Cuando pensamos en las vacaciones perfectas, la mente suele viajar hacia playas paradisíacas, ciudades vibrantes llenas de luz o retiros de paz en medio de la naturaleza; sin embargo, algunos prefieren viajar a lugares relacionados con la tragedia, con el desastre y con la muerte, ¡una tendencia que se conoce como turismo oscuro!
El turismo oscuro, conocido como tanatoturismo también, es una forma de viajar que consiste en visitar lugares y destinos históricamente asociados con la muerte, con el sufrimiento, con las tragedias o con lo macabro.
A simple vista, puede parecer raro o morboso, pero quienes practican el tanatoturismo se sienten atraídos por el aprendizaje histórico, por el homenaje a las víctimas y por la comprensión de la resiliencia humana.
¿Estás intrigado? En este artículo, exploraremos qué hay detrás del turismo oscuro, cuál es su historia, por qué está ganando cada vez más adeptos y cuáles son los lugares que puedes visitar si decides convertirte en tanatoturista.
¿Qué es el turismo oscuro y qué significa tanatoturismo?
El término turismo oscuro es la traducción literal del inglés dark tourism y engloba todos aquellos viajes a destinos que están estrechamente vinculados con la muerte, con el desastre, con el sufrimiento o con la atrocidad.
En el ámbito académico y en el sociológico, también, se emplea la palabra tanatoturismo. Este término proviene de la mitología griega (concretamente, de Tánatos, que es la personificación de la muerte sin violencia), pero ambos conceptos se utilizan como sinónimos en la actualidad para describir esta misma rama del turismo alternativo.
Lo importante es entender que no todas las visitas a estos lugares tienen la misma motivación ni el mismo impacto emocional, ya que todo depende de la motivación del viajero y de la gestión del destino.
Algunos viajan a estos lugares queriendo comprender los hechos, honrar a las víctimas y reflexionar sobre la memoria histórica, y buscan que el dolor del pasado sirva como lección para el presente.
En cambio, otros se acercan a estos lugares buscando el espectáculo, la foto morbosa para redes sociales o la adrenalina del peligro, lo que los lleva a banalizar el sufrimiento que tuvo lugar allí.
Las categorías del turismo oscuro (porque sí, ¡hay varios tipos!)
El investigador Philip Stone, uno de los mayores expertos mundiales en la materia, creó lo que se conoce como el espectro del turismo oscuro. Según esta teoría, no todos los destinos oscuros son iguales y se pueden clasificar en una escala que va desde lo más «ligero» hasta lo más «oscuro»:
- Turismo oscuro ligero. Son lugares que tienen una conexión con la muerte más lejana en el tiempo, están altamente comercializados u ofrecen una experiencia lúdica y de entretenimiento; por ejemplo, las mazmorras de Londres, el Castillo de Drácula en Rumanía o los museos de tortura medieval.
- Turismo oscuro intermedio. Son sitios conmemorativos o museos educativos que relatan tragedias pasadas, pero que no son necesariamente el lugar exacto donde ocurrieron los hechos; por ejemplo, los museos del Holocausto ubicados en ciudades donde no hubo campos de concentración.
- Turismo oscuro extremo. Son los lugares donde la muerte y la tragedia ocurrieron, a menudo, de forma masiva y en un pasado relativamente reciente, de modo que las visitas tienen un tono solemne, educativo y de duelo; por ejemplo, los campos de concentración de Auschwitz, la zona de exclusión de Chernóbil o el memorial del 9-11 en Nueva York.
El origen y la historia del turismo oscuro
Aunque los términos «turismo oscuro» y «tanatoturismo» son contemporáneos, visitar lugares donde la vida llegó a su fin de forma dramática no es un invento del siglo XXI; de hecho, ¡es una conducta documentada a lo largo de milenios!
Por ejemplo, en el Coliseo y en los anfiteatros romanos, los combates a muerte entre gladiadores y las ejecuciones públicas de prisioneros eran espectáculos de masas que atraían a viajeros de todo el imperio.
Durante la Edad Media, millones de devotos recorrían rutas peligrosas para venerar reliquias de santos martirizados, para visitar criptas y para contemplar tumbas sagradas. En esa época, el martirio y el dolor físico eran vías de redención espiritual.
En los siglos XVII y XVIII, las ejecuciones en la horca de Tyburn o el uso de la guillotina durante la Revolución francesa congregaban a multitudes que pagaban por las mejores ubicaciones para presenciar la muerte en directo.
Tras la derrota de Napoleón en la batalla de Waterloo, en 1815, decenas de civiles británicos y aristócratas viajaron inmediatamente a los campos belgas para recorrer el barro ensangrentado y para recoger restos de armamento como recuerdo.
Incluso, durante la batalla de Bull Run, en 1861, ocurrió algo similar, pues carruajes con familias acudieron con cestas de pícnic a contemplar el combate a cierta distancia.
