Si, alguna vez, te has preguntado en qué lugar del mundo estarías más «firme» o protegido frente a un gran sismo, debes saber que no todos los rincones del planeta experimentan la amenaza de un terremoto con la misma intensidad ni de la misma manera por dos razones:

  1. La suerte geológica. Países asentados sobre bloques de corteza terrestre tan antiguos y estables que apenas recuerdan lo que es un temblor.
  2. La victoria de la ingeniería. Naciones ubicadas en las zonas de mayor actividad sísmica del planeta que, gracias a la tecnología y a la cultura de prevención, han aprendido a hacerle frente a los terremotos más destructivos.

Para que lo entiendas mucho mejor, en este artículo, exploraremos qué características geográficas hacen que un territorio sea naturalmente estable y cuáles son los países que lideran el mapa de la seguridad sísmica mundial.

¡Sigue leyendo!

¿Qué hace que un país sea seguro ante un sismo?

La seguridad sísmica es el resultado de la combinación de dos factores: la geología y la preparación humana.

Factores geológicos

Desde una perspectiva geológica, un territorio se considera seguro cuando cumple con ciertas características estructurales en la corteza terrestre:

  • Ubicación intraplaca: estar situado en el centro de una placa tectónica y lejos de sus bordes o de sus zonas de subducción, que es donde una placa se hunde debajo de otra y genera los terremotos más potentes.
  • Presencia de cratones o de escudos: los cratones son las partes más antiguas y estables de la litosfera continental. Al ser bloques de roca extremadamente masivos y rígidos, resisten y disipan la energía de la corteza con facilidad.
  • Ausencia de fallas activas: no contar con fracturas geológicas importantes que atraviesen grandes centros urbanos.

Factores de preparación y de ingeniería

Por otro lado, existen países situados en zonas de actividad sísmica muy alta que han logrado convertirse en referentes de seguridad, y, en estos casos, la clave está en cómo la sociedad se adapta al entorno:

  • Normativas de construcción exigentes: estructuras diseñadas con aislamiento de base, con disipadores de energía magnéticos o hidráulicos, y con materiales flexibles que absorben el movimiento en lugar de colapsar.
  • Sistemas de alerta temprana: redes de sensores capaces de detectar las ondas sísmicas primarias y de emitir avisos automáticos a teléfonos, a transportes y a centrales eléctricas segundos antes de que lleguen las ondas más destructivas.
  • Educación y cultura ciudadana: poblaciones entrenadas desde la infancia mediante simulacros periódicos, lo que reduce, drásticamente, el pánico y las fatalidades causadas por accidentes evitables.

Si consideramos esto, algunos países muy seguros frente a los terremotos son:

País Tipo de seguridad Factor clave de protección
Finlandia Geológica (pasiva) Asentado sobre el antiguo y rígido Escudo Báltico.
Qatar Geológica (pasiva) Ubicado en el interior estable de la Placa Arábiga.
Uruguay Geológica (pasiva) Zona intraplaca protegida por el Cratón del Río de la Plata.
Japón Ingeniería (activa) Aislamiento de base, alertas instantáneas (J-Alert) y cultura de prevención.
Chile Ingeniería (activa) Estricta norma NCh433 de construcción y de disipación de energía.

 

En los siguientes apartados, ¡te contaremos mejor qué hace a estas naciones tan seguras! Sigue leyendo.

Países más seguros frente a los terremotos por sus características geológicas

Al estar ubicadas en el corazón de grandes placas tectónicas y sobre estructuras rocosas milenarias, la probabilidad de sufrir un terremoto destructivo en estas naciones es muy baja.

1. Finlandia y la región Fenoscandina

Finlandia y sus vecinos nórdicos descansan sobre el Escudo Báltico (o Fenoscandino), un bloque de la corteza continental formado por rocas graníticas e ígneas extremadamente duras; ¡algunas con más de 1500 y 3000 millones de años de antigüedad!

Esta es una de las regiones geológicamente más viejas y estables de la Tierra.

Es por eso que los pocos temblores que se registran en Finlandia (casi siempre imperceptibles, con una magnitud entre 1 y 3) no ocurren por fallas tectónicas tradicionales, sino por el «rebote posglaciar».

Tras el derretimiento de la enorme capa de hielo de la última Era de Hielo, el suelo está recuperando, gradualmente, su altura original (solo unos milímetros por año), liberando pequeñas tensiones inofensivas.

Esto ha hecho que, en la arquitectura finlandesa, no existan normativas complejas de diseño antisísmico y los edificios se diseñen pensando en soportar las heladas extremas y la carga de nieve, no los movimientos de tierra.

2. Qatar y los Emiratos del Golfo Pérsico

De acuerdo con índices globales como el World Risk Report, desarrollado por organismos internacionales y por la Universidad de las Naciones Unidas, Qatar figura, año tras año, entre los países con el menor riesgo de sufrir desastres naturales del planeta.

¿Te preguntas por qué?

Qatar se asienta justo en el centro de la Placa Arábiga, una vasta plataforma rocosa que actúa como un bloque único y rígido; es por esa razón que Qatar no produce terremotos propios.

Las únicas veces que la población llega a sentir una leve oscilación en los pisos altos de los rascacielos de Doha es cuando ocurre un gran sismo al otro lado del Golfo Pérsico, en la falla de las montañas Zagros, en Irán; sin embargo, al alcanzar el territorio catarí, la energía llega tan disipada que no representa peligro alguno.

