6 Delirantes costumbres de reyes y reinas de la historia
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Las costumbres de reyes y reinas de la historia de los que te hablaremos a continuación, nada tienen que ver con las distinciones con las que comúnmente se relaciona la vida de un aristócrata: los lujos, buenos modales y las etiquetas. ¿Qué les condujo a adoptar estas usanzas?  ¿Estaban fuera de sí? Acompáñanos a descubrir lo que hacían estos peculiares monarcas.

6 Delirantes costumbres de reyes y reinas de la historia

  1. Juana I de Castilla dormía con el cadáver de su esposo

El amor y la insania flirtean para dar forma a la retorcida historia de Juana I de Castilla, o “Juana la loca” como le hacían llamar… un apodo que le encajaba como anillo al dedo.  La madre del emperador Carlos I de España amó tan locamente a Felipe “el hermoso”, que tras la defunción de su marido, impidió que fuese enterrado para conservar su cadáver.

Los delirios de Juana la condujeron a celarlo obsesivamente aún después de muerto, a pesar de lo evidente, que Felipe no podía conquistar a ninguna otra mujer en tal estado. De ahí probablemente se originó el seudónimo de su esposo (Felipe “el hermoso”).

6 Delirantes costumbres de reyes y reinas de la historia

Para la perturbada mente de Juana, el “irresistible” Felipe todavía se encontraba con vida. Transcurrieron 12 meses en los que lo trató como a cualquier otro mortal, pero con la devoción de una mujer enamorada. Exigía a los criados que lo atendieran con respeto, y cuando conocidos de la familia preguntaban por su amado, ella contestaba que se encontraba durmiendo, asegurando con firmeza que en cualquier momento despertaría.

Juana dormía al lado del cuerpo descompuesto de Felipe y no permitía que ninguna mujer entrase a la habitación, porque él, aunque muerto, podía desatar en ellas la lujuria… o al menos esto era lo que ella creía, después de todo se trataba de Felipe “el hermoso”.

  1. Y la reina María Leonor de Brandeburgo, dormía con el corazón de su marido

El corazón, un órgano vital, tan vital como lo es el amor…quizá por ello lo han poetizado y convertido en el símbolo de los amantes.

Este pequeño preámbulo nos conduce a la historia de la reina María Leonor de Brandeburgo, quien convirtió el corazón de su marido en un amuleto para mantener viva su mortalidad. Se lo arrancó cuando murió y lo atesoró en una cajita dorada que la acompañaba a cualquier lugar.

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Cada noche, la caja dorada acompañaba a María Leonor en su cama. Algunas veces le pedía a su hija que durmiera junto a ella y el resto de su padre, pero esto a la niña le ocasionó un trauma que no pudo superar en la adultez. Llegó a escribir  que su madre nunca paraba de llorar y que era abusiva con ella. Jamás pudo hacer frente al deceso de su esposo, lo cual le hizo perder la cabeza.

  1. El rey Carlos II coleccionaba vello púbico

Desde 1651, el rey Carlos II de Inglaterra nició un proyecto personal que tal vez te parezca hilarante y morboso al mismo tiempo. En cada encuentro sexual, Carlos II le arrancaba unos cuantos pelos del pubis a sus amantes, con los que, poco a poco, pudo recolectar suficientes pelos como para armar una peluca que encajaba perfectamente en la cabeza de un hombre.

La obra, fruto de las pasiones de Carlos II, fue donada a un club escocés de bebedores, el Beggar’s Benison. Ahí la recibieron con tanto entusiasmo que se convirtió en un símbolo ceremonial del lugar.

Para desgracia de los miembros del Beggar’s Benison, alguien la robó, la añadió a su propio club e inauguró una tradición en la que todos los asistentes debían besar el postizo de vellos femeninos. ¿Wué te parece?

  1. Cristián VII de Dinamarca era adicto a la masturbación

La masturbación es un acto natural en los humanos, incluso algunos animales la practican, pero el caso de Cristián VII de Dinamarca iba más allá de lo normal: padecía de masturbación crónica.

Era tanto el tiempo el que le dedicaba al autoplacer, que este asunto llegó a considerarse una crisis de Estado, discutido hasta el cansancio en reuniones por el gobierno danés, llegando a la solución de que el rey debía recibir ayuda médica. El soberano fue atendido por el médico Johann Friedrich Struensee, quien describió el origen de su masturbación crónica, como parte de una enfermedad mental.

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Struensee no logró socavar el impulso incontrolable del rey por introducir su mano dentro los pantalones, así que le ayudó a gobernar para que continuara asumiendo la regencia. Convivió lo suficiente con él como para escribir con todas las luces un libro en el que relataba la demencia masturbática de Cristián.

  1. Enrique VIII de Inglaterra tenía a un “mozo del taburete”

Enrique VIII de Inglaterra presentó un nuevo trabajo en una de sus varias reformas. Para él, un honor a quien se le asignara, y para nosotros, es una de las más delirantes costumbres de reyes: se trata del mozo del taburete.

Este cargo, muy bien remunerado,  se le asignaba a jóvenes hijos de amigos nobles de extrema confianza, debido a que a ellos se la adjudicaría la responsabilidad “honorífica” de ver al rey mientras comía, apuntar todo lo que ingería y esperar con paciencia hasta que el monarca tuviera ganas de evacuar.

6 Delirantes costumbres de reyes y reinas de la historia

Era en ese momento en el que el mozo del taburete cumplía su objetivo, el de asistía al rey desnudándolo, para colocarle un bacín y luego limpiar el excremento, aunque el soberano estuviese perfectamente capacitado para hacerlo por él mismo.

Por el grado de intimidad que esta responsabilidad les concedía con los monarcas, el trabajo se convirtió en uno de los más anhelados y admirables y así permaneció por 400 años.

  1. El rey Faruq de Egipto tenía la mayor biblioteca de pornografía conocida

La impresionante biblioteca de pornografía de Faruq se encontraba repartida en todo el mundo, ¿imaginas lo enorme que habrá sido? Y todos los almacenes se encontraban abarrotados de este material, sobre todo los de Roma, Mónaco y El Cairo. Contenían cantidades incontables  de fotografías de hombres árabes y muchachos jóvenes al desnudo.

6 Delirantes costumbres de reyes y reinas de la historia

Cuando su imperio cayó, los saqueadores se apropiaron del tesoro pornográfico de Faruq, plagando las calles de Egipto con la más grande colección “solo para adultos”, tal vez, nunca antes vista.

Y estas han sido las delirantes, insólitas y también escalofriantes costumbres de reyes de la historia que a nosotros nos han dejado perplejos, ¿qué opinas de ellas? ¿Conoces alguna otra más?

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