Los tiranos más excéntricos del Imperio romano
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Hoy nuestro artículo va dirigido a todos aquellos supercuriosos con interés en la historia, más concretamente, en la historia del pueblo romano. Para adentrarnos en la historia de personajes tan ilustres, antes conviene conocer unos cuantos datos históricos muy interesantes: el periodo comprendido entre el año 14 D.C. y el 395 D.C relata la historia de la caída y decadencia de uno de los pueblos más poderosos del orbe. Esta fue una época de alternancia de poderes, de intrigas palaciegas, de buenos gobernantes y de tiranos.

Arco de Tito (siglo I d.C.), Vía Sacra, Foro Romano, Roma.
Arco de Tito (siglo I d.C.), Vía Sacra, Foro Romano, Roma.

Sirva como dato el siguiente: de 70 Imperator que gobernaron este fastuoso imperio durante dicho periodo, 23 murieron asesinados, otros 9 murieron en batalla, de otros 8 no se tienen referencias históricas suficientes para saber si murieron asesinados o de causas naturales y otros 20 lo hicieron de causas naturales. Quedan otras maneras de morir: suicidio (5), muerte desconocida (1) o en cautividad (1), pero lo importante es que nosotros nos vamos a centrar en la vida de aquellos emperadores no tan conocidos, pero sobre los que hay interesantes historias que contar. Porque como dijo el historiador inglés Lord Acton “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”.

CALÍGULA

Leí una vez que una técnica de autoayuda muy interesante consiste en repasar un día de perros que hayas atravesado últimamente, ese en el que crees que nada puede salirte bien. Después piensa que un día cualquiera  el emperador Calígula (37-41 D.C.) declaró oficialmente la guerra a Neptuno, ordenó a romanos hechos y derechos –con sus armaduras y escudos- atacar el mar a lanzada limpia y finalmente recogió las conchas como botín de guerra. ¿Verdad que tu día no fue tan malo?

Calígula, Gliptoteca ny Carlsberg, Copenhague, Dinamarca
Busto del Emperador Calígula (40 d.C.), Gliptoteca ny Carlsberg, Copenhague, Dinamarca

No contento con esto, Calígula fue famoso también por sus constantes relaciones incestuosas con sus hermanas Agripina La Menor, Drusilla y Julia Livilla aunque él siempre argumentó que lo hizo para preservar la estirpe lo más pura posible. Otra historia curiosa es que quiso nombrar como senador a su caballo Incitato, incluso lo llegó a sentar en la bancada junto a otros miembros senatoriales.

Detalle. Estatua de un joven a caballo, posiblemente el joven Calígula (1-50 d.C.). Museo Británico, Londres, Reino Unido.
Detalle. Estatua de un joven a caballo, posiblemente el joven Calígula (1-50 d.C.). Museo Británico, Londres, Reino Unido.

Si a todo esto le sumas una gran crisis económica en el año 39, unida a la subida constante de impuestos durante sus 4 años de mandato, tienes un caldo de cultivo peligroso  para un estallido revolucionario “según nuestros estándares actuales”.  Digo esto porque muy pocos emperadores han caído por cabrear al campesinado y al pueblo romano, en aquella época a quien no podías enfadar era a los miembros del pretorio y eso fue lo que hizo Calígula cuando insultó a su praefectus Casio Querea llamándole afeminado e incompetente. Este se vengó abordando al emperador durante unos juegos celebrados en su honor y le apuñaló repetidas veces junto con otros miembros del Pretorio.

CARACALLA

Este cómico nombre hace referencia al Imperatus “Lucius Septimius Bassianus” (211-217), que recibió este nombre por la larga capa de origen galo–llamada caracalla-que solía llevar a todas partes. Su personalidad es aún hoy objeto de estudio. Se dice que cuando era joven era una persona cariñosa y afable; de mayor, un tirano.

Detalle. Busto de Marcus Aurelius Severus Antoninus Augustus, Emperador Caracalla. Real Casa del Labrador de Aranjuez, Madrid, España
Detalle. Busto de Marcus Aurelius Severus Antoninus Augustus, Emperador Caracalla. Real Casa del Labrador de Aranjuez, Madrid, España

Pero lo que vamos a aprender de Caracalla no fue su gobierno, sino su relación con su hermano y con su preceptor. Tras la muerte de su padre, Septimio Severo (193-211 D.C.), el Imperio se repartió entre sus dos hijos: Caracalla y Geta.  Una persona recibió el encargo de unir a dos personalidades tan diferentes y destinadas a asesinar o ser asesinado por el otro. Hablamos de Papiniano, el famoso jurista romano.

Durante un tiempo los dos hermanos se lanzaron mutuos intentos de asesinato hasta que su madre “Julia Domna” ofreció a ambos una solución: se celebraría una reunión en la que ella sería la mediadora entre ambos y, de este modo, se evitaría la separación de las administraciones oriental y occidental. Fue en esta reunión cuando Caracalla asesinó a Geta.

