Spiricom. Lo llamaron «el dispositivo para hablar con el más allá», un mecanismo que aspiraba a cumplir aquello que muchas personas han ansiado desde siempre: comunicarse con sus seres perdidos, con las personas fallecidas.

Sabemos que algo así a muchos nos produce cierto escalofrío, cierta mueca de escepticismo. Sabemos también que la mayoría, somos conscientes de que existe una barrera natural entre el mundo de los vivos y los que, simplemente, ya no están, que no merece la pena sobrepasar.

La muerte es y seguirá siendo una dimensión llena de vacíos dolorosos, de miedos y enigmas que la religión, la ciencia y todas esas tendencias más sobrenaturales, nos intentan explicar dentro de sus respectivos encuadres, que cada uno de nosotros seremos libres de asumir o no.

No obstante, es fácil de entender qué muchas personas a lo largo de la historia, hayan querido crear diferentes mecanismos para intentar acercarse a ese «otro lado». Y el Spiricom, fue una de las tentativas más conocidas. ¿Te atreves a descubrirlo con nosotros?

La fundación «Metasciencie» y el Spiricom

Puede que te resulte curioso, pero personas como Alexander Graham Bell o Thomas Alva Edison, desarrollaron sus propias máquinas para comunicarse con los espíritus, tal y como ya te explicamos en Supercurioso. ¿Por qué no? Se abrían tiempos modernos donde la tecnología, sugería nuevas posibilidades, nuevos mecanismos donde la mente humana, siempre hambrienta de conocimientos, quería avanzar en ámbitos un poco más oscuros e inquietantes.

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Si a lo largo del siglo XIX fueron abriéndose nuevos caminos en el campo del registro de las «supuestas voces del más allá», no fue hasta mediados del siglo XX cuando los llamados técnicos o especialistas del » EVP», voces electrónicas o simplemente, psicofonías, nos explicaron que para poder comunicarnos con presencias del otro lado, es decir, personas fallecidas, se necesitaba claramente de un mecanismo dotado de energía o electricidad para pode registrar palabras o frases cortas.

Fue en los años 70 cuando empezó a tomar fuerza los trabajos llevados a cabo por la llamada «Metascience Fundation», una organización sin fines de lucro que aborda dentro del campo de la parapsicología, todas estas áreas, todas estas inquietudes desde su sede en Kingston, Rhode Island.  En 1982, fue uno de los técnicos en electrónica de la fundación, Bill O´neill, quien consiguió desarrollar un sofisticado dispositivo mediante el cual, entrar en contacto (supuestamente) con el más allá. Era el Spiricom, capaz de traer hasta 20 horas seguidas de voces del otro lado.

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Bien, llegado este punto muchos de nuestros lectores o bien habrán dejado escapar un suspiro de escepticismo o posiblemente, habrán sentido la caricia de un escalofrío. ¿20 horas de conversación con los muertos? Eso, era al menos lo que afirmaban en la fundación. Se trataba de un sistema al que llamaron primero Mark IV, y funcionaba mediante simples transistores, amplificadores, válvulas, generadores… y por supuesto, un médium psíquico que hiciera de «captador de señal». Como una especie de pila que recibe la energía del más allá, y que a su vez, pone en marcha la máquina para registrar el mensaje. Destacar que en ocasiones, llegaron a utilizar también cristales de cuarzo como receptáculos de energía, dándoles también un buen resultado.

Puede que te preguntes de qué modo llegó a construir este técnico su Spiricom. El dato es realmente curioso: durante un tiempo estuvo recibiendo una voz masculina en alguno de sus dispositivos electrónicos, una presencia que le fue indicando en qué frecuencias debía sintonizar su máquina para poder comunicarse más efectivamente con el más allá. Esta voz se identificó como el doctor Muller. Cuando investigaron ese nombre, descubrieron que se trataba de un técnico de la NASA que falleció en 1967.

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¿Y qué fue del Spiricom? ¿Se siguió desarrollando esta técnica que, supuestamente, daba tan buen resultado para comunicarse con los muertos? Bien, la verdad es que poco a poco, las voces registradas fueron perdiendo intensidad hasta desaparecer. Lo intentaron con nuevas frecuencias, pero nada dio resultado. Las voces se silenciaron para siempre y nadie pudo volver a poner en marcha la máquina. Es por ello que los técnicos dejaron a libre acceso los planos del dispositivo, para que todo aquel que lo deseara, iniciara el proyecto si así lo quería.

Nosotros, por nuestra parte, te invitamos a conocer, si te atreves, 3 juegos para invocar a los espíritus.

Imagen: Mark NyeJorge BernalRudolf Getel

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