Las mentiras suelen tener un efecto importante sobre nuestro organismo. Cuando mentimos, sudamos, se nos acelera el pulso, nuestras pupilas se dilatan y cambia nuestra presión sanguínea, es por eso que el polígrafo o detector de mentiras, trabaja midiendo cambios fisiológicos en el cuerpo, como la frecuencia respiratoria y cardíaca, la presión sanguínea, la respuesta galvánica de la piel, cambios en las pupilas y, en algunos casos, la actividad cerebral.

Detector de mentiras. ¿Cómo funciona? ¿Es posible superarlo?

Para poder engañar al detector de mentiras hay que entender antes cómo funciona.

Empecemos por lo básico. Debes saber que una vez conectado al polígrafo, lo primero que tus examinadores harán será registrar la línea de base de tus signos vitales.

Después, proceden a hacer una serie de preguntas de “control” que sólo están ligeramente relacionadas con la cuestión que están investigando, por ejemplo:  “¿Alguna vez has mentido para salir de problemas?” o “¿Alguna vez ha cometido un crimen?”. La mayoría de las personas contestarán “no” a estas preguntas, pero los examinadores asumen que la respuesta a al menos una de las preguntas de control será un sincero “sí”. Tan pronto como el examinado dice una mentira, por pequeña que sea, supone un cambio en la máquina del polígrafo que sirve sencillamente para comparar reacciones y modificaciones en el organismo que permiten identificar las mentiras de ese examinando.

cómo pasar un detector de mentiras

Tras las preguntas de control, empezará el interrogatorio relevante. Es en este momento cuando el poligráfo realiza la prueba, comparando las respuestas fisiológicas (respiración, presión arterial, corazón y tasas de transpiración…) con las reacciones a las preguntas relevantes. Si las reacciones mencionadas son menos intentas que las de las preguntas de control, el examinado aprueba, si son mayores, suspende y se considera que está mintiendo.

En esencia, la mentira de un examinado sólo cuenta como una mentira si obtiene una reacción más grande que su mentira de control. Es aquí donde está la clave sobre cómo superar la prueba: modifique su frecuencia cardíaca y respiratoria, la presión arterial y el nivel de sudor mientras responde preguntas de control. El objetivo sería alterar la respuesta fisiológica a las preguntas de control, para que, en comparación, tus respuestas al interrogatorio relevante parezcan verdaderas.

Pero, ¿cómo lograrlo? La opción clásica es sentir dolor de una forma discreta, sin que nadie se dé cuenta. Es decir darse un pellizco sería demasiado obvio. ¿Qué otra forma hay? Llevar un objeto punzante en el zapato, como una chincheta, y presionarlo al responder. El dolor de hacer esto hará que la mayoría de tus reacciones fisiológicos se intensifiquen, y tu respuesta probablemente será leída como una mentira. Pero, ¿y si te quitan los zapatos? Los autores sugieren acudir mentalmente a pensamientos emocionantes o que te causen mucho miedo cuando reconoces una pregunta de control. También podrías morderte la lengua, ya que -como te decíamos- el dolor induce una respuesta fisiológica similar a la de mentir. Alternativamente, puedes lograr sudar tratando de hacer un problema de matemáticas algo difícil en su cabeza.

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Imágenes: Esperanza green; The Day The Earth Stood Still (2008)

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