El código de barras forma parte de nuestra cotidianidad. Poco a poco se ha convertido casi sin notarlo, no solo en algo tan útil como imprescindible, sino también en un icono. Esas rallitas de diferente intensidad, separación, y con la serie de números que los acompañan se hallan impresos en nuestros alimentos, libros, en las etiquetas de nuestros cosméticos, ropa y… quién sabe si dentro de poco hasta tatuados en nuestra piel.

Breve historia sobre el código de barras

¿Cuándo y cómo se inventó el código de barras?

Todo empezó como un proyecto de universidad a principios de los años 30. Un grupo de chicos encabezados por Wallace Flint de la Universidad de Harvard de Administración de Empresa, pensaron que ya era hora de agilizar un poco el modo en que se identificaba las mercancías en las empresas. El objetivo era actualizarlo mediante un sistema de tarjetas perforadas que correspondían a su vez a un catálogo. Estas tarjetas perforadas se pasaban luego a una especie de rudimentario lector que indicaba de forma automática el lugar exacto en el que esas mercancías se encontraban en el almacén. Muy práctico.

Pero el código de barras moderno comenzó  a desarrollarse como tal en 1948. Fue otro estudiante, Bernard Silver, quién formando parte del  Instituto de Tecnología de Drexel en Filadelfia pensó que debía afinarse el sistema adecuado para leer automáticamente la información de los productos. Hacerlo más rápido. Más completo. Más manejable y fácil. Tuvo una idea, y se la comentó a Norman Joseph Woodland, otro estudiante de veintisiete años de edad y profesor de postgrado en Drexel. Ambos empezaron a trabajar juntos en ese proyecto de inmediato. Intuían sin duda algo «grande».

Lo primero que idearon era una especie de patrones con tinta que brillaba bajo la luz ultravioleta. Pero el problema estaba en que la tinta se borraba enseguida y además resultaba algo caro para imprimir los patrones. Pero tanto Woodland y Silver se empeñaron en no rendirse y trabajar mucho más en la idea. Dejaron la universidad y se fueron a vivir al apartamento del abuelo de uno para trabajar en el tema. Cerrados durante meses para lograr lo que buscaban.

El 20 de octubre de 1949, Woodland y Silver presentaron una solicitud de patente tituladaAparato y método de clasificación». Ahí estaba, era el primer código de barras, pero eso sí, era algo parecido a un ”Ojo de Buey”, formado por círculos concéntricos. Se trata de una especie de patrón de cuatro líneas blancas sobre un fondo oscuro, que permitía 7 diferentes clasificaciones para un mismo artículo. Los dos inventores sabían que cabía la posibilidad de añadir hasta 10 líneas, de modo que podrían darse así hasta 1023 clasificaciones.

Era sin duda el principio de una gran historia, de algo cotidiano e imprescindible para todos nosotros. Lamentablemente, Silver murió de un accidente de coche a los 38 años, sin llegar a ver y disfrutar del gran el uso comercial del código de barras.

Imagen: Conor Lawless, Manuel

1 Comentario

  1. Hola, quisiera saber por qué se usa diferentes tamaños de de barras, si sé que significa cada número pero no se la diferencia entre todas las barras. Gracias.

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