Hasta hace unos años, cuando alguien moría se le acompañaba al cementerio y se le enterraba. Podía ser en un nicho, en un panteón o en una tumba abierta en la tierra, pero se seguía la tradición. Quizá pensando en la resurrección de los cuerpos, la gente no quería ni oír hablar de la incineración. En otras culturas es normal quemar a los muertos en piras funerarias, pero en la tradición judeo cristiana no es así.

cremación

Esto ha cambiado mucho, hoy en día, un considerable número de personas eligen, para el día que fallezcan, la incineración. El cadáver dentro del ataúd es llevado hasta el horno crematorio y allí desaparece de nuestra vista. ¿Que ocurre en el proceso de quemar al difunto?

9 Cosas impactantes cuando quemas un cadáver

  1. Para que el cuerpo humano quede reducido totalmente a cenizas la temperatura del horno debe ser de aproximadamente 900º centígrados. A esta temperatura el cuerpo se desintegra totalmente.

2. El cadáver pasa por dos procesos: primero, la retorta, en el que los órganos por el calor son vaporizados y oxidados hasta que solo quedan enteros restos óseos y segundo, el cremulador, que tritura los restos hasta convertirlos en diminutos fragmentos como granos de arena.

3. En una cremación, el cuerpo con el calor se deshidrata, se seca y de una forma natural prende y se quema.

4. El cráneo es lo único que, después de la primera cremación, suele conservar su forma y su densidad.

calavera

A veces, es necesario utilizar un rodillo especial para pulverizarlo.

5. El cadáver puede moverse dentro del horno crematorio. Las leyendas urbanas dicen que se sientan.

ataúd

Los expertos confirman que hay movimientos, no se sientan, pero por efecto de las diferencias térmicas entre la nevera donde estaban y el calor del horno, hay movimientos de rodillas, manos o dedos.

6. Si el difunto lleva marcapasos, éste puede explotar dentro del horno crematorio. En muchos lugares exigen la retirada del mismo.

7. Las cenizas y fragmentos de hueso seco pesan aproximadamente un 3’5% de lo que pesaba el cuerpo original.

8. Si el difunto tiene obesidad mórbida, en la mayoría de ciudades no podrán incinerarlo porque no cabrá en el horno.

fuego

El máximo peso que suelen admitir son 200Kg.

9. Al efectuar una incineración, se pierde de manera definitiva el ADN.

Los profesionales que encontramos en los tanatorios garantizan un proceso que cumple con la legalidad vigente, ni se mezclan las cenizas ni pueden confundirse. La incineración va ganando adeptos y ya son muchas las personas que, para cuando les llegue la muerte, han expresado su deseo de no ser enterrados sino reducidos a cenizas.

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Imagen: Jaroslav A. Polák

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