El nacimiento del concepto de turismo oscuro
El término dark tourism fue acuñado, formalmente, en 1996 por los investigadores británicos Malcolm Foley y J. John Lennon, profesores de la Glasgow Caledonian University, en la revista académica International Journal of Heritage Studies.
Foley y Lennon centraron gran parte de su tesis en cómo los medios de comunicación modernos amplificaban este interés y tomaron como punto de partida clave el asesinato de John F. Kennedy en 1963.
El impacto televisivo global de la tragedia convirtió la plaza Dealey en Dallas en un imán inmediato para las personas que querían ver, con sus propios ojos, la esquina exacta donde le dispararon al presidente.
A partir de ese momento, el turismo en torno a la tragedia contemporánea dejó de ser una rareza para convertirse en una industria estructurada.
¿Por qué el turismo oscuro ha ganado tanta popularidad?
El turismo oscuro ha ganado mucha popularidad por las transformaciones culturales, por las plataformas de entretenimiento y por la curiosidad que nos genera la muerte:
El efecto de la cultura pop y las plataformas de streaming
El consumo audiovisual ha sido el principal acelerador del turismo oscuro en la última década:
- El efecto Chernobyl de HBO. El estreno de la miniserie en 2019 provocó un aumento de más del 30 % en las reservas de visitas guiadas a la zona de exclusión de Prípiat en cuestión de semanas.
- Las docuseries de viajes alternativos. La serie documental Dark Tourist de Netflix popularizó el propio término al mostrar rutas por zonas radiactivas, por escenarios de crímenes de cárteles o por rituales funerarios extremos.
- El auge del True crime. Los podcasts, los libros y los documentales sobre crímenes reales han trasladado el interés del espectador desde la pantalla hacia los lugares físicos donde se cometieron los delitos.
El tabú de la muerte y la catarsis
Muchas sociedades occidentales modernas han apartado la muerte de la vida cotidiana, relegándola a hospitales y a residencias, de modo que visitar estos lugares permite confrontar la fragilidad de la vida humana desde un entorno seguro y controlado.
Además, los escenarios de tragedias históricas ofrecen una dosis de realidad cruda y facilitan una conexión emocional profunda con la resiliencia y con el sufrimiento de quienes nos precedieron. Entender cómo ocurrieron genocidios, errores tecnológicos o desastres naturales nos permite comprender el mal y el colapso colectivo para intentar evitar su repetición.
Las redes sociales y el reto del postureo
En los últimos años, es muy común ver visitantes tomándose selfies sonrientes en los bloques de hormigón del monumento al Holocausto en Berlín, posando de forma festiva sobre las vías del tren de Auschwitz o utilizando filtros glamurosos frente a la noria abandonada de Prípiat, tendencias que se alejan del verdadero significado del tanatoturismo.
Este comportamiento ha obligado a las administraciones de memoriales históricos a endurecer sus normas, a restringir la toma de fotografías y a publicar códigos de conducta para recordar que estos lugares son, ante todo, cementerios al aire libre y espacios para el respeto y para el duelo.
Los destinos más famosos de turismo oscuro en el mundo
Aunque la lista es extensa, existen varios lugares que se han convertido en auténticos referentes mundiales de la memoria histórica:
Auschwitz-Birkenau, Polonia
El antiguo campo de concentración y de exterminio nazi, donde más de un millón de personas fueron asesinadas, se mantiene intacto como un espacio educativo para aprender los horrores del Holocausto y para evitar la repetición del odio sistemático.
Prípiat y Chernóbil, Ucrania
Escenario del peor accidente nuclear de la historia en 1986, esta ciudad fantasma abandonada en cuestión de horas cambió la vida soviética y se transformó en un símbolo sobre los peligros de la soberbia tecnológica.
Memorial y museo del 11-S, Estados Unidos
Ubicado en la Zona Cero sobre las huellas exactas de las Torres Gemelas, este espacio rinde homenaje a las casi 3000 víctimas de los atentados de 2001 como un homenaje al duelo colectivo y a la resiliencia en pleno corazón de Manhattan.
Ruinas de Pompeya, Italia
La erupción del Vesubio en el año 79 d.C. sepultó la ciudad romana bajo toneladas de ceniza volcánica y conserva, hasta hoy, los célebres moldes de yeso con las posturas agónicas de sus habitantes.
En definitiva, el turismo oscuro es una forma de conocer mejor los capítulos más incómodos, dolorosos y definitorios de nuestra historia y la realidad es que el tanatoturismo, practicado desde la empatía y la responsabilidad, cumple una función social importante.
Estas visitas nos sacan de la comodidad de nuestra rutina para recordarnos la asombrosa capacidad del ser humano tanto para la destrucción como para la supervivencia; además, viajamos a los antiguos campos de concentración, a las zonas de desastres nucleares o a las trincheras de guerras pasadas para garantizar que quienes sufrieron allí no caigan en el olvido.
Como diría el filósofo George Santayana, quien olvida su historia está condenado a repetirla.























