No es un secreto que la Catrina es la protagonista de los altares, el referente predilecto del maquillaje de temporada y una de las postales más reconocibles del Día de Muertos; sin embargo, su origen no se relaciona con ofrendas rituales, con flores de cempasúchil o con celebraciones turísticas.

El origen de la Catrina se remonta a finales de 1912, cuando el ilustrador mexicano José Guadalupe Posada creó una viñeta satírica titulada originalmente La Calavera Garbancera, una figura que fue concebida como un dardo mordaz contra la pretensión, el clasismo y la pérdida de identidad nacional.

El objetivo era despojar a la muerte de su halo tan trágico para recordarle a la sociedad una verdad democrática e ineludible: sin importar la riqueza o el estatus, todos terminaremos en los mismos huesos.

Luego, en 1947, el pintor Diego Rivera rescató esta figura, la bautizó formalmente como la Catrina, la vistió con ropajes de alta sociedad y la transformó en un ícono artístico definitivo dentro de su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central.

El nacimiento de La calavera garbancera

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El creador original de este personaje fue el grabador, caricaturista e impresor popular José Guadalupe Posada (1852-1913), quien, a través de sus ilustraciones en periódicos de oposición y de sus hojas volantes editadas por el taller de Antonio Vanegas Arroyo, convirtió a las calaveras en un instrumento de periodismo de combate.

Durante el régimen de Porfirio Díaz, la alta sociedad mexicana adoptó una marcada fascinación por la moda, por el arte y por las costumbres europeas. Esta tendencia permeó hacia otros estratos sociales y dio origen a una figura que Posada ridiculizó sin piedad: la de los garbanceros.

El término se extendió como un descalificativo popular para aquellos que renegaban de sus raíces autóctonas, simulando costumbres aristocráticas y un estilo de vida europeo que no les correspondía.

Posada retrató la paradoja de quienes, aun viviendo en condiciones precarias o de hambre, gastaban lo poco que tenían en accesorios extranjeros para aparentar una posición que no poseían y resumió esta actitud en una frase:

En los huesos, pero con sombrero francés de plumas de avestruz.

Por esa razón, el grabado de Posada que precedió a la figura de la Catrina transmitía que la muerte es democrática (sin importar los títulos nobiliarios, el color de piel o el dinero acumulado, todos terminan convertidos en una calavera) y tenía unas características muy particulares:

  • No vestía ropa. La figura original constaba, únicamente, de un busto esquelético desnudo, sin vestidos largos, guantes o joyas victorianas.
  • Solo usaba un sombrero. La calavera lucía un sombrero de ala ancha adornado con moños y con plumas de avestruz, el accesorio predilecto de las damas francesas de la época.
  • Trasmitía un mensaje a través de la desnudez. La calavera sin ropa reflejaba la miseria real, mientras que el sombrero representaba el intento de tapar la pobreza con apariencia.

El bautizo de Diego Rivera: cómo nació el nombre de Catrina

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En 1947, Diego Rivera fue comisionado para pintar un mural en el Hotel del Prado, en el centro de la Ciudad de México, y la obra fue concebida como un recorrido histórico por las distintas épocas del país, con la calavera de Posada como el punto focal de la composición.

En el centro del mural, Rivera pintó una escena profundamente simbólica, donde la calavera aparece en el centro, tomando de la mano a un Diego Rivera retratado como un niño regordete. Detrás del niño, aparece la pintora Frida Kahlo, sosteniendo el símbolo del yin y el yang, y, del otro lado de la calavera, figura el mismísimo José Guadalupe Posada.

Con esta obra, Rivera rindió tributo a quien consideraba su maestro y una de sus mayores influencias, y sacó a la calavera del olvido popular para consagrarla en la alta cultura del arte muralista.

Además de rescatarla, Diego Rivera transformó por completo a la figura, la dotó de su identidad definitiva y la rebautizó como la Catrina.

¿Qué significa la palabra catrina?

La palabra catrina viene del término catrín.

Durante el Porfiriato, un catrín era un hombre de la alta sociedad que vestía de manera sumamente elegante, presumida y refinada, el equivalente mexicano al dandi europeo.

Adaptando el término en femenino, Rivera vistió a la calavera con un elegante traje victoriano de cuello alto; además, le colocó una estola de plumas que evoca, visualmente, a Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada de la mitología mesoamericana, para fusionar la elegancia europea con las raíces indígenas más profundas.

¿Cuándo se convirtió la Catrina en el símbolo del Día de Muertos?

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El significado de la Catrina en el Día de Muertos cobró fuerza al alinearse con la concepción mexicana de la muerte, que se caracteriza por la convivencia festiva, por la ironía y por el respeto hacia quienes partieron antes.

Por ejemplo, la figura de la Catrina estableció un paralelismo inmediato con Mictecacíhuatl, la Dama de la Muerte y reina del Mictlán (el inframundo) encargada de custodiar los huesos de los ancestros; es por eso que, con el paso de las décadas, comenzó a colocarse junto a las flores de cempasúchil, a las velas y a las fotografías de los seres queridos en los altares como recordatorio de la fragilidad de la vida.

Además, la costumbre de caracterizarse como esta figura se transformó en un fenómeno cultural masivo y eventos multitudinarios como la Megaprocesión de las Catrinas en la Ciudad de México congregan, anualmente, a decenas de miles de personas caracterizadas.

La representación de la Catrina en el ámbito internacional

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En la última década, la fascinación por la estética del Día de Muertos ha impulsado a esta figura a cruzar continentes, convirtiéndola en una verdadera embajadora del folclore de México ante el mundo, y el salto hacia la fama mundial fue gracias a producciones cinematográficas de alcance masivo que capturaron, reinterpretaron y exportaron su imagen visual:

  • El Libro de la Vida (2014): esta película animada producida por Guillermo del Toro presentó al personaje de «La Muerte», cuyo diseño, hecho de dulce de azúcar y adornado con un inmenso sombrero rojo lleno de velas, fue una referencia a la obra de Posada y Rivera.
  • James Bond: Spectre (2015): rodada en el centro de la Ciudad de México, este film mostró un desfile ficticio de Día de Muertos plagado de marionetas gigantes y de miles de extras caracterizados de calaveras elegantes. El impacto visual fue tan abrumador a nivel global que inspiró la creación del Desfile Internacional de Día de Muertos real que se celebra, anualmente, en la capital mexicana.
  • Coco (2017): aunque la película se centra en la familia y en la memoria, el diseño de producción, el vestuario de los esqueletos y el maquillaje folclórico de los personajes se inspiraron en la tradición de la Catrina.

Hoy en día, el rostro de la Catrina adorna botellas de tequila de edición limitada, colecciones de alta costura y disfraces de Halloween en países europeos y asiáticos, lo que ha generado un debate sobre la línea que separa la difusión cultural de la apropiación comercial.

Lo que sí está claro es que esta elegante dama esquelética demuestra que el gran arte popular no muere y encuentra nuevas formas de recordarnos el valor de la vida y el poder de nuestras raíces.