Santo Tomás Quetzalcóatl
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Aunque parezca un sinsentido o un anacronismo asociar ambas figuras, no es así, pues la historia y las religiones se las arreglaron para unir al apóstol famoso por su incredulidad y al dios representado como una serpiente emplumada.

Historia de un sermón que hizo montaña

El 12 de diciembre de 1794, un sacerdote dominico de origen mexicano, Servando Teresa de Mier (1763-1827), dio un sermón ante el Arzobispo de México y el Virrey de Nueva España en el que aseveraba que el manto de la Virgen de Guadalupe era la capa de Santo Tomás Quetzalcóatl, y que María en persona había impreso su cara en el manto.

Fray Servando Teresa de Mier
Fray Servando Teresa de Mier

Esta afirmación la hizo en el marco de la celebración de la milagrosa aparición de la imagen, y tuvo serias consecuencias para este padre nacido en Monterrey y considerado como uno de los pioneros de la independencia de México.

El santo que no creía en los milagros

El santo al que se refiere el padre Servando en su sermón es el apóstol Tomás, también conocido como Judas Tomás Dídimo, célebre por haberse mostrado incrédulo ante la resurrección de Jesús, y al que se le atribuye la frase “ver para creer”, aunque lo que realmente dijo fue: “si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré” (Juan 20:25).

santo Tomás y Jesús

Quizás menos conocida es la historia de Tomás posterior a la Ascensión del Mesías. Algunos testimonios aseguran que evangelizó en Siria y murió allí; otros que se trasladó a la India, adonde llegó por el año 52, fundó iglesias y murió allá y sus restos fueron llevados posteriormente a Siria, a la ciudad de Edessa.

De la India a las Indias

Tal vez fue una lectura sesgada la que llevó al historiador y matemático mexicano Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700) a afirmar que santo Tomás no había estado en la India sino en las Indias, como era conocido inicialmente el Nuevo Mundo, y que habría sido convertido en el recuerdo por los indígenas en el dios Quetzalcóatl.

Vista de Teotihuacán, México
Vista de Teotihuacán, México

 

Sigüenza y Góngora es de por sí un personaje apasionante, quien entre otras cosas destaca por haber sido quien dirigió, en 1675, las primeras excavaciones arqueológicas de Teotihuacán.

Quetzalcóatl, la “serpiente emplumada”

Esta divinidad es otro personaje interesante cuyos orígenes se pierden en los tiempos de los olmecas, pobladores primigenios de Mesoamérica, cuya civilización se desarrolló entre el 1500 y el 500 a.C., y cuya presencia mantuvo su importancia entre los toltecas, los mayas (que le rindieron culto con el nombre de Kukulkán) y los aztecas.

Templo del dios Quetzalcóatl, en Teotihuacán, México

A esta figura se le atribuyen valores en torno a la bondad equivalentes a los del cristianismo y se dice que se oponía a los sacrificios humanos.

La leyenda de un cristianismo prehispánico

A fines del siglo XVIII, a la tesis de Sigüenza y Góngora se agregó la de un abogado, José Ignacio Borunda (1740-1800), que a partir de descubrimientos arqueológicos hechos en 1790 afirmó nuevamente que Quetzalcóatl era santo Tomás y que el rostro de la Virgen no se encontraba en la tilma de Juan Diego, sino en la capa del santo.

Fray Servando, Santo Tomás Quetzalcóatl y la Inquisición

Fray Servando Teresa de Mier retomó esta teoría y la defendió cuatro años después, con lo que además de negar el milagro de la Virgen de Guadalupe, pregonaba que el cristianismo era anterior a la llegada de los españoles a México, atrayendo el interés del Santo Oficio, que le abrió un proceso una semana después del sermón… pero ésa es otra historia. Concluyamos ésta con las palabras iniciales del clérigo mexicano:

Guadalupe no está pintada en la tilma de Juan Diego sino en la capa de Santo Tomé (conocido por los indios como Quetzalcóatl) y apóstol de este reino. Mil setecientos cincuenta años antes del presente, la imagen de Nuestra señora de Guadalupe ya era muy célebre y adorada por los indios aztecas que eran cristianos, en la cima plana de esta sierra del Tenayuca, donde le erigió templo y la colocó Santo Tomé.

Tal vez no se pueda probar esta teoría, pero resulta tremendamente interesante, ¿no crees?

Si te gusta la historia, entonces prueba a leer sobre la maldición del faraón Tutankamón.

Imágenes: Lawrence OPJoseph MartinezJami DwyerjrsnchzhrshaRee

9 Comentarios

  1. De hecho se dice que Quetzalcoatl les dejó una cruz al que el llamó El Arbol de la Vida y explicandoles el simbolismo les dijo: «El palo mal largo (vertical) une al hombre con Dios, el brazo derecho significa amor y el brazo izquierdo significa sacrificio.» En otras palabras: «Nadie ama mas que el que da su vida por un amigo» o «Ama a tu prójimo como a ti mismo».

  2. Muy acertado el articulo, pues en nahual coatl o cuate es gemelo, y coincide con el apodo de didimo de santo Tomas. En lo personal creo que santo Tomas vino a América, donde el evangelio había sido predicado antes. Pero lo mas asombroso es que Jesús dijo: También tengo otras ovejas que no son de este redil, a ellas iré y habrá un rebaño y un pastor. Esto se cumplió en el 34 DC, cuando después de tres días de destrucción y oscuridad por la muerte del creador, un hombre mas hermoso que el sol, se manifestó a ellos y les dijo, He aquí yo soy Jesucristo de quien los profetas testificaron que vendría al mundo. En su visita abolió los sacrificios de sangre y fundo su iglesia local y ordeno sacerdocio. Fue tan fuerte su influencia en estos pueblos que la tradición recuerda al dios blanco y barbado y sus enseñanzas entre los toltecas y posterior a la apostacia entre los diversos pueblos de América. Cronistas como Las Casas, Bernal Diaz, Motolinia, Sahagun, Tezozomoc, Itxtliloxotil y hasta el mismo Colon mencionan a este personaje. Si, Jesús vino a América y ello nos hace sentir honrados pues nuestros antepasados conocieron el evangelio y al dios vivo y resucitado.

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