3. Uruguay y la franja atlántica sudamericana

Mientras que la costa del Pacífico suramericana vive en constante fricción tectónica, Uruguay se ubica en el interior de la Placa Sudamericana, sobre el Cratón del Río de la Plata, una estructura geológica que sirve como un amortiguador gigante.

A diferencia de Chile o de Perú, donde la Placa de Nazca se hunde, violentamente, bajo el continente, la cuenca atlántica uruguaya es un «margen pasivo» que se encuentra a miles de kilómetros de cualquier borde de placa destructivo.

De hecho, el evento sísmico más destacable que se ha producido en esta zona fue de 5,5 grados en el Río de la Plata en el año 1888.

Este fue un evento tan atípico que quedó marcado en los libros de historia local y, para el ciudadano uruguayo promedio, la palabra «terremoto» es un concepto que solo existe en las noticias internacionales.

Ten en cuenta: estar en estos países no significa que el riesgo sea cero absoluto porque la corteza terrestre siempre puede liberar tensiones residuales profundas, pero la frecuencia y la intensidad son tan bajas que el riesgo para la vida humana y para la infraestructura es prácticamente nulo.

Países más seguros frente a los terremotos por su tecnología antisísmica

Estos países están ubicados, directamente, sobre las fallas más destructivas del mundo, ¡en pleno Cinturón de Fuego del Pacífico!

Sin embargo, son considerados de los lugares más seguros frente a un desastre porque sus sociedades han aprendido a construir pensando en el peor escenario posible.

1. Japón

Japón se encuentra sobre la convergencia de cuatro placas tectónicas (Pacífico, Filipinas, Euroasiática y Norteamericana), lo que lo hace una de las regiones con mayor concentración de sismos en el mundo.

Por ese motivo, los grandes edificios y los rascacielos no se construyen directamente sobre la tierra, sino que se asientan sobre amortiguadores gigantes de goma dura, rodillos de acero o capas de fluidos que absorben la energía.

Durante un sismo, el suelo se mueve, pero ¡el edificio «flota» o se balancea de forma suave!

Además, las construcciones tienen amortiguadores de masa. Estos son enormes contrapesos ubicados en lo alto de los edificios que se mueven en dirección opuesta a la oscilación del viento o de la tierra para contrarrestar el bamboleo.

Por si fuera poco, Japón cuenta con una red ultrarrápida de sensores submarinos y terrestres.

En cuanto detecta las primeras ondas de un sismo (las ondas P), el sistema envía alertas automáticas en milisegundos a todos los teléfonos móviles del país, frena en seco los trenes de alta velocidad (Shinkansen) y corta las líneas de gas para evitar incendios. Esto otorga a la población segundos valiosos para resguardarse.

Y, cada 1 de septiembre, se celebra el Día de la Prevención de Desastres. Desde la infancia, la población realiza simulacros rutinarios y las familias mantienen «kits de supervivencia» en sus hogares.

2. Chile

Chile ostenta el récord del terremoto más fuerte registrado en la historia de la humanidad (Valdivia, 1960, ¡con una magnitud de 9,5!). Su territorio es el escenario directo donde la Placa de Nazca se hunde bajo la Placa Sudamericana, lo que explica que la actividad sea tan destructiva en este país.

En vista de esto, la ingeniería chilena aplica un principio fundamental: un edificio puede dañarse seriamente, pero, jamás, debe colapsar sobre sus habitantes.

En lugar de usar, únicamente, marcos de acero flexibles, las estructuras chilenas emplean muros de hormigón armado (muros de cortante) que distribuyen el esfuerzo a lo largo de toda la estructura.

Además, la ley chilena responsabiliza, penal y civilmente, a los ingenieros y constructoras por la estabilidad de una obra, lo que garantiza una fiscalización implacable durante la construcción.

Y vivir en un país donde los temblores de magnitud 6 o 7 se consideran parte de la rutina ha creado una cultura donde la población mantiene la calma, conoce las vías de evacuación de memoria y reacciona de manera coordinada ante alertas de tsunami.

¿Sabías que…? Un terremoto de magnitud 7,0 en un país sin normativas o infraestructura adecuada puede provocar decenas de miles de víctimas mortales. En Japón o en Chile, un evento de la misma magnitud suele saldarse con daños materiales menores y casi sin pérdidas humanas.

¿Existe un país 100 % inmune a los terremotos?

¡La respuesta corta desde la geofísica es no!

Aunque países como Finlandia o Qatar no estén cerca de fallas activas, la Tierra es un planeta dinámico y existen los llamados sismos intraplaca, eventos poco frecuentes pero posibles cuando las tensiones acumuladas en la litosfera se liberan de forma imprevista en el interior de un continente.

Además, factores como la actividad humana (extracción de recursos o grandes embalses) pueden desencadenar pequeñas sismicidades inducidas.

Sin embargo, la diferencia radica en el riesgo real. Mientras que, en zonas de alto riesgo, un evento telúrico es una certeza inevitable, en otros países, la probabilidad de sufrir un terremoto dañino en el curso de una vida humana es casi igual cero.

Naciones como Finlandia o Qatar disfrutan la paz que les otorga su ubicación geográfica y países como Japón y Chile nos enseñan que la tecnología, la educación y la arquitectura adecuada pueden convertir una zona de alto riesgo en uno de los lugares más seguros del mundo.