Al principio de la Segunda Guerra Mundial, nadie sabía que ocurría en los campos de concentración, se pensaban que eran grandes prisiones o centros de entrenamiento hasta que el capitán polaco, Witold Pilecki, decidió ofrecerse como voluntario para entrar en uno de ellos y descubrir la verdad.

¿Quién era Witold Pilecki?

Witold Pilecky, de nacionalidad polaca, nació en 1901 en Rusia porque sus abuelos habían sido deportados tras sublevarse contra el zar. Estudió comercio pero siempre estuvo vinculado a las luchas políticas, organizando en su juventud células clandestinas de resistencia contra los rusos.

Combatió en la Primera Guerra Mundial contra los alemanes y apenas unos años después participó en la guerra contra los soviéticos entre 1919 y 1921.

Permaneció en el campo durante dos años y medio

Cuando por fin acabó la guerra, Pilecki se graduó en Wilno, se casó, tuvo dos niños y se dedicó a cuidar su granja.

Hasta que Hitler invadió Polonia y Pilecki, que ya era un oficial veterano de dos guerras y distinguido por su heroísmo en las batallas, fue movilizado y asignado a la 19ª división de infantería. Así, de nuevo, volvía a ponerse en peligro pero esta vez iba a ver cosas muy diferentes.

Su estancia en Auschwitz

Cuando Pilecki se ofreció voluntario para infiltrarse en Auschwitz, las autoridades le brindaron un documento de identidad falso con el nombre de «Tomasz Serafiński”.

El 19 de septiembre de 1940 debía estar presente en una redada alemana en Varsovia para ser detenido por los alemanes y, posteriormente, ser llevado al campo de concentración de Auschwitz. El plan se desarrolló tal y como esperaban. Pileck ingresó en Auschwitz y le tatuaron en su antebrazo con el número 4859.

voluntario Auschwitz

Una vez allí, Witold Pilecki afirmó que fue como entrar en otro mundo que «se despidió de todo lo que había conocido hasta entonces en esta tierra y entró en algo que ya no parecía pertenecer a ella», según la información del Business Insider.

Logró crear una organización clandestina, Unión Clandestina de Organizaciones Militares (ZOW, en sus siglas en polaco),  para intentar suministrar información al exterior, repartir alimentos y ropas a los miembros, así como entrenar a grupos que pudieran apoyar a las tropas en caso de que se produjera una operación militar para liberar el campo.

En total, Witold Pilecki permaneció en Auschwitz durante dos años y medio y fue designado a un fuerte trabajo fuera del campo, gracias a lo cual pudo facilitar información a los oficiales polacos que desde 1941 también fue enviada a Londres.

auschwitz

Así, consiguió alertar a sus superiores de las actividades que se llevaban a cabo en el interior del campo, pero a ellos les parecían inverosímiles, demasiado crueles para ser verdad. Pensaban que el polaco estaba exagerando cuando describía las cámaras de gas, los hornos crematorios y las inyecciones que se empleaban para asesinar a los presos.

Su fuga 

Pilecki esperaba que los aliados llegaran con armas y tropas al campo, o que la resistencia polaca ordenaran un asalto desde el exterior, pero con el paso del tiempo perdió la esperanza y decidió escapar porque quedarse era demasiado peligroso.

Junto con otros dos compañeros, Jan Redzej y Edward Ciesielski, se fugaron por la puerta de atrás de la panadería, gracias a una llave inglesa con la que pudieron abrir la puerta. Se pusieron ropa de civiles debajo de sus uniformes de rayas y se llevaron tabaco para engañar a los perros y que no pudieran seguir su rastro.

Después de su fuga, Pilecki reingresó en el Ejército y escribió el primer informe de inteligencia sobre el campo de concentración de Auschwitz de la Alemania nazi. Incluso, publicó un libro, recopilando sus informes: ‘El voluntario de Auschwitz: Más allá de la valentía’ (‘The Auschwitz Volunteer: Beyond Bravery’).

Años más tarde, Pilecki se volvió a infiltrar para recopilar información de inteligencia sobre la URSS, pero fue capturado por el gobierno comunista polaco, acusado de espionaje y ejecutado el 25 de mayo de 1948.

De esta manera, la historia de valentía de Witold Pilecki permaneció oculta por el régimen comunista hasta la caída de los países del bloque soviético. De hecho, el gobierno comunista de Polonia prohibió cualquier alusión a su nombre en el registro público.

No fue hasta 1995 cuando le concedieron la distinción de la Orden de Polonia Restituta y en 2006 recibió la más alta condecoración de su país: la Orden del Águila Blanca.

Pilecki fue la única persona que ingresó en un campo de concentración de manera voluntaria y uno de los pocos que logró escapar con vida de ellos.

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5 Comentarios

  1. No fe la única persona. El sacerdote José Kentenich tuvo la opción de no entrar a Dachau pero decidió ir de todos modos. Pero claro, la religión no vende.

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