pMinu Pauline, la dueña de un restaurante en la India decidió colocar una nevera en la puerta de su establecimiento. Lo que ocurrió después ha servido de inspiración, ejemplo y ante todo, de sencilla reflexión sobre como actos sencillos llegan a ocasionar resultados excepcionales.

Este pequeño hecho a dado la vuelta al mundo, ha sido noticia en la mayoría de telediarios y es muy posible que hasta hayan compartido contigo alguna de estas imágenes en las redes sociales.

Te damos todos los datos a continuación, invitándote como siempre, a que nos des tu opinión y a que nos comentes si en tu ciudad, se ha llevado a cabo en algún momento una iniciativa similar a la que ha hecho esta joven.

Minu Pauline puso una nevera delante de su restaurante… Y esto fue lo que ocurrió

Minu Pauline regenta un restaurante llamado «Pappadavada». Es un lugar de bastante éxito en Kochi, una población india bastante populosa donde este lugar es una referencia continua. Quizá por ello, sus propietarios se enfrentan cada día a un hecho muy concreto y habitual: la necesidad, el hambre, la desesperación…

Tanto es así, que la propia Pauline se dio cuenta de otro aspecto importante. Había gente que a pesar de ir bien vestida, rondaba el establecimiento sin poder comprar nada. Porque el hambre tiene muchos rostros y muchas ropas, porque la crisis afecta ya a la clase media, a personas que hasta no hace mucho, tenían un buen empleo. La vergüenza hacía que muchas personas necesitadas no se atrevieran a pedir «caridad».

Así que esta muchacha se le ocurrió una idea: instalaría un frigorífico en el exterior de su restaurante. Lo hizo el 23 de marzo, situando además dicho electrodoméstico al lado de un árbol al que ha bautizado como «el árbol de la bondad». De este modo, cualquier comida sobrante se sitúa en este lugar donde queda bien conservada para que todo aquel que lo necesite, la abra sin necesidad de pedir, sin necesidad de demandar eso que debería ser básico para todo ser humano: el alimento.

Minu Pauline puso una nevera delante de su restaurante... Y esto fue lo que ocurrió

 

Esta nevera es accesible las 24 horas del día y siete días a la semana. Además, todo aquel que lo desee puede dejar alimentos en su interior. Solo hay una norma: es necesario escribir la fecha en que se deja esa comida en la nevera, de ese modo, la persona que lo necesite puede calcular su idoneidad o no a la hora de consumirla. No obstante, y según nos dice la propia Pauline, los alimentos apenas duran un día. Desaparecen a las pocas horas.

La propietaria de Pappadavada señala que suele dejar entre 80 y 100 raciones diarias de comida. Parte de ella es el sobrante del propio restaurante, pero admite que una pequeña parte la deja a propósito, una cantidad que sale de su bolsillo y que ofrece con felicidad porque siente que está haciendo algo bueno por sus vecinos, por su gente. Por la sociedad.

chinese food

Su llamamiento cada vez que la entrevistan es claro y conciso: antes que tirar tu comida a la basura, es necesario buscar algún mecanismo para ofrecerla a las personas con necesidades. Pequeños actos pueden cubrir en ocasiones grandes carencias.

Minu Pauline puso una nevera delante de su restaurante... Y esto fue lo que ocurrió

Ahora dinos… ¿Qué opinas de esta iniciativa? No olvides dejarnos tu opinión y recordar nuestro artículo «Abandone su bebé aquí», la caja coreana de la esperanza.

5 Comentarios

    • ¡Fantástico, Sol! Nos encanta saberlo. Ojalá que más ciudades del mundo lleven a cabo ideas tan sencillas y útiles como esta. Un saludo desde todo el equipo 🙂

  1. muy buena iniciativa no todos tenemos el don de pensar en otros principalmente los k tienen mas necesidad kasi nunca nos ponemos a pensar en la comida k tiramos otras personas tienen la nesecidad de consumirla k bueno k publikes estas ideas para concientizarnos a todos

  2. Es muy bonita su acion,pero ellos comen y se van como siempre (se les olvida dar las gracias )
    La chica tiene un corazón oh quiere fama…puedo decir que siento envidia a las personas que hacen cambiar al mundo con cosas bonitas…es dificíl ayudar a los demás es como escalar everest

  3. Muy bien, me parece buena idea, pero habría que estudiar la otra cara del impacto social. Si esto se hiciera en muchos lugares, podríamos encontrar a personas que harían de esto su forma de subsistir sin trabajar (en el caso de que lo puedan hacer) y dedicarse a la vagancia, ya que sabrían que su comida está asegurada. Se tienen que encontrar los mecanismos para que esa comida llegue a los que verdaderamente la necesiten y no puedan obtenerla por sus propios medios.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here