, esa que recibían una vez llegaban al suelo en perfecto estado con sus entrenadores. Se dice que salto a salto, los animales parecían incluso divertirse con aquel trabajo, perfectos soldados de cuatro patas que formaron parte del ejército que participó en el desembarco el famoso día D, el 6 de junio de 1944.

El salto en paracaídas durante el día D

El 13º Parachute Regiment and Airborne Forces salió de sus bases con 20 paracaidistas, y con nuestros tres protagonistas: Monty Ranee y Bing. Se recuerda en especial el trabajo de Bing, porque de los tres fue el único que sobrevivió y quién mayores logros obtuvo. Su salto fue ya de por sí complicado, su paracaídas quedó enganchado en un árbol y fue ahí donde fue herido antes de poder ser rescatado por los paracaidistas «humanos». Pero afortunadamente llegaron a tiempo. A pesar de estar herido, Bing logró hacer aquello para lo que había sido entrenado:  detectó gran cantidad de minas aquel día e incluso salvó a sus compañeros de una emboscada.

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Imagen de otro perro paracaidista

Si te preguntas ahora por sus otros dos compañeros, sentimos decirte que su final fue bastante triste. Monty fue gravemente herido y Ranee desapareció en medio del combate. Pero eso sí, el precioso Bing fue galardonado con la Medalla Dickin, la condecoración que el gobierno británico otorga a los animales por sus acciones durante los conflictos bélicos. Tuvo una vida plena y feliz, participó en más batallas hasta que falleció de edad avanzada en 1955. Si sientes curiosidad por conocer dónde está enterrado, deberás ir a Londres. Su estatua se puede visitar en el Museo del Regimiento de Paracaidistas y Fuerzas Aerotransportadas. Una vida dedicada al ejército donde llegó a ser un verdadero héroe.

Es triste que los seres humanos tengamos que meter en nuestras estúpidas guerras a otros animales. Pero es innegable que el vínculo perro-humano no conoce fronteras. Todos deberíamos recordar los sacrificios que han hecho estos y otros animales por nosotros par de este modo respetarlos cómo se merecen.

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