Uno de los grandes logros de la medicina del siglo pasado fue el desarrollo de equipos, técnicas y medicamentos para evitar la muerte y llevar a término a los bebés que nacían antes de los nueve meses, los necesarios para formar todos los órganos y estar listos para enfrentar el mundo exterior sin el soporte físico de la madre.

Vista de una placenta humana
Vista de una placenta humana

Con el uso de medicamentos e incubadoras, el nacimiento y la supervivencia de niños con siete y ocho meses de formación –de 28 semanas o más– se ha hecho relativamente normal, no así el de los que se ven lanzados fuera de la placenta antes de las 27 semanas. El porcentaje de supervivencia en estos casos es mínimo y una de las principales causas de muerte reside en que los pulmones no se han desarrollado lo suficiente para que al bebé se le puedan aplicar medicamentos que los hagan madurar.

De la conservación de órganos a la de cuerpos completos

Con el nuevo siglo también han comenzado a adelantarse tecnologías que permiten continuar desarrollándose al bebé fuera del vientre de la madre. Una de las experiencias más prometedoras en este sentido se debe al cirujano colombiano Álvaro Rojas-Peña, médico en la Universidad de Michigan, y que está desarrollando un aparato similar a una placenta artificial partiendo de tecnología ya existente.

Rojas-Peña modificó un equipo de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés) inicialmente para mantener órganos vivos que iban a usarse en trasplantes. Por este trabajo el MIT (el Instituto Tecnológico de Massachussetts) le otorgó el Premio TR35, que se da a innovadores menores de 35 años.

El cirujano colombiano recibiendo el premio
El cirujano colombiano recibiendo el premio

El cirujano colombiano continuó indagando en esta tecnología y en sus posibles aplicaciones para mantener fetos de animales vivos fuera de la placenta, es decir, para que el ECMO modificado actúe como una placenta artificial.

De tener éxito esta tecnología permitiría salvar a muchos bebés nacidos antes de las 27 semanas. En palabras de este cirujano:

“Si se puede mantener con vida a un prematuro al menos unos días, sus pulmones pueden seguir madurando hasta que sea posible suministrarle los medicamentos habituales para favorecer su crecimiento”.

Hasta ahora han logrado mantener fetos prematuros de animales durante una semana, pero creen posible duplicar ese plazo, y eventualmente desarrollar una técnica que se pueda aplicar a bebés humanos.

El avance indetenible de la ciencia lo hará posible en menos tiempo del que creemos, ¿opinas igual?

Puedes leer también la historia de la penicilina, para que veas cómo la ciencia alargó la esperanza de vida y combatió numerosas infecciones, mortales hasta ese momento.

Imágenes: lunar caustic, Pat (Cletch) Williams, MIT Technology Review en español

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