Gruinard: la isla maldita de Escocia «habitada» por el ántrax
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La isla de Gruinard es pequeña, hermosa y de paisajes idílicos típicos de cualquier postal escocesa que se precie. Tiene forma ovalada, de no más de un kilómetro de largo, y se halla algo alejada de esta parte norteña de la siempre bellísima Escocia (cuyos datos más curiosos puedes conocer en este artículo: 25 Curiosidades de Escocia, el país de las leyendas).

Cuesta un poco encontrarla en Google Maps, pero cuando uno lo hace, a la vista no nos parece demasiado misteriosa ni aterradora. Sin embargo, lo es. En el año 1942 el gobierno británico pensó que sería una buena idea bombardear diversas ciudades alemanas con ántrax, pero antes, debía probarse su efecto en algún lugar.

La isla de Gruinard escocesa fue el lugar elegido. ¿Las consecuencias? Te las explicamos. Un caso lamentable del que deseamos hablarte hoy en Supercurioso.

Gruinard: la isla maldita de Escocia «habitada» por el ántrax

Es importante tener en cuenta desde el principio, que la isla de Gruinard siempre ha estado deshabitada. Su pequeño tamaño y su situación estratégica de aislamiento hicieron de ella el lugar ideal para esa primera prueba.

Se eligió una cepa muy virulenta de ántrax (carbunco que no debe confundirse con la forunculosis), para después, «requisar» esta isla bajo el mando del Gobierno Británico. Una vez elegida la zona y el arma, se buscaron las víctimas: 80 ovejas.

La isla de Gruinard
La isla de Gruinard

Para documentar los efectos y las consecuencias se rodó un documental en color que más tarde, sería desclasificado en 1997. Las imágenes, son aterradoras y están accesibles en Youtube por si deseas verlas, obviamente, bajo tu responsabilidad.

Al explotar la bomba y esos bacilos letales, la luz del cielo adquiere un tono anaranjado lechoso muy devastador. Tras el silencio, y la calma, la imagen se centra después en ver cómo evolucionan las ovejas, que obviamente, son incineradas un día después tras fallecer.

Una imagen del terror y de esa inefable curiosidad humana por causar el mal, no hay duda.

Ántrax
Ántrax

¿A qué conclusiones llegaron los científicos tras ver los resultados de ese experimento? Las esporas de ántrax seguían adheridas a ese entorno de un modo permanente y letal. En caso de liberar esa arma en diversas ciudades alemanas como tenían pensado, el impacto no sería puntual en el tiempo, sino que duraría «décadas», dejando prácticamente toda Alemania inhabitable y con miles y miles de víctimas. Afortunadamente, esa idea quedó descartada al ver los virulentos efectos en la isla de Gruinard.

La isla de Gruinard
La isla de Gruinard

Si te preguntas cuál es la situación actual de este trozo de tierra suspendido en el mar de Escocia, te diremos que estuvo en aislamiento a lo largo de 50 años. La cuarentena a la que fue sometida, permitió al Gobierno Británico seguir estudiando el impacto en la zona mientras procedían a descontaminarla mediante agua de mar y formaldeido.

No hace mucho que han integrado una colonia de ovejas para romper con la soledad de sus tierras y sus playas, animando además a todo turista que lo desee el poder visitarla si así lo desea. Ahora bien, los únicos que se atreven a acercarse, son fotógrafos en busca de una instantánea para recordar «la isla maldita por el ántrax».

La isla de Gruinard
La isla de Gruinard

Ejemplos aterradores de la parte más oscura del ser humano. No olvides dejarnos tu comentario y recordar nuestro artículo sobre la isla que aparece y desaparece, San Borondón.

Imagen: Gordie BroonAnt_H.

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