El hundimiento del Titanic sigue y seguirá poblando el imaginario colectivo durante generaciones. En Supercurioso hemos indagado sobre ¿Qué pasó con los cadáveres del Titanic? o el por qué Los vigías del Titanic no llevaban binoculares. En esta ocasión nos hemos fijado en algo que nos llamó la atención en la película Titanic. En el film tuvimos ocasión de ver la reproducción de una de las dos suites más lujosas del malogrado transatlántico, la que ocupaban Rose y Cal. Hemos querido indagar la verdadera historia de la Suite B-52-54-56 del Titanic.

La Suite B-52-54-56 del Titanic

La suite B-52-54-56 era una de las dos más lujosas del barco y se encontraba en la cubierta B, en el costado de babor y muy próxima a Gran Escalera. Estaba compuesta por un salón-recibidor común, dos lujosísimas habitaciones, dos vestidores, un baño y una cubierta de paseo privada. En el salón se encontraba la famosa chimenea que pudo ser fotografiada entre los auténticos restos del Titanic y que vimos en la película.

La verdadera historia de la Suite B-52-54-56 del Titanic

La historia de la suite es sumamente curiosa, ya que fue reservada por tres veces y las tres veces se canceló la reserva. El primero en querer ocuparla para el viaje inaugural fue un riquísimo industrial del acero llamado Henry Clay Frick. Había hecho la reserva para viajar junto a su esposa, pero la mujer sufrió un accidente en Madeira y se dañó el tobillo. Siguieron su viaje por Europa, pero al llegar a Italia tuvo que ser ingresada en un hospital y los planes de viaje que tenían se retrasaron. Renunciaron a viajar a bordo del Titanic ya que no podían llegar a tiempo para embarcar. Posiblemente la lesión del tobillo les salvó la vida.

La verdadera historia de la Suite B-52-54-56 del Titanic

Tras esta primera cancelación, la suite fue reservada por JP Morgan uno de los hombres más ricos del mundo en 1912. Por diversos motivos, el más importante al parecer relacionados con una mujer, decidió alargar su visita a Europa y canceló la reserva de las lujosas habitaciones. El tercero en comprometer la habitación fue J. Horace Harding, afamado banquero que viajaba con su esposa. Este matrimonio tenía prisa por llegar a los EE.UU. e inesperadamente consiguieron billetes para otro transatlántico que partió unos días antes, el Mauritania. Así que, a pocos días de partir, una de las suites más destacadas del barco estaba libre.

La verdadera historia de la Suite B-52-54-56 del Titanic

Finalmente las habitaciones fueron ocupadas por el presidente de la White Star Line, el Sr. J. Bruce Ismay, que solía estar presente en el viaje inaugural de sus buques. La noche del 15 de abril de 1912, el Sr. Ismay salvó su vida al embarcar en el bote salvavidas plegable C. Fue tachado de cobarde por haber subido al bote cuando aún habían mujeres y niños a bordo. Él declaró que ayudó a embarcar a todas las personas que pudo y que cuando ya no quedaban a su alrededor más niños ni mujeres, ocupó el lugar de un oficial en ese bote. Este hecho lo atormentó el resto de su vida. Tanto su criado como su secretario personal murieron en el hundimiento.

La verdadera historia de la Suite B-52-54-56 del Titanic

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