Tondo mostrando a Séptimo Severo con Julia Domna, Caracala y Geta, la cara del cuál ha sido borrado para evitar el asesinato por parte de Caracalla. (199-200 d.C.) Neues Museum, Berlin
Tondo mostrando a Séptimo Severo con Julia Domna, Caracala y Geta, la cara del cuál ha sido borrado para evitar el recuerdo de su asesinato a manos de Caracalla. (199-200 d.C.) Neues Museum, Berlin

Pero un fratricidio no es algo fácil de echarse a las espaldas. Después de la muerte de su hermano, Caracalla abandonó Roma para enfrascarse en mil y una campañas militares que lo llevaron por todo el imperio romano. La historia que a nosotros nos interesa sucedió justo antes de su salida de Roma: tras la muerte de Geta, Caracalla llamó a Papiniano para pedirle que redactara un manifiesto con el que defender ante el Senado la decisión de asesinar a su hermano. Cuentan que Papiniano era un hombre tan íntegro y leal a sus principios que le contestó con su ya famosa frase: “Es mucho más fácil cometer un fratricidio que justificarlo”. Por supuesto, Papiniano perdió la cabeza esa noche, pero para la historia quedó un gran jurista y un hombre de fuertes principios morales.

VALERIANO

Valeriano (253-260 D.C.) tiene el curioso récord de ser el primer emperador en morir durante un cautiverio en manos enemigas. Su primera gran medida tras llegar al poder fue nombrar a su hijo Galieno co-emperador, tras lo cual se repartió el imperio Romano de la siguiente forma: Galieno se quedaría en Occidente y Valeriano marcharía a Oriente a apagar las revueltas que se estaban produciendo en las fronteras tras la caída de Armenia en manos de Sapor I, rey de Persia.

Relieve. El triunfo de Saporo I (r. 241-272), Naqsh-e Rostam, Iran. Sapor vencedor de dos emperadores romanos, el que está de pie: Valeriano
Relieve. El triunfo de Sapor I (r. 241-272), Naqsh-e Rostam, Iran. Sapor vencedor de dos emperadores romanos, el que está de pie: Valeriano

En el año 259 y por circunstancias que aún no están claras (se habla incluso de una traición por parte del prefecto pretoriano Macriano), Valeriano cayó en una trampa de los persas. Se dice que fue sometido a diversas torturas y humillaciones hasta que Sapor le hizo asesinar obligándolo a tragar oro fundido (las fuentes son bastante vagas al respecto).

La herencia de Valeriano fue más que nada anecdótica, pero su muerte dejó muchas dudas detrás: ¿hizo su hijo Galieno todo lo que pudo para pagar un rescate y salvar a su padre? ¿Por qué Sapor no aceptó el rescate de Roma? ¿A quién le interesaba que Valeriano desapareciera? ¿Quién hizo el trato con Macriano para traicionar a Valeriano? Su legado: demasiadas preguntas por responder.

HELIOGÁBALO

Si hablamos de tiranos no podríamos dejar fuera de ningún libro de historia a Heliogábalo. La historia de Heliogábalo parte de la muerte de Caracalla en el año 217 cuando  Macrino, jefe del Pretorio, se autoproclama Imperatus con el apoyo de sus compañeros (el Senado era, por aquel entonces, poco menos que una figura decorativa). Pero su apoyo era tan débil que Julia Mesa –la tía materna de Caracalla- promovió con éxito una revuelta que sostenía que Marco Aurelio Antonino-posteriormente denominado Heliogábalo-  era el verdadero emperador por su relación de parentesco con Caracalla.

Español: Heliogábalo (Heliogabalus / Elagabalus / Elagabal). Museos Capitolinos, Roma.
Heliogábalo (Heliogabalus / Elagabalus / Elagabal). Museos Capitolinos, Roma.

Cuando Heliogábalo subió al poder tan sólo tenía 14 años. Un dato curioso sobre Heliogábalo es que fue el primer emperador romano nacido en Siria por lo que fue una prueba viviente de la influencia cada vez mayor del Imperio romano de Oriente en la Roma Occidental. En lo referente a su gobierno sólo mencionar que fue un anarquista en todos los sentidos, dedicándose exclusivamente a derribar  todos y cada uno de los  tabúes sexuales de la época. Favorecía a sus amantes en el gobierno, se casó 5 veces, se dice que incluso llegó a prostituirse él mismo en el palacio. No contento con esto, también cambió las deidades tutelares de la época sustituyéndolas por un Dios sirio cuya adoración era Heliocéntrica: El Dios Sol.

Por su manera de gobernar, más bien repugnante, Heliogábalo se ha ganado un lugar en el Olimpo de los malos gobernantes. Y tú, querido lector, comenta: ¿conoces otros gobernantes romanos que merezca la pena mencionar? ¿Cuál de todos estos te ha llamado más la atención?

Si te ha gustado este artículo, puede que te interese conocer algunas curiosidades sobre Julio César.

Imágenes: Manuel de Corselas, Sebastien Beun, urbisnautaSebastià GiraltManelCarole RaddatoMichiel2005eltpics.

10 Comentarios

  1. […] de convenio con la premisa de que casi todos los gobernantes, sin importar su país o descendencia, están totalmente locos o que algunos toman decisiones suficiente cuestionables, no obstante puedo asegurarte que nunca leerás ocurrencias mas hilarantes llevadas a cabo por un […]

  2. […] todo tipo de historias y personajes. Esta vez queremos presentarte los últimos datos de uno de los emperadores romanos con peor fama de la historia, al parecer: ¡Nerón no fue quien […]

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