Cuando alguien afirma ser pansexual, la reacción habitual suele ser de extrañeza. Los más avispados se preguntan, «¿pero para eso no existe ya la palabra bisexual?». Lo cierto es que aunque tienen características comunes, parten de conceptos diferentes de identidad de género.

Tanto el bisexual como el pansexual, afirmarán que se enamoran de las personas y no de sus genitales. La diferencia entre los dos es que el primero cree que solo hay dos géneros, es decir, hombre y mujer. Sin embargo, el segundo carece de esa visión binaria, de forma que entiende que hay toda una escala de grises entre dichos extremos.

Así, tienen la capacidad de amar y desear a cualquier ser humano, independientemente de su sexo o de su género. Pero profundicemos un poco más en el tema para entenderlo mejor, ¿te parece?

¿Qué significa ser pansexual? 4 datos que debes conocer

Pansexual no significa polígamo

No se trata de tener varias relaciones a la vez. Que puedas sentirte atraído por una persona, sin importar en qué espectro del género se sitúa o su sexo biológico, no significa que quieras tener varias parejas a la vez. Por tanto, la pansexualidad y la monogamia no están reñidas.

Esta alternativa es distinta al poliamor. Las personas poliamorosas sí incluyen a más gente en sus relaciones, siempre con el acuerdo de todas las partes. Así, es posible ser heterosexual y poliamoroso, así como pansexual y monógamo.

No tienen por qué ser promiscuos

Otro tópico es pensar que en cuanto salen a la calle están al acecho. No tiene nada que ver. Es lógico tener dicha impresión, porque identificarte con esta opción sexual implica romper muchos tabúes sociales, así que ¿por qué no iban a traspasar otras fronteras?

pansexual

Si bien hay gente que funciona de este modo, otros actúan  de manera opuesta. Lejos de priorizar el cuerpo, buscan una conexión emocional o intelectual más profunda. Esto no se consigue con un cruce de palabras en una discoteca, al menos no es habitual. Se necesita tiempo y suerte para conseguirlo, por lo que acumular encuentros casuales se antoja incompatible con dicha búsqueda.

No están confusos

Recuerdo perfectamente aquella escena de Sexo en Nueva York, en la que Miranda afirmaba que la bisexualidad era un proceso de transición hacia la homosexualidad. La misma creencia se aplica a la pansexualidad.

No es así, no constituye un puente hacia ninguna parte. Todo lo contrario. Se nos divide en hombres y mujeres cuando nacemos, en función de nuestros genitales. Nadie nos pregunta qué somos, nos definen desde fuera, al tiempo que se nos asocia un tipo de deseo. Según su óptica, esto es algo artificial y cultural, como demuestran fenómenos como la transexualidad, la intersexualidad o el género queer.

No es solo una moda

«¿Dónde estaba los pansexuales hace 30 años?» se preguntan algunos, como prueba irrefutable de que estamos ante un fenómeno propio de la decadencia de un siglo sin valores (tradicionales, claro).

Hay que tener en cuenta la represión, la imposibilidad de alinearte junto con cualquier identidad diferente de la heropatriarcal. Además, una sociedad abierta da lugar a una mayor diversidad. Hace 50 años, se jugaban la vida si admitían ser homosexuales. Por tanto, era casi imposible que alguien alcanzara la libertad de pensamiento necesaria para llegar al planteamiento pansexual.

En cualquier caso, teniendo en cuenta que hay familias que venden a sus hijas al mejor postor, que otras se matan entre sí por dinero o por fútbol, ¿qué importa si aparecen nuevas formas de amar?

Imagen: Tamara Craiu, (c) Can Stock Photo / konradbak

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