Lo más curioso de las mujeres en la Antigua Roma
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Como en muchas civilizaciones antiguas, las mujeres en la Antigua Roma tenían un papel importante, aunque considerado secundario, en los asuntos de la sociedad. Como resultado, sus costumbres, desde el matrimonio, su educación, y sus roles en la política, resultan fascinantes. Descubre más.

Aspectos de la vida de las mujeres en la Antigua Roma que debes conocer

En la Antigua Roma, la mayor parte del valor de las mujeres se concentraba en su capacidad de formar una familia y proveer a su marido de herederos varones. Sin embargo, las mujeres romanas de familias adineradas no solían amamantar a sus propios hijos. En lugar de ello, se los entregaba a una nodriza, por lo general una esclava o mujer libre contratada para prestar este servicio.

Soranus, autor influyente de una obra de ginecología del siglo II, aseguraba que la leche de una niñera podría ser preferible en los días posteriores al nacimiento, puesto que la madre podría estar demasiado agotada para alimentar al bebé. Sin embargo, no aprobaba que se extendiera esta práctica y recomendaba que los sólidos como el pan empapado en el vino no se les diera hasta los seis meses. Soranus también señaló los beneficios de emplear a una nodriza griega, que podría pasar el don de su lengua materna al bebé.

Otros sugerían que la leche de la madre era la mejor, tanto para la salud del niño como para su carácter moral, basándose en que las nodrizas podían transmitir a los bebés defectos serviles de carácter.

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Obra de Sir Lawrence Alma-Tadema

El propósito del matrimonio era únicamente producir hijos. Piensa que la tasa de mortalidad infantil en el mundo antiguo era sorprendentemente alta, se calcula que incluso hasta el 75%. Las mujeres en la Antigua Roma estaban casi perpetuamente embarazadas. Aún así, una pareja podría terminar sin ningún hijo varón sobreviviente. Como remedio, el esposo podría adoptar un heredero varón, incluso podía ser un adulto, adoptado hasta después de la muerte, tan solo mencionando al elegido en su testamento.

Dado lo importante que era reproducirse en esa época, la infancia se acababa rápidamente para las chicas romanas. La ley decretaba que podían contraer matrimonio a los 12 años, aprovechando así sus años más fértiles de maternidad en un momento en que las tasas de mortalidad infantil eran altas. En las vísperas de su boda, se esperaba que una chica guardara para siempre sus objetos infantiles, incluyendo sus juguetes.

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Estos mismos juguetes podrían ser enterrados con ella si moría antes de llegar a la edad de casarse. A finales del siglo XIX, se descubrió un sarcófago perteneciente a una joven llamada Crepereia Tryphaena, que vivió en el siglo II Roma.

Entre sus objetos de sepultura había una muñeca de marfil con piernas articuladas y brazos que se podían mover y doblar, al igual que las figuritas de plástico que algunas niñas juegan con hoy, pero en contraste con las dimensiones tan criticadas de una Barbie moderna, la muñeca de Crepereia tenía anchas caderas y un estómago redondeado.

Muñeca de Crepereia
Muñeca de Crepereia

Claramente, el mensaje que se enviaba a las niñas era de su propio futuro papel como madre -el logro por el cual las mujeres romanas eran más valoradas-.

A diferencia de la élite del mundo griego antiguo, en el que las mujeres casadas se consideraban atadas al hogar, en Roma, las esposas de la élite política podían ser vistas en público, si eran escoltadas. Pero había límites: una mujer romana no tenía libertad para salir sola donde quería ni cuando quería. Ver mundo no era una opción, puesto que las respetables mujeres romanas tampoco viajaban a tierras lejanas.

A pesar de todos estos impedimentos y de sus objetivos reproductivos, eran figuras importantes en la política, siempre tras bambalinas. Aunque no podían postularse para un cargo político ellas mismas, podían -y lo hicieron- desempeñar un papel al influir en los resultados de las elecciones. Graffitis de las paredes de Pompeya proporcionan prueba de que las mujeres instaban a apoyar a ciertos candidatos.

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Las esposas de los políticos, por su parte, desempeñaron un papel similar al de las esposas de los presidentes, promoviendo una imagen de “hombre de familia” de sus maridos para el público en general. La mayoría de los emperadores romanos transmitieron imágenes idealizadas de sí mismos con sus esposas, hermanas, hijas y madres por todo el imperio. Las monedas y los retratos escultóricos fueron diseñados para presentar la “primera familia” de Roma como una unidad armoniosa y unida, sin importar cuál fuera la verdad y las féminas eran parte esencial de ella.

¿Qué te parece el papel de las mujeres en la Antigua Roma? Como ves eran realmente importantes y, si sabían aprovecharlo, podían llegar a ser bastante influyentes. Eso sí, siempre y cuando nacieran en una familia acomodada, si no, como por desgracia es bastante común, no tenían demasiadas oportunidades.

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Imágenes: Wikimedia Commons

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