Armin Meiwes, más conocido como el caníbal de Rotemburgo, nació en el año 1961. Esta denominación la adquirió tras matar, descuartizar y comer a un hombre que conoció a través de internet. Una terrible historia que fue mencionaba en todos los medios de comunicación y de la que podemos encontrar numerosos documentales. Llegó a ser tan impactante que hasta se realizó una película (que puedes encontrar aquí, gracias a Amazon).

A lo largo de la historia se han sucedido varios casos de canibalismo. Desde el denominado «el vampiro de Brooklyn» , hasta situaciones extremas que no dejan cabida a otra opción, el denominado canibalismo de supervivencia, y costumbres de algunas tribus.

Pero en el caso de Armin, ¿cómo puede alguien cometer tan tremenda atrocidad? ¿Cómo se pudo alguien dejar engañar a través de internet? A continuación, te lo contamos…

La personalidad de Armin Meiwes

Lejos de lo que podamos pensar, Armin Meiwes era una persona cohibida que se apartaba de los demás. Esto preocupó a gran parte de sus profesores. Esta tendencia anti-social era fruto, quizás, de los problemas que tenía en su hogar. Su madre se había separado en varias ocasiones de sus parejas, algo que provocaba una inestabilidad familiar patente. El carácter de su madre no ayudaba. Al parecer era una persona muy estricta. Esto solo estaba retrasando lo inevitable. Tarde o temprano Armin Meiwes estallaría.

Una perversión mortal

Armin Meiwel empezó a frecuentar las redes sociales y los chats, los cuales estaban en auge. Esto no sería nada destacable, si no fuese porque en ellos Armin buscaba hombres con el objetivo de comérselos. ¿Lo más curioso? No quería engañarlos ni engatusarlos, quería que ellos se ofreciesen voluntariamente a ello. ¿Quién podría aceptar tal cosa?

Canibalismo

La primera persona con la que contactó fue un cocinero. Este ofreció a dos de sus ayudantes para que fuesen devorados, pero sus dudas evitaron ese final. Como hemos mencionado, Armin no quería obligar a nadie a ser devorado por él si no estaba seguro de ello.

La segunda persona con la que Armin contactó fue con Bern Brandes, de nombre completo Bernd Jürgen Armando Brandes. Brandes residía en Berlín y tras sentirse atraído por la fantasía de ser comido se trasladó al domicilio de Armin para conocerlo. Brandes disfrutaba con el dolor y durante su encuentro con Armin le pidió a este que le cortase el pene. Todo fue bien, Brandes no parecía haber sufrido mucho, pero empezó a marearse. Tras su desmayo, Armin le cortó el cuello y lo descuartizó. Durante aproximadamente un mes se alimentó del cuerpo de Brandes. Todo esto quedó grabado por Armin Meiwes.

¿Asesinato u homicidio consentido?

¿Cómo se enteró la policía de tan macabro acontecimiento? Armin dio a entender en las redes sociales que había probado la carne humana. Fue entonces cuando un estudiante de Innsbruck, sorprendido y aterrorizado, lo denunció. Tras investigar, la policía no tardó en descubrir la verdad. Además, estaba el vídeo con la filmación de todo lo ocurrido. No cabía la posibilidad de duda.

Ahora bien, ¿se puede considerar asesinato? Armin nunca obligó a Bern a hacer algo que no quisiese. Realmente fue consentido. A pesar de esto, Armin fue juzgado a cadena perpetua por asesinato con fines sexuales.

¿Consideráis que fue lógica su sentencia? Este es un debate aún abierto en el que las opiniones son múltiples y diversas.

9 Comentarios

  1. La Ley castiga al que daña o causa la muerte a un tercero, aún mediando consentimiento de la víctima. Así es en Espanya almenos.

  2. definitivamente no fue homicidio !!
    la persona lo consintió, ademas en muchos países hay suicidio asistido entonces por que esa doble moral?? una persona solo tiene derecho a morirse cuando sufre y tiene dolor?? por que no tenemos derecho a morirnos simplemente cuando queremos? en países de Europa como bélgica se permite la eutanasia por sufrimiento psicológico. A si que por no hacerlo cuando te de la gana ?? ademas si la personas quiere que con su cuerpo se haga alguna perversión pues no veo lo malo….

  3. Opino, que aunque la víctima tuviese el derecho de decidir como morir, en este caso, ser devorado por otro hombre. Fue una buena decisión el haberlo condenado. Porque si bien es cierto, en esta ocasión Armin no obligó a nadie a este acto, no se podría garantizar que alguna próxima vez fuese de la misma manera, quizá cambiase y si forzara a la persona, volviéndose un acechador asesino en la sociedad para satisfacerse.

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