Guayota, el demonio de la mitología guanche que habitaba en el Teide
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Antes de que en el siglo XV los europeos llegaran a las Islas Canarias y más adelante fueran conquistadas por la Corona de Castilla, los aborígenes de las islas tenía su propia mitología.  Existió una religión aborigen canaria con unas creencias que conformaban un universo mágico religioso propio. Muchas de ellas eran compartidas por los antiguos pobladores de la mayoría de las islas y, aunque fueron modificadas por el cristianismo que portaron los conquistadores españoles, fueron recogidas por diversos historiadores entre los que destaca el médico e historiador Juan Bethencourt Alfonso en el siglo XIX. Así sabemos que en Tenerife, donde habitaban los guanches, pero también en otras islas, creían en Guayota, el demonio de la mitología guanche que habitaba en el Teide.

Guayota, el demonio que habitaba en el Teide

Se considera que los aborígenes canarios tenían una cultura «deísta» ya que creían en un Dios creador, Ser Supremo que sustentaba el mundo y habitaba en el cielo. Por contraposición existía también en su mitología otro ser que representaba el mal, era Guayota.

Guayota, el demonio de la mitología guanche que habitaba en el Teide
Momia guanche en el Museo de la Naturaleza y el Hombre.

Guayota o Guaiota es una palabra que los historiadores creen que deriva de un término antiguo «wa-yewta» que significa «golpear» o «combatir» y de ahí hacen derivar el sentido que realmente tenía el nombre del dios que era «el destructor». Guayota vivía en las entrañas de la tierra, especialmente en el interior de los volcanes y concretamente su principal morada residía en el Teide, al que los guanches llamaban «Echeyde». El interior del Echeyde era identificado con el infierno y Guayota era el responsable de los fenómenos volcánicos destructivos y del fuego.

Guayota, el demonio de la mitología guanche que habitaba en el Teide

Guayota tomaba en ocasiones la figura de un perro terrorífico y se ayudaba por otras entidades malignas menores, que en ocasiones también eran protectoras de cabras, ovejas y perros. Se llamaban Guañajé, Canajá y Jucancha y gobernaban fenómenos naturales como los terremotos o el viento.

Esta entidad maligna de los aborígenes de las islas Canarias es muy parecida a las que podemos encontrar en otras islas volcánicas del mundo como la diosa Pelé, que para los nativos de Hawai vivía en el volcán Kilauea. Los guanches, para aplacar a Guayota y rogarle que cesaran las erupciones del volcán, le llevaban ofrendas que depositaban en cuevas de la base del Teide.

La leyenda de Guayota y Achamán

Cuenta la leyenda que Guayota, el dios del mal, el fuego y la destrucción había encerrado a Magec, el sol, dios de la luz y padre de las almas de los seres humanos, en el interior de Echeyde. Por ese motivo, el mundo quedó sumido en una profunda oscuridad.

guayota, el demonio guanche

Los hombres rogaron a Achamán, el dios supremo que los ayudara. Guayota y Achamán se enfrentaron en una lucha de la que Achamán salió vencedor. Como castigo encerró a Guayota en las profundidades del Teide y taponó el cráter para que no pudiera salir. Los guanches pensaban que el último tramo del cono del volcán que es de color blanco y que se conoce como «Pan de Azúcar» era ese tapón que impedía salir al demonio Guayota.

Guayota, el demonio de la mitología guanche que habitaba en el Teide

Si había una erupción, los guanches solían encender hogueras alrededor del Teide por si Guayota escapaba. Pensaban que con el fuego, el dios maligno pensaría que seguía en el interior del volcán y pasaría de largo.

¿Conocías la leyenda del demonio de la mitología guanche? Si quieres saber más sobre los antiguos pobladores de las islas Canarias, te invitamos a leer:

– Momias Guanches parecidas a las egipcias. ¿Las conocías?

Imagen: Wolfgang Sauber

1 Comentario

  1. Que interesante es adentrarse en Supercurioso y conocer estas historias maravillosas de las personas que nos precedieron. no conozco Canarias, pero por lo que he visto en fotos y películas, siempre la imaginé un lugsr verdaderamente mágico. Esta entrada me lo confirma. se trataba, pues de aborígenes que tenía su propia cultura y creencias realmente bellas. estos aborígenes, quizás eran incivilizados pues no se la pasaban saltando de continente en continente sometiendo, colonizando, dominando, imponiendo costumbres y religiones como lo hacen las personas «civilizadas». Vaya desde mi tierra Caribe un abrazo al pueblo canario que, según veo, tiene una historia y mucha cultura común con la de nuestros antepasados.

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