El tiburón, es uno de los animales acuáticos más impresionantes que existe, protagonista de innumerables historias y leyendas que han sido trasmitidas de padres a hijos por generaciones, dando lugar así a mitos que todavía hoy son fuente de inspiración para los cineastas hollywoodienses. Pues aquí tienen más material ya que han encontrado sus antepasados más escalofriantes: Tiburones caníbales.

Los antepasados más escalofriantes: Tiburones caníbales

El increíble hallazgo ha tenido lugar en Minto Coalfield, un pueblo del centro de New Brunswick, al este de Canadá, que destaca por poseer las minas de carbón más importantes de todo el país. Y no es de extrañar, porque antiguamente esa zona se encontraba unida a Europa y justo en el ecuador de la tierra, por lo que contaba con de inmensas selvas tropicales llenas de árboles, lo que dio lugar a la creación de las minas de carbón durante el periodo Carbonífero.

Los antepasados más escalofriantes: los tiburones caníbales

A lo largo de esta misma época, todo Minto Coalfield era pantanoso y a través de los cursos de agua llegaban peces, procedentes del océano, durante el ciclo reproductivo para poner sus huevos. Entre estos peces se encontraban los Tiburones Caníbales o Orthacanthus, más conocidos con el sobrenombre de «el terror de los pantanos», un antepasado de los tiburones modernos que existió hace 400 millones de años y que desapareció hace 225 millones de años.

Los antepasados más escalofriantes: tiburones caníbalesEl animal podía alcanzar los tres metros de longitud, por lo que tenía una larguísima columna vertebral que partía de la parte posterior del cráneo y una segunda aleta que recorría casi todo el lomo del animal, por no hablar de las dos filas de dientes unos aserrados y otros planos que le conferían el aspecto de una monstruosa anguila.

Los antepasados más escalofriantes: Tiburones caníbales

Pero su aterrador aspecto no era lo único siniestro que lo caracterizaba, pues los excrementos fósiles, encontrados recientemente, demuestran que se alimentaba de sus propias crías, una práctica denominada como Canibalismo Filial, algo verdaderamente espeluznante pero bastante más común de lo que se piensa dentro del mundo animal; por ejemplo el Tiburón Toro ya en el vientre materno devora a sus hermanos. Aunque el caso del Terror de los pantanos es distinto; al parecer, fue la escasez de alimentos lo que lo impulsó a comerse a sus crías, pues en otros fósiles, recuperados anteriormente, se ha comprobado que su dieta la componían peces de otras especies y anfibios.

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Imágenes: pixabay, «American Museum of Natural History» in New York

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