A través de los años, diversas culturas han desarrollado prácticas al mantener relaciones íntimas que se han considerado parte de su forma vivir y, a pesar de ello, actualmente la gran mayoría siguen siendo un tabú.
Es por ello que nuestros antepasados no solo evolucionaron en sus creencias y costumbres, sino también en el reconocimiento de cada parte de su cuerpo. De hecho, la mitología egipcia describe las relaciones íntimas como la clave para la creación del mundo.

Creencias y relaciones íntimas en el Antiguo Egipto

Así se creó parte del mundo según los egipcios

Según la mitología egipcia, el dios Atum, “copulaba con su puño” para fertilizarse a sí mismo, de esta manera nació la vía láctea y la atmósfera. Posteriormente se procuró placer a sí mismo y así creó al dios Shu y a la diosa Tefnut, a partir de su esperma.

El rey Usermaatre-setepenre Sheshoq III, de pie sobre la barca “msktt” (la barca de la noche), frente al dios Atum.
El rey Usermaatre-setepenre Sheshoq III, de pie sobre la barca “msktt” (la barca de la noche), frente al dios Atum.
Fue así como el puño llegó a adquirir un carácter sagrado en el Antiguo Egipto, ya que tras varias investigaciones, el dios Atum y su mano aparecieron en varios sarcófagos. Además,  algunas sacerdotisas tenían el título de la «Mano de Dios», lo que indica que quizá llevaban acabo rituales dirigidos al onanismo.
También, según lo que se sabe, los egipcios creían que el dios Ra nació de un huevo que se formó de la nada, en medio de un oscuro caos. Lo primero que hizo Ra al salir del huevo también se procuró placer y de su esperma nacieron los dioses que le ayudarían a crear y gobernar el universo.
Los egipcios creían incluso que el flujo del Nilo tenía algo que ver con el esperma de Ra, por ello, y debido a que la figura del faraón era vista como el de un representante de los dioses, se debía ayudar a mantener el equilibrio del universo. Según la creencia, cada año, el faraón debía encabezar una ceremonia en conmemoración al acto de Ra que consistía en dirigirse a la orilla del Nilo para practicar el onanismo. Posteriormente, el resto de los asistentes harían lo mismo, dotándole de la fuerza necesaria para que el río siguiera su curso y, con él, también las riquezas.

La procuración de auto placer femenino se consideraba sagrada

Documentos de la época apuntan a que la estimulación femenina era bien vista, gracias a la capacidad reproductora. De hecho, en el museo de El Cairo hay estatuillas con forma de miembro viril de tamaño natural. Los mismos que tenían un uso mágico para las egipcias. Si algún marido padecía problemas de erección, su mujer hacía una réplica exacta de su pene y lo depositaba en el templo, con la esperanza de que él se recuperara.

El mito de la resurrección de Osiris a través del placer íntimo oral

La primera referencia en la mitología egipcia a las prácticas orales dentro de las relaciones íntimas tiene que ver con el mito de la resurrección de Osiris. Según se cuenta, el Bien (Osiris) fue asesinado y descuartizado por el Mal (Su hermano Seth), quien tiró los pedazos de su cuerpo en todo el mundo. Su esposa Isis y su hijo Horus se dieron a la tarea de recolectar cada pedazo con el fin de resucitarlo, pero no encontraron su miembro viril. Hecho que no detuvo a su esposa, quien hizo un miembro de arcilla, lo unió a su cuerpo y le regresó la vida al proporcionarle placer oralmente.

osiris

Fue por este acto que esta clase de relaciones íntimas no estaban mal vistas entre los antiguos egipcios. Según lo que se sabe, entre egipcios y fenicios utilizaban el labial rojo para distinguir a las prostitutas consideradas expertas en esta materia.

Cleopatra, una felatriz prodigiosa

Bajo el nombre de Cleopatra Filopátor Nea Thea, o Cleopatra VIIfue la última reina de la dinastía Ptolemaica del Antiguo Egipto.

Cleopatra causó sensación por su gran cultura y su irresistible atractivo personal.

cleopatra
Estatua de Cleopatra

Muchas fueron las hazañas de esta mujer, sin embargo, rápidamente se posicionó como una de las amantes más prodigiosas. De hecho, distintas mujeres han sido señaladas como grandes o expertas felatrices, pero sin duda alguna, la más afamada de ellas ha sido la reina Cleopatra, tanto que los griegos la apodaban «merichane», “la boquiabierta” o “la boca de los diez mil hombres”.

Cuenta la historia que la reina convocó a cien generales romanos que residían en Egipto a una fiesta exclusiva, que pronto se reveló como un ritual muy «íntimo», pues se presume que la faraona puso a prueba sus conocimientos más atrevidos con ellos.

Es así como la mitología egipcia a traspasado la barrera del tiempo y nos ha permitido conocer sus costumbres y creencias en donde todo lo relacionado con las relaciones íntimas juega un papel principal.