La Reina Victoria ha sido una de las figuras de la realeza más amadas de la historia. En la actualidad, la recordamos por marcar un antes y un después en Europa, pues fue la época victoriana la que, en gran medida, le dio forma al continente. Durante los 63 años que duró su reinado, Victoria supo ejemplificar a la mujer ideal: inteligente, hermosa, justa, recatada y, cuando las circunstancias lo requerían, severa. Sin embargo, hay mucho de su vida que no se supo hasta mucho después. Más de un siglo pasó, por ejemplo, antes de que alguien descubriera la increíble historia de amor entre la reina Victoria y Abdul, su sirviente y consejero indio. Una historia de amor que sorprendió al mundo más de 100 años después de ocurrida. ¿Quieres saber cómo fue esta relación entre la reina y su sirviente? ¡Acompáñanos en Supercurioso a descubrirlo!

La reina Victoria y Abdul, una fantasía hecha realidad

La reina Victoria y Abdul, una fantasía hecha realidad

La historia de la reina Victoria y Abdul parece sacada de un cuento de hadas. Tras la prematura muerte de su esposo, en 1861, la reina quedó tan solitaria como triste. Para paliar sus penas, a medida que se proyectaba como una mujer fuerte y apegada a los ideales de su pueblo, Victoria mantuvo en secreto un amor con un guardabosques llamado John Brown. Sin embargo, lo que no sabía la reina es que de ese amor solo la esperaba la desgracia, pues tras años de romance, e incluso rumores de una boda secreta, John Brown también fallecería, dejando a la reina sola en su trono. Fue justo en ese momento en el que apareció Abdul, quien pronto se convirtió en una de las personas más importantes en la vida de la reina Victoria.

1. Un encuentro casual

Para celebrar su 50° aniversario en el trono, la Reina Victoria decidió invitar a 50 jefes de estado de distintos países y, por supuesto, entre esos países se encontraba la India, que en ese momento era una colonia de Inglaterra. Fue en este escenario formal, donde la reina cumplía con todos los protocolos establecidos de la época, donde Victoria vio a un joven apuesto y de origen extranjero. Era un sirviente de buen porte y, más que el porte, de buen hablar y sabiduría. Se llamaba Abdul Karim y fungía como camarero de los príncipes que habían viajado de la India para honrar a la reina. Las circunstancias exactas de cómo se conocieron o quién se vio cautivado primero las han borrado la historia, pero el hecho es que ese fue el primer encuentro entre el sirviente y la reina más popular del Reino Unido.

Se sabe que la reina quedó eclipsada por el sirviente, y que desde ese momento solicitó que lo dejaran a su lado. De ser un simple criado, Abdul pasó a ser uno de los principales consejeros de una de las personas más poderosas del mundo y, más que consejero, su amante. Estaban todo el tiempo junto e, incluso, llegaron a pasar varias veladas en una cabaña en la que, hasta entonces, la reina solo había compartido con Alberto, su difunto esposo. Pero este amor no prosperó como una flor en un jardín, en primer lugar, porque desafiaba los tabús victorianos de raza y clase y, en segundo lugar, porque no todos en la realeza estaban contentos con este matrimonio.

2. Un amor prohibido

Un amor prohibido

Desgraciada y todopoderosa, la reina Victoria vivió los momentos más dulces en sus días más amargos. Por más que disfrutaba del que sería el último romance de su vida, no podía dejar de lado lo que este ocasionaba. Su hijo, Eduardo, heredero al trono, estaba profundamente en contra de este amorío, pese a que él mismo había dejado de lado en más de una ocasión sus obligaciones y deberes de príncipe por irse detrás de alguna mujer. Para intentar romper la relación, Eduardo exponía constantemente a Abdul a distintas humillaciones. Abdul fue acusado de espionaje por la corte y fue humillado, una y otra vez, de forma pública, pese a lo cual la reina Victoria decidió mantener su relación con el musulmán.

La relación entre la reina Victoria y Abdul continuó pese a quienes se oponían. De hecho, Abdul se convertiría en el único amor de la reina que le sobreviviría. Tras la muerte de la reina, en 1901, Eduardo, ya convertido en rey, le exigió a Abdul que se fuera de Inglaterra. Ya para entonces el otrora sirviente contaba con diferentes propiedades y terrenos a lo largo del Reino Unido y las diferentes colonias británicas, y decidió irse a buscar una vida más tranquila en otro lado. Nadie sabe, a ciencia cierta, cómo se sintió aquella partida, ni qué dolor llevaba en el pecho el todavía joven Abdul. Se habían conocido cuando él contaba con escasos 24 años, y 13 años después se habían despedido.

3. La reina Victoria y Abdul, un amor borrado de la historia

Su amor pudo haber sido legendario por los tabúes que rompía y los hitos que marcaba, sin embargo, este fue pronto olvidado. O, más que olvidado, borrado. El rey Eduardo se encargó de quemar toda evidencia de una relación entre su madre y el sirviente, destruyendo cartas y ordenando el silencio de todo el que supiera algo al respecto. Ese amor tan emblemático, tan inusual y tan profundo pronto fue eliminado casi por completo. De hecho, pasó más de un siglo antes de que un periódico se atreviera a dedicarle alguna palabra a este amorío, ya que las pruebas de su existencia habían desaparecido. Abdul Karim fue borrado, pero los historiadores lograron recuperar esta historia hecha polvo y reconstruirla, y lo que descubrieron fue uno de los romances más apasionados de todos los tiempos.

¿Qué te ha parecido nuestro artículo sobre los amores entre la reina Victoria y Abdul? ¿Conocías este legendario romance que causó rencores y despechos entre la realeza de Inglaterra? Y, ¿qué otros romances legendarios conoces? Déjanos tu opinión en los comentarios, ¡estaremos deseando leerte!

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