Seguro que recuerdas la magnífica serie basada en la novela «Darkly dreaming Dexter». En ella, conocíamos a un eficaz forense especializado en sangre. Un hombre con una vida aparentemente normal: una novia, una hermana, amigos… pero Dexter escondía otro rostro bajo su careta de ciudadano respetable. Necesitaba matar, bajo un código moral marcado por su padre, quitaba la vida de todas aquellas personas que según sus normas, debían desaparecer de la sociedad. Apaciguando así su hambre por asesinar.

¿Existe entonces un nuevo trastorno reconocido basado en este personaje ficticio? Desde luego que no. Sin embargo, el carácter de este interesante asesino en serie define una realidad bastante frecuente entre nuestra población: la alexitimia. 

El trastorno Dexter o la incapacidad por mostrar emociones

Si conoces la serie seguro que recuerdas las primeras temporadas. Aquellas en que Dexter, mantenía a duras penas un curioso noviazgo con Rita. En sus narraciones en primera persona, veíamos los complejos dilemas que presentaba ante situaciones que no acababa de entender. Sabía que debía camuflarse y, por lo tanto, seguir los «rituales» típicos del resto de personas.

Debía abrazar, consolar, apoyar y evidenciar unas emociones que no comprendía. Porque Dexter carecía de empatía y no acababa de entender todos esos «rituales de apareamiento». Este personaje padecía lo que se conoce comúnmente como «alexitimia». Es decir, la incapacidad para reconocer y expresar sentimientos.

Pero la serie de Showtime sólo era ficción y en numerosos momentos sí que pudimos adivinar cierta emotividad sincera por parte de Dexter, de ahí la unión entre el público y el propio personaje. Pero la etiqueta ya está definida, por eso, últimamente, se está popularizando la palabra «trastorno Dexter» para hablar de las personas que presentan alexitimia.

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Pero, ¿qué es realmente la  alexitimia? Es un trastorno neurológico. Un proceso desadaptativo psicológico centrado en la incapacidad por identificar, expresar y describir emociones y sentimientos. Puede que te haya sorprendido la palabra «trastorno neurológico», pero así es. Hay estructuras cerebrales que funcionan de un modo diferente en los pacientes que presentan alexitimia. Los neurólogos nos dicen que existen anomalías muy definidas en esas zonas encargadas de analizar y formular las emociones. Funcionan a muy baja intensidad.

Cabe decir que hay además diferentes grados de alexitimia. Podemos encontrar personas verdaderamente frías y pacientes que sólo presentan cierta inadaptación social, cierto hermetismo que no llega a ser tan grave como para impedirle disponer de amigos o incluso de una pareja. Se sabe, además, que la gran mayoría de personas que presentan un espectro autista tienen también alexitimia. También la pueden padecer personas aquejadas de Párkinson, esclerosis múltiple o con diversos tumores cerebrales. Ahí donde ciertas zonas del cerebro se ven afectadas y, por tanto, surge un déficit a nivel emocional.

Un alexitímico no sabe qué palabras usar para expresar sus emociones o sentimientos. No es una enfermedad, es un problema, una limitación para relacionarse con los demás y para vivir íntegramente con uno mismo. No tenemos más que recordar a Dexter. Socialmente actuaba por «mimetismo», es decir, imitando el comportamiento de los demás. Pero hemos de hacer una vez más una concreción importante. La persona aquejada de alexitimia «siente» pero no entiende lo que ocurre en su interior.

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¿Puede enamorarse? Desde luego. ¿Puede sufrir? Por supuesto.  El alexitímico nota ese nudo en el estómago cuando algo lo enfada, percibe el aceleramiento de su corazón cuando alguien le atrae, se le traba la voz cuando lo ahoga la tristeza… Es decir, su cuerpo sufre por las emociones, pero su cerebro no entiende qué ocurre ni encuentra palabras para expresar lo que siente. Tampoco entiende el comportamiento de los demás. No captará matices, detalles que a fin de cuentas construyen una relación de pareja saludable.

Es como vivir en una cárcel extraña donde los demás se mueven con normalidad y le demandan cosas que él o ella no acaba de entender. El alexitímico se siente atrapado y no sabe cómo canalizar todo ese volcán de sensaciones que tiene en su interior. Es algo complejo e incluso dramático para quien lo vive y quienes están a su alrededor.

Pero remarquemos un aspecto importante: alguien que padece alexitimia no deriva en la violencia que sentía Dexter. En absoluto. El síndrome Dexter se focaliza únicamente en los esfuerzos que hacía el personaje por «adaptarse», por batallar en un mundo emocional que no terminaba de entender y en el cual, debía sobrevivir.

Curioso ¿no crees? ¿Conoces quizá a alguien que padezca alexitimia?

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