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El botijo es una tradición muy arraigada que se está perdiendo con el paso de los años y la evolución de la tecnología. Antaño, cuando no existían neveras eléctricas u otros sistemas de refrigeración, el botijo era la manera de mantener el agua fresca para beber. Este recipiente forma parte de la cultura española y recibe diferentes nombres dependiendo de la región: Búcaro, Rallo, Pimporro, Txongila o Càntir.

Lo sorprendente de este objeto es que puede llegar a mantener el agua hasta 15º más fría que la temperatura ambiente. Su origen se remonta al neolítico, cuando posiblemente un lúcido pastor cansado de beber agua caliente ideara este curioso objeto. En la estructura y el material del botijo se encuentra su eficacia basada en el simple principio de la refrigeración por evaporación.

¿Cómo funciona un botijo?

El funcionamiento de un botijo es muy parecido al que utiliza el cuerpo humano para refrigerarse mediante el sudor. La estructura porosa de barro cocido del botijo permite que se filtre agua al exterior,  este agua “sudada” se evapora y durante el proceso de evaporación se absorbe calor del interior del botijo enfriando de este modo su contenido. Esto es parte de un proceso físico en el que se necesita energía para pasar de líquido a vapor  y esta energía la consigue del calor del agua.

Si te has quedado con ganas de más, que sepas que hay un museo del botijo en Toral de los Guzmanes (León).

2 Comentarios

  1. Soy dominicana y aqui en mi pais le llamamos tinaja y viene de nuestra cultura indigena,ahora en la actualidad es muy dificil encontrarlas.

  2. En México, se le llama tinaja, en los lugares rurales, aun es muy utilizado y el agua es siempre muy fresca, comparado con los 50 grados C en Sinaloa

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