Una vez te hablamos de Stephan Briwovski, el hombre león. En esta ocasión, déjanos presentarte a otro hombre profundamente incomprendido por la sociedad.

“Mi cráneo tiene una circunferencia de 91,44 cm, con una gran protuberancia carnosa en la parte posterior del tamaño de una taza de desayuno. La otra parte es, por describirla de alguna manera, una colección de colinas y valles, como si la hubiesen amasado…”

Joseph Merrick iniciaba su descripción de sí mismo de este modo. Le llamaban el Hombre Elefante.

Aquejado del Síndrome de Proteus, Merrick representa aún ahora el ejemplo más claro de deformidad humana, un cuerpo cruelmente tumorado que escondía tras esa piel rugosa y elefantina una mente privilegiada y sensible. Un hombre brillante que murió con apenas 27 años y que nos dejó un legado; un legado para nuestra conciencia: “No soy un monstruo.”

Primeros años: Pérdidas y supervivencia.

La enfermedad de Joseph empezó a ser patente a partir de los dos años: su crecimiento era anormal, con unos huesos deformes, un cráneo desmesurado y extraños bultos poblando su piel. Su infancia fue un reto que afrontar gracias a la insistencia de su madre, quien cada día lo llevaba y lo recogía del colegio empeñada en que recibiera una buena educación, instrucción que ella misma se encargaba de complementar con sus conocimientos de arte y poesía.

Pero esos primeros años de cariño se desvanecieron tempranamente con su muerte, quedando al cargo de su padre y una madastra que lo obligaron a dejar la escuela y a trabajar. Pero Joseph sufría grandes dolores en su cadera y sólo tenía una pequeña mano que le permitía poder manipular cosas. La otra era algo parecido a una pata de elefante.

joseph merrick retrato

A pesar de ello trabajó un tiempo en una fábrica de tabaco y luego como vendedor ambulante, pero la enfermedad seguía avanzando, deformándolo más aún… hasta el punto de que las protuberancias de su boca le dificultaban el habla, hasta el extremo de que su cabeza era ya algo tan desorbitado que le impedía dar un paso sin que todo un séquito de gente empezara a perseguirlo.

Abandonó su casa con 15 años, se cubrió la cabeza con una especie de saco, y empezó a trabajar en lo único que le fue posible: El Circo.

Atracción de circo, leyenda médica y años de felicidad

El periplo de John Merrick en la compañía circense fue toda una aventura de tristezas y calamidades. Ver su cuerpo era un gran reclamo para el público, sin embargo, a los pocos días de iniciar los espectáculos se les clausuraba de inmediato la función por “indecencia”. Las autoridades británicas no veían con buenos ojos que un ser con semejante aspecto apareciera públicamente. Vistas las dificultades, la compañía decidió probar suerte en Francia. Eran ya dos los años en que Joseph vivía esa existencia errática donde jamás logró ser feliz ni un solo momento.

circo

Pero lo peor vino para él cuando el director del circo lo abandonó a su suerte no sin antes robarle todo su dinero ahorrado, viéndose de pronto solo en un país extranjero, perdido y asediado por millares de ojos que lo seguían allí donde fuera…

Al final las autoridades lo ayudaron a volver a Inglaterra. Estaba tan aterrado y traumatizado por lo vivido que solo se le ocurrió ir a un sitio, al London Hospital, en busca de la única persona que había sido bueno con él: Frederick Treves.

frederick treves
Frederick Treves

Este médico, además de operarlo para mejorar un poco su calidad de vida, se prestó de inmediato a acogerlo en el propio hospital, pero la dirección del centro no tenía medios para hacerse cargo de un enfermo crónico de por vida, así que publicaron un anuncio con tal de encontrar financiación.

Y la consiguieron de inmediato. El pueblo británico empezó a enviar donativos al London Hospital para que tuviera un hogar y una buena calidad de vida. Y así fue: John Merrick pasó allí la época más feliz de su existencia… murió una mañana del 11 de abril de 1890 mientras dormía.

Curiosidades

Un hombre brillante

Cuando el doctor Frederick Treves y su equipo lo examinó, llegaron a la conclusión de que Joseph, además de padecer la terrible enfermedad de filariasis o síndrome de Proteus, tenía un retraso mental. Pero la realidad era que su timidez, más sus dificultades en el habla debido a los tumores que bloqueaban su boca, hicieron que Joseph no se atreviera a comunicarse con los médicos durante los primeros días, hasta que poco a poco y para sorpresa de todos dejó entrever su gran cultura, educación y su sensibilidad.

joseph merrick ilustracion

 

No soy un monstruo”, dijo, y les habló de arte y poesía, les habló de Jane Austen, su escritora favorita, y de todos los lugares que soñaba con ver alguna vez. Joseph Merrick tenía una inteligencia superior a la media.

