En todas las culturas, desde la antigüedad, han existido mujeres que han sido catalogadas como brujas. Roma no fue una excepción, ya que incluso tenía una diosa que sirvió de modelo para la idea que se tuvo de las brujas en siglos posteriores. En Grecia la llamaron Némesis y los romanos Invidia. La personificación de este pecado capital fue la diosa romana antecesora de las brujas. Acompáñanos a conocerla.

Invidia, la diosa romana

Invidia en el panteón romano era la deidad que personificaba la envidia y los celos y se la describía como una mujer con serpientes en la cabeza en lugar de cabello y también en las manos.

Invidia, la diosa romana antecesora de las brujas

Invidia, en español envidia, es el principal vicio que se asocia con las brujas y el motivo que las impulsa la mayoría de las veces a actuar , según la tradición y la literatura. La palabra latina invidia quiere decir «mirar muy de cerca», «mirar en contra» o «mirar de manera hostil» y este tipo de mirada se consideraba una agresión y se la relacionaba con el mal de ojo. Invidia y las brujas comparten esta habilidad: el mal de ojo. Este tipo de maldición, que pueden ser el origen tanto de enfermedades como de desgracias o de la misma muerte, es la que pueden producir, según la creencia popular, algunas personas con solo mirar a otras.

Invidia, la diosa romana antecesora de las brujas

Ovidio, el poeta latino, explica en «La Metamorfosis» que Invidia tiene una lengua envenenada, lo que se tradujo después en la creencia de que las brujas tenían lenguas protuberantes además de ojos saltones de mirada agresiva capaces de lanzar el mal de ojo. Su descripción es la siguiente:

«Su rostro estaba pálido y enfermizo, todo su cuerpo delgado y gastado, y entrecerró los ojos horriblemente; sus dientes estaban descoloridos y podridos, su pecho venenoso de un tono verdoso, y su lengua goteaba veneno.»

En la cultura romana existieron muchos amuletos para evitar el mal de ojo, el fruto de la diosa Invidia. También habían hechizos y rituales para mantenerla alejada.

La mitología romana culpaba a Invidia de lo que le ocurrió a Narciso. Narciso era un joven muy agraciado del que enamoraban tanto a hombres como a mujeres. Un joven desdeñado por él pidió a Invidia que hiciera conocer a Narciso el dolor que producía un amor no correspondido. La diosa bruja Invidia aceptó la solicitud y un día que Narciso se acercó a beber agua a un río le hizo ver su reflejo en el agua y enamorarse de él. Al no poder conseguir al ser amado, por tratarse de su propio reflejo, Narciso se lanzó al agua suicidándose y los dioses lo transformaron en una flor: el Narciso.

Invidia, la diosa romana antecesora de las brujas

Con Invidia se relacionan dos temibles demonios femeninos: Abyzou y Gello. Ambos se creía que eran los causantes de abortos y muertes de bebés por culpa de la envidia. Mal de ojo, envidia, muerte y enfermedad de niños pequeños y características físicas desagradables, conformaron la idea que en siglos posteriores se tuvo sobre cómo eran las brujas y cuales eran sus actos.

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