Nuestra córnea es el tejido con mayor densidad de terminaciones nerviosas de entre todos los que forman nuestro organismo. Se encuentra en la parte más externa de nuestros ojos y tiene, por un lado, una función óptica y, por otro, la misión de proteger el resto de tejidos oculares. En relación con todos ellos es la estructura con mayor potencia óptica, pese al hecho de que su enfoque sea fijo (a diferencia, por ejemplo, del enfoque ajustable del cristalino). Su principal característica es que es transparente para no suponer ningún obstáculo a la luz que penetra hacia el interior del ojo. Por eso mismo carece de vasos sanguíneos. En cuanto a su forma, es asférica, es decir, esférica en su parte central pero aplanada en las zonas externas.

Pero, si carece de vasos sanguíneos, ¿de dónde recibe el necesario aporte de nutrientes y oxígeno? La respuesta tiene que ver con nuestras lágrimas, por una parte (la anterior), y con el humor acuoso por la otra (la posterior). Y una vez que sabemos qué es la córnea, vamos a proceder a centrarnos en cómo funcionan las partes que la componen.

Qué es la córnea y cómo funciona: todo lo que necesitas saber

Qué es la córnea 2

Partes de la córnea

En lo referente a su función protectora, evita que el iris y el cristalino se puedan ver afectados por la irrupción de elementos externos como los gérmenes o la suciedad. Y la primera barrera que encuentra cualquier agente nocivo es el epitelio corneal, la capa impermeable externa que impide el paso del fluido lagrimal a la parte interna del ojo.

La siguiente parte de la córnea es la Membrana de Bowman, formada por pequeñas fibras de colágeno (no por células) y sólo presente en los primates. Además de suponer otra capa protectora extra, dota de estabilidad a la estructura de la córnea, a la que ayuda a mantener su forma. A diferencia del epitelio, que destaca por su rápida regeneración, en la Membrana de Bowman cualquier lesión deja como resultado una cicatriz.

Detrás se encuentra el estroma, que está compuesto por más fibras de colágenos, pero presenta también estructuras celulares (queratocitos) y sustancia fundamental. Los queratocitos se encargan de acumularse y entrelazarse en el caso de que se produzca algún daño en el estroma, lo cual origina unas cicatrices blanquecinas que pueden llegar a ocasionar pérdidas de visión de mayor o menor importancia.

En este recorrido por los distintos estratos de la córnea llegamos ahora a una capa descubierta recientemente y que recibe su nombre del de su descubridor, el profesor Harminder Dua. Hablamos de la capa Dua, la cual, pese a su ínfimo espesor es tremendamente resistente y se espera que suponga en sí misma un adelanto clave en lo relativo a mejorar los trasplantes de córnea.

Continuando hacia la parte interna del ojo nos encontramos con la Membrana de Descemet, constituida por más fibras de colágeno y proteínas, y, más allá, con el endotelio o epitelio posterior, una capa semipermeable de células poligonales que permite el paso de los nutrientes presentes en el humor acuoso.

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