Personas que lo ayudaron

Merrick tuvo relación por carta durante muchos años con una actriz, la señora Kendall. Siempre ofreció altas cantidades de dinero al hospital para su atención, le enviaba regalos e incluso profesores que le enseñaron aquellas artes en las que Joseph estaba interesado.

El esqueleto de Merrick

El London Hospital conserva aún su esqueleto, pero no se exhibe. De su legado queda a la vista del público su sofá con ruedas, sus cartas, el gorro con el que se cubrió el rostro en sus primeros años, los vaciados de yeso de su cuerpo y unas maquetas de cartón que solía construir a pesar de las limitaciones de sus manos.

Si te ha interesado este artículo, puede que te interese conocer a la tribu con pies de avestruz, todo un ejemplo de superación e integración.

Imagen: Public Domain ReviewManuel F. Picaud

18 Comentarios

  1. Desde tiempos inmemorablas han habido tantas injusticias con las personas que sufren alguna discapacidad física, generandoles así discapacidades emocionales, historias como estas son las que tienen que cambiar el modo el que actuamos si es que somos dignos de llamarnos «humanos». Excelente post Super curioso 😀

  2. !Oh Valeria!

    El personaje favorito de mi imaginario personal…

    Gracias por los datos y por difundir sobre este hombre y los prejuicios que las personas llegan a tener cuando estan ante lo diferente

  3. ahh tengo que decirlo tengo que decirlo !!!!!
    Valeria !!!!
    soy tu fan me encantan tus artículos !!
    siempre llego a esta pagina leo algo y cuando me gustan mucho bajo y oh sorpresa…
    son los tuyos !!
    ahhh nunca dejes que mi curiosidad se sacie gracias por toda la información !!

    • Muchas gracias Julián, me alegro que te gusten nuestros artículos. Es un placer! Saludos desde todo el equipo de Supercurioso 😉

  4. […] La existencia de Saartjie Baartman hubiera sido muy diferente si un día Hendrik Cezar y Alexander Dunlop no se hubieran fijado en ella y hubieran decidido llevársela como esclava. La joven tenía una vida normal con los suyos, con su familia y el resto de su etnia Khoikhoi, pero estos europeos vieron en la figura de Saartjie una oportunidad de ganar dinero, mucho dinero, si la exhibían por teatros y recintos como atracción de feria. Algo que, como ya te explicamos en nuestro artículo sobre John Merrick, también le ocurrió a este joven más conocido como “el hombre… […]

  5. Saartjie Baartman, la mujer que exhibieron por sus grandes glúteos | Maravillosas Frases del Mundo en HoyFrases

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  6. Es la primera vez que comento, y lo he hecho por que esta historia me conmovió tanto… hoy por hoy dicen que el mundo esta cada vez mas perdido, pero es muy curioso por que si este hombre hiciera parte de esta época hubiera tenido quizás tratamientos para mejorar su calidad de vida, hubiera tenido una mejor humanidad. QEPD.

  7. Siempre que tengo la oportunidad de ver la película me encanta y me entristece como fue la gente con Merrick siempre me llamó la atención y conocí su historia por ahí del 89 o no recuerdo muy bien el año por medio de la película y ahí trabajaba este Anthony hopkins era muy joven el y pues excelente historia como siempre .

  8. Hay un error en el artículo: se menciona la enfermedad como filariasis o síndrome de Proteus, cuando en realidad son dos cosas bien distintas. Para empezar, tienen causas diferentes; la filariasis un término usado para referirse a un grupo de enfermedades parasitarias diversas, producidas por nematodos y transmitidas por mosquitos, típicamente tropical, mientras que el Proteus es una enfermedad genética, aunque no hereditaria,que afecta por igual a todas las razas y a ambos sexos. Por otra parte, la clínica no es igual; aunque ambas son deformantes, la filariasis afecta a piel, mucosas y vísceras, por una obstrucción linfática, por lo que la deformación viene sobre todo del edema. El síndrome de Proteus afecta a mucho más ampliamente (incluyendo músculo y hueso) y supone un crecimiento desproporcionado, pudiendo producir verdaderos tumores. Ambas son actualmente incurables eso sí, y los tratamientos que hay son sólo paliativos.

    Hay varias webs de acceso libre donde puedes informarte.

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